Quipo abandona el ring con la cabeza en alto

- 03 de febrero de 2019 - 00:00
Quipo posa sin guantes y alejado de los cuadriláteros. Los clientes de sus restaurantes y los integrantes de su familia demandarán su tiempo.
Foto: Álvaro Pérez / El Telégrafo

El púgil “tricolor” Carlos Quipo decidió retirarse del boxeo para dedicarle más tiempo a su familia y a los restaurantes de mariscos que tiene en Tena.

Seguro de haber tomado la mejor decisión, el boxeador ecuatoriano Carlos Quipo contó a EL TELÉGRAFO las razones que lo llevaron a dejar el deporte de los puños tras 16 años de carrera.

En ese período cosechó varios triunfos sobre el cuadrilátero, pero el que más añora es el diploma olímpico conseguido en los Juegos de Río de Janeiro 2016, tras quedar quinto en la división de los 49 kilogramos.

“Ha sido mucho tiempo de esfuerzo, de sacrificio, de estar lejos de la familia y creo que llegó a su fin mi etapa deportiva y ahora me toca cumplir con mi familia”, comentó el peleador de 28 años desde la ciudad de Tena (Amazonía), donde reside y tiene sus dos cevicherías.

Entre sus principales logros destaca el diploma olímpico obtenido en Brasil, así como las dos participaciones en las Olimpiadas de Londres en 2012 y Río 2016. Además de 200 medallas ganadas a nivel nacional e internacional y participaciones en Juegos Panamericanos, Sudamericanos, Bolivarianos, cuatro mundiales absolutos y uno juvenil.

El expúgil descartó que la medida la adoptara por alguna consecuencia física sufrida en el cuadrilátero. “Gracias a Dios estoy bien de salud, sin ninguna lesión. En mis 16 años de estar en el boxeo no sufrí nada grave”, mencionó el deportista oriundo del cantón Quijos (provincia de Napo).

Lo que más va a extrañar de su carrera boxística es la adrenalina de los combates. Para no añorar tanto esto irá de vez en cuando al gimnasio de la Federación Deportiva de Napo.

El primero en saber que se iba a retirar fue el presidente de la Federación Ecuatoriana de Boxeo, Álex González, quien le ofreció seguir ligado al deporte de los puños como árbitro, sin embargo, Quipo prefiere no pensar en eso por el momento.

“Él (González) me dijo que se sentía triste por la decisión que tomé, pero al mismo tiempo me abrió las puertas de la federación para que siga involucrado en el boxeo; también me dijo que le he dado mucho al deporte y no debería alejarme del todo. Estoy analizando eso, pero aún no quiero responderle”, manifestó el exdeportista.

Su familia, conformada por su esposa, Tatiana Chávez, y sus hijas Maoly (8 años) y Valentina (3) -además esperan una tercera niña-, le pidió dejar los cuadriláteros. Él aceptó, ya que se sentía desanimado para seguir.

“Siempre he sido un deportista responsable con mis entrenamientos, concentraciones y competencias, pero la verdad es que ya me sentía cansado y no quería practicar; entonces, para evitar esa falta de respeto, de que me vean como un indisciplinado, decidí alejarme”.

En octubre pasado le contó a este diario la intención de abandonar el boxeo para dedicarle más tiempo a la familia y a los negocios. Aquello fue mientras atendía uno de los dos restaurantes de mariscos denominados El Sabor de Quipo, que tiene en la localidad de Tena.

La sazón de los exquisitos platos que se sirven son de su esposa, Tatiana Chávez, y de su suegra, Ninfa Jiménez, quienes tienen “el toque” para tener satisfechos a las decenas de comensales que llenan a diario los establecimientos, ubicados cerca de la terminal terrestre y en la avenida 15 de Noviembre, en la capital de la provincia de Napo.

Quipo tiene la certeza de que cambiar el boxeo por la familia, primero, y los negocios, después, fue la mejor decisión que tomó “porque ha sido mucho tiempo de esfuerzo, de sacrificio” y estar lejos de sus seres queridos.

Su lucha continúa, pero ahora alejado de los cuadriláteros, de los hoteles y los centros de alto rendimiento. (I)

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