Quito se une con el campeón desde el parque La Carolina

- 03 de junio de 2019 - 00:00
Foto: Mario Egas / EL TELÉGRAFO

La capital de los ecuatorianos festeja la victoria del pedalista Richard Carapaz que se queda con la “maglia rosa” 2019. Las imágenes de él conmueven a los quiteños.

Un pequeño asesor, de 12 años y de raíces carchenses, nos guió a través del ciclismo. Se llama Tadeo Osejo y su padre nació en la tierra del nuevo héroe ecuatoriano: Richard Carapaz.

Con el niño vimos en primera fila la última etapa del Giro de Italia en el parque La Carolina, al norte de Quito.

Atrás nuestro había unas 600 personas que también tenían sus ojos puestos en la pantalla gigante y el corazón en la mano. Los espectadores eran ciclistas, niños, mujeres, personas con discapacidad. También algunos llevaban a sus mascotas,  otros fueron de rosado en homenaje a Carapaz y varios aficionados lucían la auténtica maglia rosa.

El ambiente era de fiesta: hubo globos azules y blancos, carteles con el nombre de la “Locomotora de Carchi”.

Había una docena de bicicletas al pie del escenario que estaban amarradas con una bandera tricolor.

Eran los Night Bikers, un grupo de 50 integrantes, que practica el ciclismo de ruta hace ocho años en la capital. Ellos comparten la pasión por ese deporte y pasean más de seis horas los domingos.

Dicen que disfrutan del paisaje, de la amistad y de las carreteras de la serranía ecuatoriana. “Carapaz es nuestro orgullo,  un ejemplo para todos los ecuatorianos”, explica la líder de la agrupación, Ivonne Bastidas.

Volvimos nuestra mirada a la pantalla y la tensión crecía a medida que la acción se desarrollaba al otro lado del Atlántico, a 13.000 km. Las imágenes llegaban desde Verona,  la provincia de Véneto, en el norte de Italia.

Basta que el anchor de la cadena ESPN, gracias a la cual tuvimos la transmisión directa en Ecuador, pronunció Richard Carapaz y todos nos unimos en un solo grito y estallaron los aplausos.

A veces, la pantalla se dividía en dos partes: en la primera estaba el joven padre carchense, de 26 años, mientras hace su calentamiento y en la segunda estaba la ruta del Giro de Italia. La transmisión nos hace vivir a todos desde la Mitad del Mundo hasta la ciudad italiana de Romeo y “Giulieta”.

Richard Carapaz empezó la carrera y con él iban las esperanzas de todo un país. En La Carolina retumbaban los “Carapaz, Carapaz, Ecuador”.

Miramos al esloveno Primoz Roglic, al colombiano Miguel Ángel López y gritamos por él. Es casi como si estar en las calles italianas. Un dron sobrevolaba nuestras cabezas y alzamos los abrazos para saludar.  

El narrador de la última etapa dijo: “Ecuador es una locura, los estadios están llenos. Hagan la ola...”. Aparece de nuevo Carapaz y los ánimos se encienden, saltamos y nos paramos.

 Escuchamos en la TV: “En cinco minutos sabremos si Carapaz es o no el campeón del Giro de Italia...”. Al lado izquierdo de la pantalla estaba un reloj que marcaba la angustia de los ecuatorianos. Empezamos a festejar y los celulares grababan los últimos minutos de la carrera hasta el triunfo del pedalista.

Todos estábamos emocionados y se escuchaba: “Sí se puede, sí se puede...”.

Carapaz entró a la Arena de Verona, mientras en Quito la gente movía sus banderas, de un lado a otro, como una sinfonía, algunos lloraban.

Nos conmovimos con la imagen del pedalista que parecía que abrazaba su bicicleta, su compañera, de tres semanas que lo convirtió en el campeón del Giro de Italia. Es el tercer latinoamericano que gana el título en 100 años de ciclismo.

Lo seguimos en su paso por la alfombra rosa. Allí se detuvo, alguien le dio un tricolor y él colocó encima su trofeo. En el parque La Carolina cantamos el himno y después la canción más popular del norte del país: “Soy del Carchi, tierra linda donde yo nací”. (I)  

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