Nairo Quintana: El niño enfermo

04 de junio de 2014 - 00:00

Para el experto Ignacio Vélez, formador de ciclistas en Colombia, la vida de Nairo Quintana no ha sido fácil. Es pequeño (1,66 m), se diría que un alambre con músculos, como tantos ciclistas.

Si se lo ve por la calle, de civil, no se creería que es un atleta, pero ya montado en su máquina no se lo podría seguir ni alcanzar en coche.

La vida no comenzó en forma muy auspiciosa para Nairo Quintana. Durante sus primeros meses estuvo al borde de la muerte. “Yo sé lo que tiene su hijo. A él lo tocó un muerto”, dijo una vecina a sus padres, Eloísa y Luis Quintana. “Tenía un penetramiento”, explican sus padres.

Alguien que estuvo cerca de una persona recién fallecida se acercó a Nairo, lo tocó e hizo que enfermara. “Para eso no hay medicamento que funcione”, agregan. Tuvieron que darle remedios naturales basados en hierbas. El mal duró hasta que cumplió 3 años.

Después surgieron problemas respiratorios, una tos terrible que lo hacía botar sangre y le producía ahogos. Luis y Eloísa no creen que eso haya tenido que ver con la estufa de leña que usaron durante mucho tiempo, sino con la herencia. “El papá de mi marido murió de eso”, dice Eloísa.

Esa pelea la ganó con ayuda de las terapias que le recetaron los médicos. Ahora es uno de los mejores ciclistas del mundo. El rival al que todos quieren vencer. En la montaña, Quintana no tiene adversarios.

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