Emilio Falla emprende su camino a las Olimpiadas de Tokio 2020

- 14 de septiembre de 2018 - 00:00
El bicicrocista quiteño, Emilio Falla, se prepara con intensidad en las pruebas puntuables para lograr un cupo que lo lleve a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Del lugar que tenga en el ranking dependerá su clasificación.
Foto: cortesía del COE

Emilio Falla, bicicrocista ecuatoriano, arranca un nuevo Ciclo Olímpico para acceder a su tercera cita luego de su participación en Beijing 2008 y Londres 2012. Mañana intervendrá en el Campeonato Sierra Norte, en Ibarra.

Emilio Falla intenta retornar a unos Juegos Olímpicos, ocho años después de su participación en los de Londres 2012. Ahora empezó el ciclo para acceder  a Tokio 2020.

Hoy tiene 32 años y las cosas han cambiado. Se casó y es padre, pero su pasión por el bicicrós no se ha modificado y se ilusiona como el primer día para estar de nuevo en la máxima cita del deporte mundial.

Para acceder a los Juegos Olímpicos existen tres maneras: como equipo nacional, por el ranking individual y un repechaje. Ecuador recibe solo un cupo como país, por lo que las otras opciones que maneja son las más válidas para llegar  a Tokio.

Así lo hizo para estar presente en Londres. En el Mundial de Manchester 2012 se distribuyeron siete cupos entre los mejores y uno de ellos fue el ecuatoriano.

“La idea es estar presentes en todas las competencias puntuables para el ranking y esas son las pruebas avaladas por la Unión Ciclista Internacional (UCI).

En este mes estará en tres pruebas; la primera de ellas será mañana en la pista de bicicrós de Ibarra. Luego, el día 23 en Guatemala y finalizará el 29 con el evento más importante, la Copa del Mundo que se desarrollará en Argentina.

“Me he preparado de la mejor forma para empezar este ciclo olímpico. No he corrido tanto; recientemente estuve en el Panamericano de BMX en Medellín y quedé séptimo. Eso me dio una idea clara de cómo está mi nivel”, comentó el deportista.

Recordó que las lesiones son parte del deporte y que siempre están expuestos a caídas y golpes; sin embargo, eso no lo aleja ni por un momento del bicicrós.

“Cada vez que estoy en el partidor no siento miedo o pienso que voy a caerme. Estoy dispuesto, pero obviamente no quiero que me pase, porque lo ideal sería estar todo el ciclo olímpico sin ninguna lesión, para entregar el máximo rendimiento en cada prueba”, dijo.

Asimismo rememoró un momento en su carrera, que significó seguir o no participando en el más alto nivel. Su lesión en los Panamericanos de 2011, en la que casi pierde un riñón y sufrió un hematoma cerebral, le generó dudas sobre continuar; sobre todo si perdía ese órgano.

Su recuperación fue notable y regresó a la competencia, pero había pocas certezas sobre si clasificaría a Londres. Más allá de eso, él tenía la convicción de que lo haría, a pesar de que mucha gente pensaba lo contrario y al final se quedó con ese cupo.

Falla comentó también sobre la proyección del deporte y cómo se ha desarrollado. Para él, algunos chicos se pierden en el proceso cuando tienen entre 13 y 16 años, por presión de sus padres luego de que han conseguido algún campeonato. 

“A mí, mis padres, no me endiosaron cuando fui campeón mundial. Seguí trabajando, pero mantuvieron mi sueño que fue creciendo cada vez”, agregó. (I)   

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