El arte de rehabilitar

- 11 de marzo de 2019 - 17:08

La Organización Mundial de la Salud define a la Fisioterapia como el arte y la ciencia del tratamiento mediante la aplicación de agentes físicos. Está relacionada con la medicina física y su mayor objetivo es preservar la calidad y calidez de vida de los pacientes.

Lejos de analogías si es o no la fisioterapia un arte, expongo la experiencia práctica con 27 años al servicio de esta profesión, convertidos en compromiso y devoción a los pacientes. Cada tratamiento sugiere estar vigilantes de cada detalle a través de una metodología de trabajo que nos transporta a dimensiones extraordinarias dentro de la anatomía humana, dada su elevada complejidad, exquisitez y funcionamiento. A nivel mundial el trabajo en hospitales e instituciones deportivas brindan a esta especialidad una categoría legítima de gran importancia al restablecer el bienestar de las personas.

Hoy en día, pacientes y deportistas están bajo extrema supervisión médica, anhelando controlar la repercusión sobre el organismo humano producto del excesivo uso de medicamentos, haciendo imprescindible la actividad terapéutica y profiláctica, la prioridad pretende alargar la carrera del jugador y poder disminuir posibles secuelas posterior al retiro deportivo, provocadas por las cargas físicas y actividad competitiva en deportes élites.

La terapia física se encarga de recuperar lesiones en diversidad de afecciones, además de mejorar alteraciones fisiológicas, patológicas y anatómicas propias del envejecimiento humano. Debemos brindar el mayor servicio, tenerles paciencia y darles confianza al momento de informarles y recibir nuestra propuesta terapéutica. Es imprescindible que el profesional sea académicamente competente, digno y responsable, permitiendo fomentar los principios éticos de la medicina.

Con los años el fisioterapeuta incrementa sus conocimientos, preparación y destrezas. Las técnicas y metodologías de trabajo aun siendo correctamente aplicables pudieran alcanzar ciertas particularidades de un terapeuta a otro sin necesidad de tener que alterar los conceptos básicos y el fundamento científico del tratamiento.

Se puede adquirir elevada sensibilidad táctil y propioceptiva debido al constante uso de terapias manuales. Esta habilidad de percibir estímulos se debe a receptores sensoriales que son terminaciones nerviosas especializadas, ubicadas en los órganos sensoriales. Permiten activar receptores para cada estímulo, pudiendo detectar dolor, calor, frío, inflamaciones, etc. A través del tacto estructurado el terapeuta puede llegar a diferenciar o descartar la presencia de textura tisular alterada, su consistencia o cualquier hallazgo anormal en el organismo. Las manos deben estar alertas a toda información al momento de explorar para convertir lo percibido en conocimiento y dominio de cada tratamiento.

Durante nuestro paso por el Club Sevilla de España pudimos evidenciar el trabajo de los fisioterapeutas, quiénes utilizan prioritariamente la terapia manual con gran habilidad y eficiencia. En Europa los jugadores hacen la recuperación terapéutica a diario para mejorar su funcionabilidad muscular y fisiológica, que le permita entrenar en plenitud de condiciones. En Sudamérica la gran mayoría de los clubes están contratando cada vez mayor cantidad de fisioterapeutas, además de otras especialidades vinculadas a la medicina del deporte.

Con el dominio y técnicas de diversas maniobras del masaje se pueden obtener resultados favorables e inmediatos. En el Sevilla, jugadores como el francés Steven N'Zonzi, Kevin Gameiro, Fernando Llorente, Nicolás Pareja, Pablo Ganzo y otros fueron los más exigentes que tuve al momento de aplicar los masajes de recuperación para reducir el efecto de las cargas físicas y disminuir la actividad refleja de los músculos, además de inhibir la exitabilidad motoneural provocadas por las sesiones de entrenamientos y diversidad de torneos.

Existen diferentes formas de palpación, por ejemplo: palpar en forma de pinza es muy útil para poder acceder en áreas pequeñas al momento de explorar. La palpación de forma plana, permite tener sensaciones del tejido superficial subcutáneo, pudiendo desplazar la piel del paciente con las yemas de los dedos. La palpación profunda y bien direccionada nos puede informar de posibles cambios estructurales en tejidos, por ejemplo: las sobrecargas en los músculos isquiotibiales en futbolistas, más a nivel del bíceps femoral en su inserción proximal.

Se podría inferir con la palpación, que la zona en estudio sea funcional o rígida, flácida o espástica, si el dolor es localizado o irradiante, relajado o tenso, frío o caliente. Palpar y detectar puntos álgidos sin que el paciente indique el lugar específico de dolor, nos brindará información de las zonas afectadas, más aún cuando el paciente puede ser un niño o adulto mayor, quienes en ocasiones podrían presentar imprecisiones al momento de indicar el lugar de su dolencia.

Será inolvidable la encantadora experiencia compartida con mis compañeros de estudios de Terapia Física y Rehabilitación en el Simón Bolívar de Cuba, los alumnos con los que compartí estudios durante seis años en la universidad del deporte en Cultura Física de la Facultad Nancy Uranga en Cuba, la convivencia con los compañeros de Terapia Física en la Universidad Estatal de Guayaquil, los compañeros de la Maestría en Neuropsicología en la Rioja de Madrid, los de GSE, y otros con los que compartimos actividades de orden académico han sido totalmente enriquecedoras, guiadas por formidables y experimentados maestros. Gracias a todos ellos por el entusiasmo en el esfuerzo de capacitarnos tanto profesional como humanamente.

Toda labor médica fortalecida en el principio ético de favorecer la salud humana y el bienestar de nuestros pacientes deberá realizarse con total responsabilidad. Restablecer su armonía física y emocional requiere de aptitud y compromiso, aspectos que justifican y ennoblecen la consagración y respeto al ejercicio de la medicina. Debemos estar atentos y afianzar el escudo de la ética ante lo mal intencionado.

Aspectos como la honestidad, respeto y pasión deberán acompañarnos en el tiempo, involucrando el anhelo de servir para brindar salud. Experimentando que son estas las verdaderas actitudes y cualidades que identifican el verdadero “arte de rehabilitar”. (O)

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