Montaño es luchador rudo que también llora

- 07 de junio de 2018 - 00:00
El luchador ecuatoriano Andrés Montaño se seca las lágrimas mientras se entona el himno nacional. El esmeraldeño se concentró dos meses en Cuba.
Foto: Luis Cheme

Sobre el tapiz de lucha grecorromana, Andrés Montaño proyecta una imagen fuerte y ruda. Pero esa efigie se desdibujó el martes pasado en el coliseo José Villazón de Cochabamba. Durante la premiación, mientras sonaba el Himno Nacional de Ecuador, el luchador “tricolor” apretaba los dientes para no llorar, pero por momentos le resultaba imposible contenerse y se limpiaba las lágrimas con las mangas de su chompa.

El llanto era producto de la emoción y de la nostalgia. Antes de viajar a Cochabamba para competir en los Juegos Suramericanos, estuvo dos meses preparándose y concentrado en Cuba, por lo que solo vio a sus hijos una noche. Pero ese sacrificio tuvo sus frutos después de que Montaño se adjudicó la medalla de oro en la división 60 kilogramos, luego de vencer en la final al colombiano Dicther Hans Toro Castañeda por 3-1.

Pero estar por largo tiempo lejos de sus hijos es uno más de los sacrificios a los que debe enfrentar por la lucha. Las constantes dietas a las que se somete para mantener o bajar su peso también son un “karma”.

“A nadie le gusta pasar hambre, a mí me ha tocado, y muchas veces”, le contó a EL TELÉGRAFO después de la premiación.

Montaño empezó en este deporte a los 8 años y por casualidad. En el barrio Venecia, de su natal Esmeraldas, se instaló un gimnasio para ayudar a los chicos y jóvenes a escapar de problemas sociales, como la delincuencia y la drogadicción. En principio lo tomó como un juego, antes de convertirlo en un estilo de vida.

Se inició en la modalidad libre con el cubano José Rodríguez, pero luego se separaron cuando al adiestrador le tocó retornar a la isla. Después pasó a manos de César Ramón Carracedo, otro cubano que vio en él mucho talento y le sugirió que se cambiara al estilo grecorromano. “Probé y me gustó, fue amor a primera vista”, relata Andrés.

Entrenar con Carracedo lo obligó a hacer otro sacrificio. Dejó Esmeraldas y se mudó a vivir en Portoviejo, porque el adiestrador  fue contratado por la Federación Deportiva de Manabí. Pese a que la lucha, en el estilo libre, se pelea mucho en el piso, le gusta el estilo grecorromano, donde el deportista debe desarrollar mucha fuerza, resistencia y agilidad en brazos y torso.

Su debut internacional ocurrió en los Juegos Deportivos Bolivarianos Sucre 2009, donde alcanzó el título de la región y lo replicó cuatro años más tarde en los Juegos Bolivarianos de Trujillo 2013, en Perú. Pero sus primeros títulos los alcanzó en los juegos escolares de su provincia, con 13 años. En 2015, en los Juegos Panamericanos de Toronto también ganó la medalla de oro.

Montaño se consagró el martes triple campeón suramericano: ganó oro en los Juegos de Medellín 2010, en Colombia, y repitió ese título en Santiago 2014 y Cochabamba 2018. Y va por más, su anhelo es clasificarse a Tokio 2020. Para lograrlo cuenta con el apoyo del Plan de Alto Rendimiento, donde está encasillado en la categoría alto nivel, por lo que recibe un incentivo económico de 5 salarios básicos unificados ($ 1.925). (I)

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