Campo anhela el podio en los JJ.OO. de Tokio

- 24 de diciembre de 2018 - 00:00
Fotos: Luis Cheme / EL TELÉGRAFO

El bicicrosista se siente capacitado para lograr esa presea, pero antes afrontará un 2019 con 25 carreras que servirán de preparación para la cita máxima.

El bicicrosista cuencano Alfredo Campo está convencido de que tiene la capacidad de buscar una presea en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Su progresión ha sido tal que se visualiza cruzando la meta en el primer lugar, pero para alcanzar ese nivel el camino no ha sido nada sencillo.

2018 ha sido uno de los mejores años de su carrera, pero apunta aún más lejos para los años que se vienen. El próximo será clave, pues servirá para medir su nivel cuando los Juegos Olímpicos están muy cerca.

El cuencano estará en 25 competencias en 2019, en la Liga Profesional de Estados Unidos, en las diversas paradas de la Copa del Mundo y el Mundial en sí. También estará en los Juegos Panamericanos de Lima, donde apunta al oro.

“Fui top 10 en todas las carreras del campeonato del mundo, lo cual nos abre las puertas a un 2019 lleno de ilusión, con la motivación de alcanzar nuevas cosas”, comentó durante un conversatorio, en los pocos días que estuvo en el país.

El Mundial, que se disputará en Bruselas, Bélgica, y los Panamericanos de Lima, son las pruebas más importantes a las que asistirá. Ambas coinciden entre la última semana de julio y la primera de agosto, por lo que tendrá poco tiempo para acoplarse a los horarios y a las condiciones de cada país.

La planificación ya la realizó con su entrenador, para afrontar esa etapa, que será la más crucial del año. Él apunta a conseguir ambas medallas de oro.

“Habrá solo cinco días entre las dos carreras, pero sé que llegaré al 100% para competir en ambas pruebas. La intención es ganar ambas, como un escalón más para ir a Tokio 2020”.

Todo ha ido sumando para que esta temporada sea de las mejores de su carrera. Él lleva seis años compitiendo en la Liga Profesional de Estados Unidos, donde está la élite de este deporte.

En cada válida se enfrenta a medallistas mundiales y olímpicos, por lo que ese roce internacional le ha permitido crecer constantemente. En marzo pasado ganó una ronda en Carolina del Norte y se convirtió en el primer latinoamericano en lograrlo.

Para entrar a esa liga se debe estar entre los 25 mejores del mundo (hoy está en el top ten). Estar ahí es una preparación constante y a Campo ya no le sirve ir a competencias más pequeñas, en las que el roce ya no sería el mismo.

Por esa razón, en un mundial o válida de la Copa del Mundo tiene el mismo nivel que una prueba de la liga estadounidense. “Esto ha sido muy complicado de entender por la Federación Ecuatoriana de Ciclismo, porque así se puede ampliar la experiencia de los valores que tiene el país”.

Justamente todo eso le ha servido para sumar experiencia en este nuevo ciclo olímpico, con miras a Tokio 2020. Se siente más seguro y con mayor peso sobre la pista, al ser considerado entre los mejores del mundo.

“Cada evento del ciclo olímpico es especial, porque no sabes si volverás a estar ahí. Eso me encanta y me hace sentir vivo. Estaremos con mayor experiencia y listos para la medalla olímpica, que tanto desea el país”.

La Copa del Mundo es un tema pendiente, pues este año estuvo muy cerca de conseguirla, sobre todo por el nivel que presentó. En Baku, Azerbaiján, ganó todas las mangas clasificatorias y llegó a la semifinal  entre los favoritos.

En esa ronda iba primero y sacaba cinco metros a sus inmediatos seguidores. Sin embargo, en un mal movimiento, en una curva, el pedal tocó el cemento y salió despedido de su bicicleta. Más allá del dolor físico, se quedó con las ganas de afrontar la final con el nivel que presentó.

A pesar de que no ganó, quedó una gran satisfacción en él y en su equipo. “El nivel, por quedar primero en todas las mangas, nos hace soñar con lo que puede hacer en el próximo Mundial. Fue una experiencia grata”, indicó su representante Paulino Veintimilla.

La temporada 2019 ya empezó para él, pues mientras estuvo en el país realizó un entrenamiento de altura en su ciudad natal. Aquello le servirá como una base aeróbica para todos los retos que tiene en el año, en diversas partes del mundo.

Estos días viajará a Estados Unidos, donde pasa gran parte del año, para continuar con la preparación técnica. Él lamenta que no exista una pista de nivel en el país y tenga que trasladarse a otro país para cumplir con los entrenamientos planificados.

Aún le queda mucho camino por recorrer, pero se siente satisfecho con lo pedaleado. Afrontará 2019 con mayor motivación para llegar a 2020 con su mejor versión. (I)   

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