Android Letort celebra el cetro en el balompié de amputados

- 12 de junio de 2018 - 00:00
Con las muletas arriba, los jugadores de Android Letort festejan la consecución de su segundo título nacional. La final se jugó en el Ministerio del Deporte.
Foto: Miguel Jiménez / EL TELÉGRAFO

El equipo capitalino conquistó el bicampeonato; derrotó en la final a El Empalme de Guayas, que lo llevó a la definición por penales. Los mejores jugadores integrarán la selección nacional.

Una final emocionante, que requirió la tanda de los penales para definir al vencedor, fue la que protagonizaron Android Letort, de Pichincha, y El Empalme, de Guayas, en la definición del título del segundo campeonato ecuatoriano de fútbol de amputados. El cotejo se escenificó el pasado domingo en las instalaciones del Ministerio del Deporte en Quito.

Semejantes a piezas de ajedrez, los elementos de uno y otro equipo calcularon cada movimiento en defensa o ataque; ninguno quería permitirle al adversario la posibilidad de ejecutar un jaque mate. A ese son, el tiempo reglamentario terminó con el marcador en blanco, extendiendo el drama a la resolución desde el punto fatídico.

Sometidos a esta ruleta, Android Letort se mostró más efectivo y al fin pudo doblegar 3-2 al combinado guayasense.

Por el elenco “oro y grana” cantaron gol Wladimir Caza, Wilson Toaza y Andrés de la Torre. Por El Empalme acertaron Rodrigo Esterilla y Hólger Vélez.

Concluida la contienda, los exponentes de Letort desbordaron su alegría; gritaron y se abrazaron, por segunda vez se ganaron el derecho de dar la vuelta olímpica.

La felicidad se justificaba; llegar a la grada más alta del podio les demandó exigirse a fondo. Su antagonista en la final resultó un hueso duro, muy duro de roer.

“Fue un partido reñido, sabíamos que así se presentaría, no solo por El Empalme, todos los equipos han mejorado y venían con refuerzos. En la final, la verdad, sufrimos bastante”, indicó Álex Báez, el volante 10 de Android Letort, nombrado mejor jugador del evento.

Hincha de Liga de Quito, Báez es un apasionado del balompié, deporte que practica desde la infancia. Antes de perder la pierna derecha por negligencia médica, a los 24 años, compitió a nivel amateur en las ligas barriales Monteserrín, San Isidro, Amagasí, Miraflores, entre otras. Incluso entrenó por un tiempo en Espoli.

La discapacidad no  mermó su amor por el rey de los deportes y en el balompié adaptado encontró el desfogue ideal a su talento. Ahora, a poco de cumplir 30 años, fantasea con representar al país en la copa mundial de amputados que se realizará en México, el próximo octubre.

El mismo sueño sacude los sentidos del arquero Elías Muñoz, designado el mejor de la justa en su puesto. El “Profeta” le dio a El Empalme la solvencia que se requiere en el arco.

Otro aspirante a vestir la casaca “tricolor” es Mario Jiménez, ariete de los Guerreros de Sucumbíos, quien al convertir 13 dianas se constituyó en el máximo goleador de la brega.

La última palabra en cuanto a los convocados la tendrá Hernán Cadena, director técnico de la selección ecuatoriana.

Yolima Páiz, directora técnica metodológica de la Federación Ecuatoriana de Deportes para Personas con Discapacidad Física (Fedepdif), adelantó que se analizará el informe de Cadena sobre el campeonato para hacer la respectiva evaluación y armar el listado.

Primero se llamará a 20 exponentes para formar una preselección; la lista se daría a conocer a finales de este mes. Tras varios microciclos se elegirá a los 13 jugadores que integrarán el combinado patrio.

La Fedepdif busca patrocinadores que financien los $ 29.000 requeridos para costear los gastos de participación del evento, que se desarrollará en México. (I) 

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