Castaño y Viracocha ponen la cuota de experiencia en la Vuelta Ciclística al Ecuador

- 22 de noviembre de 2019 - 00:00
Érick Castaño (adelante de traje naranja con azul) durante un ascenso en la quinta etapa de la Vuelta Ciclística al Ecuador.
Foto: Archivo / et

Ambos ciclistas son los de más edad en la edición 36 de la Vuelta Ciclística al Ecuador, que hoy cumple la penúltima etapa entre El Playón de San Francisco (Sucumbíos) y Atuntaqui (Imbabura). Después del retiro planean transmitir sus conocimientos a nuevos talentos.

Los deportistas Érick Castaño y Luis Viracocha son los pedalistas más experimentados de la trigésima sexta edición de la Vuelta Ciclística al Ecuador, que culminará mañana con un circuito de 80 kilómetros en Quito.

Luis, de 48 años, integra el equipo Toscana Juan Rosero, mientras que Érick, de 39, está en el Team Saitel.
Los dos, además, tienen distintos objetivos en la prueba nacional, pero comparten la misma pasión por el deporte de las dos ruedas.

El recorrido de Érick Castaño, uno de los líderes del elenco cuya empresa auspiciante se dedica a las telecomunicaciones, empezó en el bicicross y luego pasó a la ruta, todo con el apoyo de su padre, también ciclista.

“En mi juventud creo que hice lo que tenía que hacer y ahora estoy disfrutando del ciclismo y compartiendo mi experiencia con los que vienen atrás. Hay mucho talento en el país”, manifestó a EL TELÉGRAFO el imbabureño de 39 años.

Una vez que deje el ciclismo de manera profesional, Castaño, padre de tres pequeños, planea convertirse en director técnico. Su objetivo es transmitir sus conocimientos a los jóvenes valores del deporte local.

Al momento aconseja a los de Saitel que se preparen bien antes de cada partida, que no se desesperen y que ahorren energías para los kilómetros finales de cada etapa en los que se decide al ganador.

Cuando tenía 9 años se montó en un “caballo de acero” en el BMX y de ahí hasta ahora no se volvió a alejar de esta pasión a la que convirtió en profesión. “A los 15 años me decidí por la ruta porque en ella se disfruta más de los paisajes y del compañerismo de equipo”, relató el ibarreño que ostenta un subcampeonato panamericano y un segundo lugar en la Vuelta Ciclística al Ecuador, ambos en 2002, como máximos logros. Esta es su décima participación en la prueba nacional.

Castaño tiene tres hijos: Valentina de 15 años, Amelia (12) y un recién nacido de cuatro meses llamado Benjamín. Espera que al menos uno de ellos herede su gusto por el ciclismo.

Viracocha abandonó su sueño de ser futbolista por la bicicleta
La historia de Viracocha en el ciclismo se remonta a cuando tenía 13 años y vivía solo en Quito. “Cuando era niño llegué a la capital a hacer mi vida, trabajando en lo que saliera y persiguiendo el sueño de ser futbolista; pero pudo más mi amor por la bicicleta y ahora me tienen aquí, a pesar de que la edad que tengo es demasiada en relación a los rivales”.

Al rememorar estos primeros pedaleos, los ojos se le empezaron a nublar por las lágrimas que brotaban al recordar sus inicios, que estuvieron ligados con el balón; pero que luego, por la situación económica de su familia y la propia, lo obligaron a elegir entre el fútbol o trabajar.

La segunda opción fue la que más peso tuvo y la ilusión de triunfar en las canchas se esfumó; mas no así ese interés que le despertó el entrenador de ciclismo Marcelino Ascuntar, y que lo lleva al momento a competir en su segunda Vuelta Ciclística al Ecuador.

Viracocha es consciente de que puede estar dando ventaja por su edad; sin embargo, sabe también que todo está en la mente y la actitud que ponga en el camino para saber administrar las energías, concluir las jornadas y seguir al otro día.

La primera bicicleta de carreras la armó de piezas usadas que Ascuntar le ayudó a juntar. “La fui construyendo de pedazo en pedazo que me obsequiaban en el velódromo José Luis Recalde de Quito”, aseguró el hombre nacido en Latacunga, provincia de Cotopaxi (Sierra centro).

Luis se fue formando empíricamente a través de los videos que veía en internet y con el pasar de las carreras, hasta que el técnico Juan Rosero lo tomó como su pupilo y le empezó a enseñar los secretos de la disciplina que ahora lo hace conocido al menos en el mundo del ciclismo, como admitió.

Asimismo, se animó a dar su punto de vista sobre la edición 36 de la Vuelta Ciclística al Ecuador, que hoy cumplirá con la penúltima etapa.

“El ritmo actual de los corredores es muy fuerte; ya no es como antes, porque hay gente que tiene un nivel más alto, debido a que han competido a nivel internacional. Pero uno trata a base de sus conocimientos de sostener el ritmo y terminar la prueba”.

Luego de los entrenamientos o las competencias, Luis trabaja en su pequeña empresa de fabricación de muebles de madera, un emprendimiento al que bautizó como “Decoraciones para su hogar” y que funciona en Cayambe.

Quizás la mayor decepción de Viracocha, quien corre por segunda ocasión el evento “tricolor” (en 2018 terminó entre los 30 primeros), es que ninguno de sus tres hijos siga sus pasos en el deporte, por lo que aspira a que alguno de sus nietos lo haga.

Ambos seguirán pedaleando mientras tengan fuerzas y la mente se los permita, porque esa pasión por las ruedas y las carreteras no la pueden dejar. Quieren seguir aportando su cuota de experiencia en la Vuelta Ciclística al Ecuador. (I) 

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