La dura pérdida de Rigoberto

04 de junio de 2014 - 00:00

La vida de Rigoberto Urán, segundo en el Giro de Italia, ha sido todo menos fácil, sobre todo por el asesinato de su padre en uno de los momentos duros de los enfrentamientos entre guerrilla y paramilitares, por lo que tuvo que ponerse a trabajar desde muy joven. Sus orígenes no están precisamente rodeados de glamour y esplendor, sino que ha tenido que luchar contra la corriente a golpe de pedales.

Su padre le salvó justo antes de morir, regalándole una bicicleta que se convirtió pronto en una obsesión para él. La vida del joven Rigoberto, que hoy tiene 27 años, cambió un día de 2001, cuando conoció la noticia de que su padre había sido asesinado al recibir varios impactos de bala en una calle de Urrao.

Su padre tenía 52 años, él apenas 14 y tuvo que asumir el papel de ‘locomotora’ de una familia destrozada y trabajar desde muy joven para mantener a su madre y su hermana. Heredó el trabajo de su progenitor: vender boletos de lotería por la calle. Urán trabajaba, estudiaba y entrenaba con la bicicleta, inventando el tiempo que no tenía, en unas jornadas durísimas que pronto empezaron a dar frutos cuando el ciclismo le reportó las alegrías que tanto ansiaba.

Y fue precisamente la bicicleta lo que le permitió escapar a un entorno peligroso y lleno de amenazas. Hoy es otro de los ídolos del ciclismo colombiano.

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