Rojas sacrificó estudios y familia por los triunfos

- 06 de diciembre de 2018 - 00:00
La deportista quiteña consiguió una medalla de plata y otra de bronce en el Panamericano de Guayaquil.
Foto: Mario Egas / EL TELÉGRAFO

La escaladora ecuatoriana aplazó su graduación y estuvo lejos de casa para lograr medallas, como en el reciente Panamericano de la disciplina en Guayaquil.

Una sonrisa que denotaba nervios, pero seguridad a la vez, acompañaba las respuestas de la escaladora ecuatoriana Andrea Rojas, quien en el pasado Panamericano de la disciplina, realizado en Guayaquil, se adjudicó una medalla de plata y otra de bronce, con las que aportó a que el país consiguiera el subcampeonato.

Estos triunfos los logró tras decidir sacrificar sus estudios universitarios en Italia y por tercer año consecutivo alejarse de la familia para vivir sola en Turín (Italia), ciudad en la que también entrena bajo la tutela del estratega local Tito Pozzoli.

Para la quiteña, de 23 años, fue difícil tomar la decisión de alejarse de la familia, de los amigos y aplazar sus estudios, al postergar, para abril próximo, su proceso de graduación en Ciencias del Deporte, entrenamiento deportivo, en la Universidad de los Estudios de Torino, para dedicarse a su carrera.

“Entre las cosas que sacrifiqué fue estar otro año más lejos de mi familia, también decidí graduarme más tarde de la universidad para enfocarme en las competencias este año. Entonces cambié mis prioridades por el entrenamiento y los torneos”, dijo a diario EL TELÉGRAFO.

Desde hace tres años estudia y entrena en Turín (Italia). Además, compite en los circuitos europeos de escalada. El tema escogido para la tesis está ligado con el deporte que la apasiona: “La aplicación del mental training y la visualización mental en la escalada”.

Antes de involucrarse en la carrera de entrenadora, Andrea estudió por un año arquitectura interior en la Universidad Tecnológica Equinoccial (UTE), tiempo en el que se alejó del muro, los pies de gato (zapatos de escalada) y las agarraderas, pero luego se dio cuenta de que su pasión era la escalada.

Mientras estudiaba en la UTE, debido a una lesión, dejó la práctica del deporte. “Pero la ausencia de ir a los entrenamientos y a las competencias me hicieron dar cuenta de que no podía vivir sin la escalada, que siempre fue como una salida del estrés diario”. 

La pasión por la escalada la heredó de su padre, Francisco Rojas, quien es alpinista, pero también su madre, Miriam Tello, dedicada al baloncesto, tuvo que ver en la formación deportiva. “Desde los 10 años en que me inscribieron en un curso vacacional de escalada me enganché con esta disciplina”, mencionó la “tricolor”.

Aprender el italiano no se le dificultó porque en la primaria y la secundaria estuvo en una institución en la que tenían como materia al idioma, la Alessandro Volta, ubicada en la parroquia de Nayón en Quito. Luego conoció aquel país en un paseo en quinto curso y desde ahí se le metió la idea de estudiar allá.

“Durante el primer año pagué mis estudios con ahorros y el apoyo de mis padres, como siempre, pero luego logré conseguir una beca y con la ayuda de la Secretaría del Deporte puedo cubrir mis gastos en Italia”, señaló Andrea, quien además tiene un hermano menor, Gabriel, dedicado también al deporte; él es triatleta.

Rojas, quien pertenece al Plan del Alto Rendimiento que maneja la Secretaría del Deporte, tomó al Panamericano de Guayaquil como la principal prueba de la temporada. “Todo este año estuve preparándome para esta competencia, así que intenté acumular energías para llegar al 100%. Creo que después de una temporada bastante difícil pude cosechar los resultados de tantos entrenamientos y los sacrificios”.

En la presente temporada, la quiteña compitió en tres Copas del Mundo, el Mundial y en el Panamericano de Guayaquil, que era su prioridad y con el que cerró el año. (I)  

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