Los escaladores ecuatorianos continuarán su proyecto ‘7 continentes, 14 cumbres’ en madagascar

Guarderas y Morales intentarán abrir vía nueva en el Tsaranoro

- 01 de junio de 2015 - 00:00
Felipe Guarderas (izq.) y Roberto Morales (der.), entrenan en las rocas del túnel Guayasamín, en Quito. Foto: Fernando Sandoval / El Telégrafo

Los escaladores ecuatorianos continuarán su proyecto ‘7 continentes, 14 cumbres’ en madagascar

Su objetivo principal es abrir una nueva vía de ascenso en las grandes paredes del macizo Tsaranoro. Roberto Morales y Felipe Guarderas viajaron el domingo anterior a Antananarivo, capital de Madagascar, donde están ubicados estos muros, los siguientes dentro de su proyecto ‘7 Continentes, 14 Paredes’, que contempla encumbrar las tapias más representativas de cada región del planeta.

La tarea no será fácil, las grandes paredes del macizo Tsaranoro se elevan a 400 metros y, como se trata de descubrir un nuevo camino, el nivel de dificultad es desconocido. “Al establecer una vía nueva no sabemos exactamente qué grado de dificultad tendremos, pero seguramente encontraremos largos de octavo grado en la escala francesa, que es bastante complejo; de hecho, hay pocos largos de esos en el país. Nos vamos a encontrar con algo muy difícil”, prevé el machacheño Felipe Guarderas, de 29 años.

Pero lo complejo no se reduce únicamente a la verticalidad del paredón, también hay que tomar en cuenta la logística de la trepada. Para alcanzar la cima subirán 100 kilos de peso, suma del equipo e implementación que posibilitarán el acceso.

“Llevamos ropa, bolsas de dormir, arneses, cascos, carpa, cuerdas, seguros removibles, cocineta, ollas, carpas colgables, que son esenciales para esta expedición, porque vamos a dormir suspendidos en la pared...”, explicó Roberto Morales, bogotano de 25 años, que reside en Quito desde el 2.000.

La expedición, estiman, les tomará 75 días, para lo cual se sienten preparados física y mentalmente. Su entrenamiento se resume en 6 días a la semana, con 3 horas diarias, en las que efectúan preparación física y técnica.

Morales comentó que a nivel de deportes extremos, las prácticas no se reducen a ensayar técnica y reforzar los músculos, la preparación fundamental es la experiencia; ese es el factor que les permite tomar la decisión más adecuada en momentos difíciles.

En pocas palabras -añadió Guarderas-, el éxito, la supervivencia o la conquista de una meta es la suma de todo. Si se sienten fuertes físicamente, estarán más seguros emocionalmente de elegir los movimientos adecuados para avanzar. Y avanzar, obviamente, es consecuencia de la experiencia labrada luego de años de práctica.

Vivir cada momento

Los sustos les dan a estos jóvenes el respaldo de crecer como escaladores. Roberto recuerda un accidente ocurrido el 19 de julio de 2009, justo en su cumpleaños. Mientras subía la cara oeste del Huayna Potosí, montaña boliviana con 6.088 metros de altitud, el boliviano Juan Gabriel Estellano resbaló y provocó la precipitación de Roberto y el ecuatoriano Paúl Guerra, quienes cayeron 150 metros por la pendiente cuando ya estaban a 600 de los 1.000 metros que tiene ese muro.

“Los 3 nos salvamos gracias a una repisa de nieve que nos contuvo y las heridas que sufrimos fueron leves en comparación a la altitud del descenso. Nuestro rescate demandó la participación de 40 personas. Nunca lo olvidaré, prácticamente volví a nacer”.

Otra vivencia que marcó la carrera de Roberto la pasó junto a Felipe. Ocurrió mientras ascendían a las Torres del Trango en Pakistán, entre julio y agosto de 2014. Un pedazo de carne de cabra que ingirió le provocó una infección intestinal y estuvo con diarrea 25 días. La situación no solo lo deshidrató y mermó su energía, sino que estuvo a punto de hacerle abortar la misión.

Para Roberto era muy incómodo ir al baño seguido y escalar con el malestar encima, se sentía débil. Pese a tomar 3 tipos de antibióticos su estado no mejoraba, así que pensó en abandonar el cometido. “La pasé muy mal. Hubo un día que acudí 20 veces al baño. Las posibilidades de recuperarme eran mínimas, porque en la travesía comes solo lo necesario. No me retiré porque nos costó tanto conseguir los auspicios que rendirse era inaceptable para mí”.

El sacrificio valió la pena, tras 45 días conquistaron 3 muros de las Torres del Trango y se convirtieron en los primeros ecuatorianos en hacerlo y, posiblemente, en los primeros sudamericanos. Ese dato aún no se confirma porque un grupo de brasileños acudió en 2000, pero no dejó registro de encumbrar.

Su aventura continuó en enero último con el ascenso de El Toro (700 metros), en México. Las grandes paredes del macizo Tsaranoro las comenzarán a subir este fin de semana. (I)

DATOS

El costo de la expedición al macizo Tsaranoro es de alrededor de $ 14.000, cuya mayor parte es financiada con auspiciantes como Finalín, Explorer, Petzl y Mammut.
Morales y Guarderas entrenan en los muros artificiales de Concentración Deportiva de Pichincha, Lumbisí y el de Monodedo, y en los naturales de Cuyuja (Napo), Zumbahua (Cotopaxi), San Fernando (Azuay), etc.  

El viaje a Madagascar les tomó 4 días en avión hasta Antananarivo y 36 horas en automóvil hasta el valle donde se levantan los paredones de más de 400 metros, donde pretenden abrir una nueva ruta.

Este año la actividad de los 2 trepadores comenzó en enero, ahí ascendieron los 400 metros de el muro El Toro, en México. Para la segunda mitad de 2015 aspiran a coronar las Tres Cimas de Lavaredo, en Italia, cuyo pico más alto tiene 2.999 metros. Luego desean ir a la Patagonia para escalar una pared virgen de 1.300 metros.

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