Jose Ragonessi, el ciclista que siempre quiso ser empresario

Hace seis años que cambió la bicicleta por la administración de empresas, pero sin dejar el deporte.
14 de febrero de 2021 08:12

La última vez que el ecuatoriano José Ragonessi montó una bicicleta profesional fue en 2015. A mediados de ese año decidió finalizar su carrera y dedicarse de lleno a su segunda pasión, los negocios. Desde entonces ha demostrado que los deportistas necesitan visión a futuro y atreverse a salir del molde.

Ragonessi, de 36 años, fue uno de los precursores del ciclismo de élite en el Ecuador. Su mayor legado fue competir en Europa y crear el primer equipo internacional del país, denominado Team Ecuador, que posteriormente se transformó por temas de auspicio en el Movistar Team Ecuador.

Si bien no tuvo la oportunidad de asistir a un Giro de Italia o contar con el mismo apoyo que los pedalistas de la actualidad, Ragonessi aprendió del ciclismo las herramientas para enfocar su vida al sector empresarial.

“Fue mi mejor escuela porque el deporte te enseña muchos valores para tu vida diaria y profesional. Conocí Europa y descubrí cosas que no hay en el país y se pueden implementar”, menciona a El Telégrafo. Allí vio que sus colegas eran personas preparadas académicamente, por lo que estudió a distancia la carrera de administración de empresas en la UTPL y tomó el gusto por la lectura. "Leo libros sobre economía, administración y ayuda personal", comenta.

El exciclista abrió recientemente la primera franquicia del restaurante ‘Cevichería Guayaca’, en el norte de Quito, y además trajo a la ciudad una conocida cadena de alimentos saludables y otra franquicia de comida china.

También consiguió auspicios para organizar la Vuelta al Ecuador de 2019, maneja a través de una compañía de marketing deportivo la comunicación de los nadadores Esteban Enderica y Samantha Arévalo y gestiona patrocinio como sustento fijo para ciclistas ecuatorianos.

Hace seis años que está inmerso directamente en las líneas de negocio abierto, aunque relata que el tema empresarial siempre le interesó. Su primer emprendimiento, con 14 años, fue una marca de pantalones para patinadores, luego un micromercado y finalmente un local de alquiler de bicicletas frente al Parque de La Carolina.

A la par de su vida empresarial estuvo el ciclismo. En la época que inició, a principios de los 2000, el deporte sobre dos ruedas no tenía patrocinadores y los ciclistas entrenaban con la cabeza puesta en dónde conseguir dinero. Además, la precariedad se veía reflejada de igual forma por la falta de apoyo dirigencial.

“Nos tocó representar a la Selección de Ecuador y lo hacíamos con todo el corazón, pero no teníamos la indumentaria correcta. Nos daban una licra hecha en un local no especializado en ropa deportiva, con tallas extragrandes y que daban vergüenza”, recuerda.

Estas carencias concluían con participaciones internacionales de bajo rendimiento, muy distinto a lo que en estos años ha logrado Richard Carapaz, Jhonatan Narváez o Jonathan Caicedo. A Ragonessi y a su generación les tocó batallar contra la falta de aporte económico y una mentalidad egoísta en la que el ciclista velaba por sí mismo.

“Veíamos a los ciclistas europeos y parecían extraterrestres. Lo que ha hecho Richard (Carapaz) es mostrarnos que el ecuatoriano sí puede”, analiza. Por eso en estos años ha fomentado el desarrollo de esta disciplina. Lo ha hecho desde el campo que mejor maneja, los negocios.

Ragonessi, el ahora empresario, es considerado un emprendedor que encontró en otro campo un camino para continuar cuando decidiera que su carrera deportiva debía terminar. “Toca trabajar día el día a día, como en el ciclismo. Te caes, te levantas, enfrentas carreras lastimado, es lo mismo. Si las oportunidades no se dan, siempre debes pensar en otras opciones”, confiesa.

Quizás Ragonessi comprendió que en su nuevo ámbito podrá mantener económicamente a sus tres hijos e impulsar el deporte, su segunda pasión. (I)

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