La copa ya está en casa

- 24 de julio de 2018 - 00:00
El capitán del equipo Cristian Sornoza (c) sostiene el trofeo de campeones, junto a sus compañeros en el encuentro con los medios de comunicación que se realizó ayer en un centro comercial de la capital.
Foto: Jhon Guevara / EL TELÉGRAFO

La selección ecuatoriana de Olimpiadas Especiales, que ganó el título mundial de fútbol en Chicago, retornó al país y contó sus experiencias en el torneo. Los futbolistas recordaron con emoción los detalles del campeonato.

El cansancio no hizo mella en los seleccionados de Olimpiadas Especiales. Llegaron a la medianoche del domingo y ayer estaban con una sonrisa para contar sus experiencias como campeones del mundo.

Los 16 futbolistas aparecieron con traje, pero también con su toque personal: muchos de ellos usaban zapatos deportivos. El sábado pasado ganaron el Torneo Unificado de Olimpiadas Especiales, que se realizó por los 50 años que cumplió la entidad a escala mundial.

Todos se quedaron en silencio, pero con una sonrisa en el rostro, cuando se proyectó en una pantalla gigante el gol de Bryan Guamanquispe contra Uruguay, que fue el tanto del campeonato. El propio futbolista, que juega en Independiente del Valle, repasaba la jugada en la que definió como el mejor delantero, siendo él un defensa central. 

“Estoy muy contento de compartir este logro con todo este equipo, porque son personas honestas y disciplinadas para trabajar. Cumplimos el objetivo que nos planteamos”, contó. 

El entrenador Esteban Navarrete indicó que realizaron 12 microciclos de preparación para definir el equipo y prepararlo para el torneo. Se entrenaron en las instalaciones de Independiente del Valle, en Sangolquí.

Al ser un torneo unificado, el equipo era integrado por nueve deportistas con discapacidad y siete sin ninguna. Todos ellos eran de Independiente del Valle, con el que Olimpiadas Especiales tiene convenio de colaboración firmado hace siete años. 

La integración entre todos los elementos del grupo fue muy destacable y era algo que lo resaltaban otros equipos en el torneo. “No existe discapacidad, existe compañerismo. Ese fue el mensaje que siempre les di a los jugadores y todos se llevaron muy bien siempre”, dijo Héctor Cueva, presidente de Olimpiadas Especiales. 

Contar con los futbolistas del equipo “negriazul” no fue sencillo, pues al mismo tiempo que se debía disputar el torneo en Chicago, en Quito estaba planificada la Copa Mitad del Mundo, entre equipos juveniles de varias partes del mundo.

En ese sentido, se insistió por tener en el equipo al portero Lenin Usca y aquello tuvo un gran resultado. En uno de los partidos más complicados, en las semifinales ante la selección de Nigeria, los equipos no se hicieron daño y todo tuvo que definirse en los penales.  

Antes de los lanzamientos definitivos, Usca se acercó a Navarrete y le dijo que daría todo por el esfuerzo que hicieron por llevarlo al equipo. Al final fue la figura de la selección al atajar dos penales y ser uno de los artífices para la clasificación a la final.

Cueva también destacó la presencia de los ecuatorianos residentes en Chicago, pues la Tricolor fue prácticamente la única selección que contó con hinchada propia en cada partido que se disputó en el Toyota Park.

Cristian Sornoza, capitán del equipo, fue el encargado de sostener la copa en todo momento. También instó a sus compañeros a repetir el grito de guerra que los acompañó en el torneo.

“¿Quiénes somos? ¡Ecuador! ¿A qué vinimos? ¡A ganar! ¡Ecuador, Ecuador, mi país!”, gritaron con fuerza en el centro comercial donde se desarrolló el encuentro con los medios de comunicación.

“Este momento es muy especial. Se me pone la piel de gallina. ¿Cuántas veces hemos podido celebrar a campeones mundiales? Muy pocas. Es un orgullo y un privilegio trabajar con ustedes”, dijo Michel Deller, representante de Independiente.

Con el título mundial en el bolsillo, Ecuador marcó un hito en el primer torneo unificado mundial. (I)

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