Daniela Darquea, golfista profesional

“Estoy cerca de los cupos a Tokyo”

- 27 de noviembre de 2017 - 00:00
Miguel Jiménez / et

→La deportista aspira a que su lugar en el escalafón mundial le permita asistir a los JJ. OO.

Su abuela, Piedad Ibarra, le dice que es una “pata caliente”, y es que Daniela Magdalena Darquea Ibarra, no para en la casa. Desde adolescente pasa la mayor parte del tiempo en los campos de golf.

Así es su vida, la cual que de cierta manera puede resumir en medallas, como las dos de plata que obtuvo hace pocos días en los Juegos Bolivarianos Santa Marta 2017, una en la competencia femenina individual y la otra en la prueba de equipos mixtos.

Al sonreír deja notar una cicatriz en la parte alta de su mejilla izquierda, con esa manchita salió del hospital luego de nacer el 26 de junio de 1995. Hija única de Magdalena Ibarra y Nelson Darquea, la quiteña se esmera por consolidarse como jugadora profesional.

Es un sueño que comparte con su tío Jaime, su primo Felipe y hasta con su perro Tiger Woods, un pug que siempre la recibe con las lamidas abiertas. Poco antes de viajar a Estados Unidos para terciar en su última justa del año, Daniela conversa con EL TELÉGRAFO en el Arrayanes Country Club de Puembo; se lleva en los latidos las bendiciones de sus seres amados, incluida la de su padre, quien falleció hace ocho años y vela por ella desde algún lugar en el infinito.

¿Cómo evalúa su año?

Al cerrar 2016 quedé con un estatus condicional para la LPGA (Asociación de Golf Profesional de Damas), eso me abrió muchas posibilidades y arranqué 2017 como profesional. Al comienzo del año planifiqué jugar los dos tours hasta donde se me hiciera posible: el LGPA y el Symetra Tour (para amateurs), pero como gané el segundo torneo del Symetra resolví seguir en él.

¿Fue algo positivo?

Muy positivo para mi carrera. En vez de irme por el LGPA decidí seguir la ruta del Symetra, iba acumulando puntos en el ranking y llegué a ser la número 1. Si quedaba en el top ten, para 2018 tendría un estatus muy bueno. Durante todo el año me mantuve en los top ten y estuve cerca de alcanzar el LGPA, que siempre ha sido mi sueño, pero fallé en los dos últimos cortes.

¿Ya terminó su actividad en 2017?

Competiré en Daytona Beach (Florida) en un certamen que va del 29 de noviembre al 3 de diciembre. Es la tercera etapa de la clasificación a la LGPA. Yo no participé ni en la primera ni en la segunda. Tengo que quedar top 25 y si es que quedo desde el puesto 26 hasta el 45 obtendré una condicional, como estuve este año, o sino jugaré el Symetra otra vez.

¿Lo que le pasó en los dos últimos torneos del Symetra obedece a curvas bajas de rendimiento?

En el bajón final pueden haber influido varias cosas. Nunca había jugado profesionalmente y, como tal, nunca tantos torneos en el año. Es una exigencia mental, física y técnica, porque jugamos semana a semana. Al final de este año haré la evaluación pertinente con Jorge Mesa, mi entrenador.

¿Cuántos campeonatos jugó este año?

Casi 30. Nunca había jugado más de tres torneos consecutivos y este año hice dos veces viajes de siete semanas seguidas, es bastante, pero como estoy joven fui por todo. Puede ser que tenga que replantear esa situación. Respecto a mi técnica, debo pulir mi juego corto, específicamente el tiro de la arena, el tiro al búnker, y el approach.

¿Su preparación con qué la complementa?

Antes creía que hacía entrenamiento físico para pegarle más duro a la bola, hoy en día, jugando a nivel profesional, me doy cuenta que no es cuestión solo de pegarle duro. Ahora tengo que resistir siete meses de competencia, de dormir poco, de comer cuando se pueda, son siete meses de ponerle estrés al cuerpo. Físicamente debo ser capaz de resistir eso. Soy joven, y eso me ayuda mucho.

¿Sicológicamente hace algo también?

Mentalmente trabajo con mi tío, Manuel Bastidas, él es excelente. Desde que tengo 14 años me guía muy bien. Él no es psicólogo pero hace coaching corporativo, eso me ayuda a organizar mis ideas y a mantenerme en el camino correcto.

¿Qué le ofrece al medio ecuatoriano a una mujer que quiere desarrollarse en el golf?

Es muy difícil decirles a las personas, así nada más: vengan, jueguen golf, porque no hay un campo ni instalaciones públicas y eso es lo caro de este deporte. Mantener una cancha es mucha plata, es mucho terreno, y tener algo así en el área metropolitana es difícil. Tengo entendido que la Federación Ecuatoriana de Golf (FEG), hace lo imposible por conseguir este espacio público, eso puede cambiar la historia.

¿Cómo profesional ya no puede participar en torneos de ciclo olímpico?

Para llegar a los Juegos no necesito jugar en eventos de ciclo olímpico porque en el golf la clasificación tiene que ver con el ranking mundial y para estar bien rankeada tengo que jugar LPGA o el Symetra Tour. No me he metido a ver últimamente el ranking mundial pero estaba entre el 390 y el 400 entre todas las profesionales y amateurs. Estoy cerca de los puestos que dan un cupo.

¿Cree que seguirá en el Plan de Alto Rendimiento?

Este año me ayudaron súper bien, no sabe cuánto. Espero que no me quiten el apoyo, que los directivos comprendan que mi clasificación a Tokio 2020 no depende del ciclo olímpico.

Para sostenerse en este deporte. ¿Cuál es la inversión anual que debería tener?

Depende en qué tour juego, este año estoy en el Symetra. Para economizar, he conducido auto a todas partes; manejé de Florida a Nueva York varias veces, mi carro está matriculado en la Florida y me alterno con una compañera para manejar. Lo hago porque tengo fondos limitados. Este año me salió unos $ 60 mil, sin pagarle a mi entrenador y sin pagar la vida en Quito. Hago cuenta solo la inversión en Estados Unidos, de seis a siete meses al año.

¿Qué extraña del Ecuador?

Extraño todo. La familia, me fascina estar acá. Cuando vengo me tienen lista una olla de colada morada ¡Me encanta! (I)  

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