Sofía superó una lesión y está en la élite del triatlón

- 15 de septiembre de 2019 - 00:00
La triatleta Sofía Contreras durante un entrenamiento en el parque Bicentenario de Quito, luego de lograr el noveno lugar en el Mundial de Suiza.
Foto: Carina Acosta / ET

La deportista logró el noveno lugar en el Mundial de Suiza, tras cuatro años de inactividad internacional. Su objetivo es competir en unos Juegos Olímpicos.

Ir a un Mundial de Triatlón era el anhelo de Sofía Contreras y lo consiguió como mucho trabajo y perseverancia. Su objetivo casi se trunca hace cuatro años, cuando un conductor la embistió mientras entrenaba y le produjo lesiones de las que felizmen te se pudo recuperar.

Hace cuatro años que no competía internacionalmente, pero lo hizo de la mejor forma en su primer mundial. En Suiza se ubicó en el noveno lugar en la categoría de 20 a 24 años y fue la ecuatoriana y sudamericana mejor ubicada en el certamen desarrollado en Lausana.

Su fuerte es la carrera, pero se sintió sólida en natación y en ciclismo; los entrenamientos disciplinados y las madrugadas forzadas dieron sus resultados. “Al principio no sabía en qué lugar estaba, por la cantidad de competidoras (57). Pero luego vi una bicicleta, que siempre va delante de la líder y me dije a mí misma que debía darlo todo. Ahí superé a tres competidoras y pude lograr esa ubicación”, contó.

Antes de la prueba estaba nerviosa; después de mucho tiempo volvía a lides internacionales. Había competido anteriormente en torneos Bolivarianos, Panamericanos o Sudamericanos, pero no en una prueba de esa categoría.

Su objetivo era entrar en el top 10 de la competencia y lo logró. Llegó en el noveno lugar con un tiempo de 01h11m42s, en la distancia sprint.
En las tres disciplinas tuvo éxito para competir, pero tuvo algunas dificultades que no le impidieron destacar.

Por ejemplo, en la natación, ella llevaba unas gafas transparentes y en ese momento el sol pegaba de frente a las deportistas. Lo ideal habría sido que nade con unas gafas oscuras, pero se tuvo que adaptar.

En medio de todo pudo salir muy cerca del grupo puntero y abordar rápidamente la transición a la bicicleta. El recorrido tenía cuestas empinadas y bajadas peligrosas, pero las pudo superar con su buena técnica.

Después llegó su prueba favorita, la carrera a pie, en donde más destaca y lo que le permitió meterse entre las 10 mejores de su categoría. “Me sentía muy fuerte y pude afrontar bien un circuito complicado. Estoy muy feliz de haberlo conseguido”.

Pero su recompensa no llegó tan fácil, pues tuvo que cumplir con un riguroso entrenamiento previo. Incluso entrenó en las noches y madrugadas en Quito, para acoplarse con anticipación a la diferencia horaria con Suiza.

En Europa estuvo una semana antes de la partida, para terminar su adaptación al clima y al horario. Con su buena preparación abordó la competencia mundial.

Aún le queda un año en la categoría de 20 a 24 años, antes de dar el salto a la élite, donde destacó la participación de Elizabeth Bravo.

A largo plazo, su intención es llegar a los Juegos Olímpicos de París 2024. “Aún queda mucho tiempo para eso y será una preparación muy fuerte. Mi objetivo es ese y será un proceso mucho más demandante”.

Mientras eso llega, Sofía disfruta de lo que ama y el triatlón la tiene atada por el amor que le profesa. Para cerrar este año tiene previsto competir en las carreras de Ballenita (Santa Elena) y Casa Blanca (Esmeraldas), puntuables para el campeonato nacional.

Ella quiere repetir su actuación del año pasado, en la que destacó en las válidas nacionales y le permitió estar en el puesto número uno del ranking ecuatoriano. Así se ganó su boleto para estar en Suiza.

En 2020 el Mundial será en Edmonton (Canadá) y va bien encaminada para representar nuevamente al Ecuador en esa lid.

Su superación es evidente, después de que tuvo que atravesar una recuperación de un año por un accidente. Cuando un conductor la embistió sufrió una fisura en su cadera y tuvo que parar totalmente para reponerse por completo.

Después de seguir un tratamiento riguroso pudo volver a competir y lo hizo incluso mejor que antes. Recuperó su nivel y se puso entre las mejores de su categoría.

En sus recuerdos siempre están sus inicios, en los que casi no fue aceptada para entrenar triatlón porque no sabía nadar.

Sin embargo insistió para aquello y después de no saber lo que era el triatlón, hoy no entiende la vida sin él.

Ella y sus padres se encargan de financiar sus viajes y sus competencias, además de los insumos deportivos. De a poco ha logrado hacerse campo para recibir más respaldo de la empresa privada, que le permita estar no solo en la élite local, sino internacional. (I) 

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