La campaña ‘cafetera’ en el Giro de italia es catalogada como histórica

Los ‘escarabajos’ sacuden al ciclismo mundial (GALERÍA)

- 04 de junio de 2014 - 00:00
Nairo Quintana (izq.) y Rigoberto Urán, en el momento en que cruzan la línea de meta del tradicional Giro a Italia, prueba en la que se ubicaron primero y segundo, en ese orden. Foto: EFE.

La campaña ‘cafetera’ en el Giro de italia es catalogada como histórica

Cuando Nairo Quintana subió al podio en el puerto de Trieste para reclamar el título del Giro de Italia, rompió en dos la historia del ciclismo colombiano. Atrás y en las páginas de la historia quedó el triunfo que en 1987 lograra el mejor escalador del mundo, Luis Herrera, en la Vuelta a España. Y más atrás quedaron las gestas que en 1972 comenzó el bicampeón del mundo, Martín Emilio ‘Cochise’ Rodríguez, al ganar la primera etapa para un latinoamericano en el Giro.

En la retina de los más viejos aficionados quedaron los triunfos individuales de los renombrados José Patrocinio Jiménez, Alfonso Flórez Ortiz, Martín Ramírez, Fabio Enrique Parra, Álvaro Mejía, Oliverio Rincón, José Chepe González, Iván Parra, Santiago Botero y Mauricio Soler. Hoy, luego de dejar atrás los libros de historia, aparece el impasible Quintana con su escolta, Rigoberto Urán, para reescribir los capítulos más recientes de los ‘escarabajos’, molde con que los ciclistas europeos catalogaron a los criollos colombianos, no solo por su gran capacidad para trepar las montañas del mundo encima de una bicicleta, sino por el color cobrizo de indígenas y campesinos.

Sin duda, a los ojos de miles de aficionados colombianos, el ciclismo es el deporte nacional y vuelve a reverdecer laureles. Sin embargo, y aunque los ciclistas colombianos siempre han estado compitiendo en Europa, en Latinoamérica y Estados Unidos, se les había negado un gran triunfo como el que ahora ha obtenido Quintana.

Desde 1973 han ganado 22 etapas en el Giro italiano. Primero con el trabajo solitario de ‘Cochise’ Rodríguez, hasta llegar a la gran década de los 80 y los 90, liderada por ciclistas como Lucho Herrera, Fabio Parra, Álvaro Mejía, Alfonso Flórez, Martín Alfonso Ramírez, Santiago Botero, entre otros.

Tampoco existía trepada que se les escapara: Herrera fue campeón de la montaña en las tres grandes vueltas y se llevó la camiseta amarilla en la Vuelta a España de 1987; Parra se montó en el podio de los Elíseos en el Tour de Francia en 1988. Fueron los años que los periódicos en Francia describían a los colombianos como “gente que cuando sube, parece que están bajando”.

Para los que gustan del ciclismo, este deporte parecía haber perdido las emociones de antaño, gracias al devastador impacto del doping de la década pasada. Los ídolos caían por los escaños de la popularidad debido a sendos escándalos: Pantani, Armstrong, Contador, entre otros.

Los ‘escarabajos’ dejaron de brillar. Hacían buenas carreras, pero nada como lo conseguido por Herrera y compañía. Solo se escuchaban algunas victorias aisladas de un gran ciclista como fue Mauricio Soler, un malogrado campeón que por culpa de un vehículo se rompió el cráneo y no pudo volver a correr. Hoy se recupera.

Esta sequía de triunfos de los colombianos en Europa fue descrita por el técnico español Vicente Belda, quien descubrió a Quintana: “Creo que todo el control que surgió alrededor de la EPO (la eritropoyetina, una hormona que estimula la producción de hematocritos) le causó muchos problemas a los colombianos, que no necesitaban doparse para subir una montaña, pero las regulaciones los hicieron desaparecer del protagonismo”.

De hecho, a Santiago Botero se le prohibió correr en varias pruebas debido a que tenía alta la testosterona, pero después se descubrió que la producía de forma natural.

Para el experto en ciclismo Pablo Arbeláez, al control antidoping se le unió la falta de patrocinio que hizo que muchos talentos se perdieran por falta de apoyo. “Durante muchos años no hubo más equipos de colombianos. No estaban los patrocinadores de antes, como Pilas Varta o Café de Colombia. Pero ahora sí hay un trabajo serio que está rindiendo su frutos”, asegura.

Quintana, Urán, Arredondo y los demás ciclistas colombianos confirmaron -ahora sí con éxitos contundentes- lo que se venía gestando desde hace un par de años: el regreso definitivo de los ‘escarabajos’, que no se habían ido del todo porque siempre alguno, así fuera solo, se las arreglaba para que el nombre de Colombia sonara en las principales competencias del mundo.

Ya Nairo había avisado al ganar el Tour de L’Avenir en 2010, como lo hiciera Alfonso Flórez en 1980. Esteban Chaves repitió en 2011 y en 2012 Rigoberto Urán logró la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Londres. Pero el año pasado fue cuando realmente el mundo del ciclismo se dio cuenta de que la gloria estaba cerca, con los subtítulos de Urán y Nairo en el Giro y el Tour de Francia, respectivamente.

Esos resultados, respaldados por equipos poderosos y deportistas cada vez más maduros y bien preparados, ilusionaron a los colombianos. En efecto, esta temporada comenzó con la expectativa por ganar una de las tres grandes carreras. Y entre ellas, el Giro se ajustaba más a las condiciones de los ciclistas criollos. Como nunca antes lo había hecho un colombiano, Quintana y Urán llegaron como favoritos.

Desde las primeras etapas, en Irlanda, lo demostraron. Siempre bien ubicados, siempre alerta, siempre al lado de los patrones de la carrera. Tanto así que, al promediar la prueba, Urán ya estaba vestido de rosa y Quintana se ubicaba entre los cinco primeros de la general.

Con la mayoría de las etapas de montaña por delante, el final parecía cantado: duelo colombiano en la última semana. Así fue. Nairo, el mejor escalador del mundo al lado del español Alberto Contador, a quien supera ahora en el escalafón de la UCI 2014, utilizó sus armas y se impuso en el duelo deportivo.

Rigoberto, corriendo con inteligencia y madurez, advirtió la fortaleza de su compatriota y jugó sus cartas para meterse nuevamente en el podio y confirmarle a su nuevo equipo, el Omega Pharma, al que llegó este año, que hizo una muy buena elección al contratarlo.

Ahora, por fin, Colombia pudo celebrar el éxito deportivo más importante de su historia, ya que el impacto de la victoria en el Giro, sobre todo por la contundencia con la que se consiguió, será enorme. Tanto que seguramente los organizadores de las grandes pruebas replantearán sus recorridos. Uno como el de este Giro 2014 era una invitación abierta al éxito colombiano. Habrá que ver si los organizadores y patrocinadoras están interesados en que los ‘escarabajos’ sean las estrellas de sus carreras en el futuro. De momento, ya están de vuelta.

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