La industria deportiva, el nuevo modelo que aún no aplica América Latina

La región está muy distante al concepto que se aplica en instituciones deportivas de otros países.
06 de marzo de 2021 00:36

El deporte tal y como lo conocíamos cambió para siempre. El espectáculo continúa, pero ya no con énfasis en lo que haga el deportista dentro de una cancha o pista, ahora se convirtió en un espacio donde absolutamente todo es rentable.

Mientras Estados Unidos y Europa han convertido a sus instituciones deportivas en verdaderos emporios que atraen miles de fanáticos al año, con millonarias ventas en conceptos de televisación de partidos, patrocinadores y entradas; en América Latina esa evolución no es palpable.

El experto en marketing deportivo, Gerardo Molina, considera que la pandemia del covid-19 demostró las carencias de los clubes de la región respecto a concebir la nueva era del deporte mundial. Desde su perspectiva, la mala planificación hace que no se aproveche el potencial que podría tener.

La industria del deporte tomó fuerza y estabilidad a finales de la década del 90, cuando las instituciones deportivas empezaron a encontrar una nueva manera de generar ingresos. Así nacieron en Europa y Estados Unidos las sport properties (propiedades deportivas), que funcionaban como franquicias y se administraban desde un punto de vista económico. Además, la internacionalización fue un punto clave para su expansión, dado que los medios de comunicación empezaron a atraer espectadores de todo el mundo.

Por eso, según Molina, el deporte pasó de ser una actividad a convertirse en una industria. “El patrocinio a nivel mundial creció entre un 15 y 35% anual desde 1997 hasta antes de la pandemia”, menciona.

Salvo contadas excepciones, en América Latina no existen propiedades deportivas. Las instituciones cuentan con equipos de marketing, pero bastante alejadas a lo que se observa en otros continentes.

El experto señala que se debería mirar hacia los buenos ejemplos de gigantes europeos, como el Real Madrid, el FC Barcelona o conjuntos ingleses, donde hay un manejo extraordinario de la tecnología y de las redes sociales. Al fanático se lo cultiva desde el Internet, desde las tendencias del Twitter, gracias a que se entiende al usuario como un consumidor deportivo.

“Ahora el juego como tal no es lo único. Necesitamos un modelo enteramente nuevo en donde el resultado sea efectivamente desarrollar el deporte en todas sus facetas”, opina Molina. Su pronóstico a futuro en la región no es muy alentador, pues la pandemia demostró la crisis económica que sumó al deporte latinoamericano, en contraposición con Estados Unidos donde si bien si hubo pérdidas, la NFL fue capaz de organizar un Superbowl que generó igual expectativa y réditos. (O)

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