Supremo de Estados Unidos autoriza la casi total prohibición del aborto en Texas

La medida supone que prácticamente se veta abortar en Texas, ya que ni siquiera contempla excepciones en casos de incesto o violación
02 de septiembre de 2021 08:56

En una decisión histórica, el Tribunal Supremo de Estados Unidos ha roto con el precedente y ha declarado que es legal la ley que entró ayer en vigor en el estado de Texas - el segundo más poblado del país, con 29 millones de habitantes - en virtud de la cual se prohíbe en la práctica el aborto, y que abre la puerta a medidas similares en otros territorios del país.

Hasta la fecha, el aborto estaba legalizado en Estados Unidos debido a otra sentencia del Supremo, en enero de 1973. La votación del tribunal fue de cinco votos a favor de permitir que la ley se mantuviera (todos ellos a cargo de jueces nominados por Donald Trump y George W. Bush) y cuatro en contra (de jueces nominados por Barack Obama, George W. Bush, y Bill Clinton).

Es, con diferencia, el mayor éxito del movimiento provida en Estados Unidos, y una ruptura absoluta con el precedente del Supremo que, además, avala la estratehia republicana, lanzada durante la presidencia de Ronald Reagan, de dar prioirdad al nombramiento de jueces afines a la ideología de ese partido político.

En realidad, Texas no prohíbe el aborto. Pero lo hace tan difícil que el 85% del embarazo pasan a ser potencialmente ilegales. La claves es la una ley que prohíbe esa práctica a partir del momento en el que el embrión empiece "a mostrar actividad cardiaca" que "pueda ser detectada por los procedimientos médicos habituales", lo que se produje habitualmente en la sexta semana de gestación. En la práctica, esa fecha límite supone prohibir la inmensa mayoría de los abortos, ya que normalmente la embarazada no sabe que lo está hasta una fecha más tardía. La Ley no acepta excepciones como violación o incesto.

La norma, cuyo nombre oficial es 'Ley del Latido del Corazón', no prohíbe el aborto después de la sexta semana de gestación. Lo que sí hace es permitir demandas civiles por valor de hasta 10.000 dólares (8.400 euros) a las personas que "ayuden y sean cómplices" a realizar un aborto a una mujer después de que el embrión dé muestras de actividad cardiaca. La definición de "ayudar y ser cómplice" es, además, muy amplia. Incluye, por ejemplo, al conductor del coche en el que la embarazada acuda a la clínica en la que se vaya a producir el aborto. Así pues, la ley no criminaliza a la mujer que aborta.

Al permitir demandas civiles, pero no abrir la puerta a ninguna acción por parte de la Fiscalía del estado, la Ley del Latido del Corazón hace extremadamente difícil su derogación por los tribunales. Eso no significa que no se vayan a presentar más recursos contra ella. Pero, por ahora, es perfectamente legal. Eso hace prever que será inmediatamente imitada por una serie de estados que han intentado, sin éxito, prohibir o limitar al máximo el aborto. El presidente de EEUU, Joe Biden, había criticado ayer la ley, al decir que "viola de manera flagrante el precedente" legal. Biden, que es católico practicante, ha sido duramente criticado por parte de los miembros de esa comunidad en EEUU por su apoyo al aborto.

Para los grupos pro aborto, se trata de un sistema que permite a lo que denominan "cazadores de recompensas" perseguir a las clínicas que hacen abortos. Esas mismas organizaciones sostienen que los latidos que genera un embrión proceden de los primeros rudimentos de lo que va a convertirse en su corazón, pero no de ese órgano propiamente dicho. En torno al 85% de los abortos en Texas se producen pasadas las seis semanas de gestación, según las clínicas que proveen esos servicios.

La ley de Texas está perfectamente diseñada para aprovechar al máximo los resquicios legales de la sentencia Roe versus Wade, que legalizó el aborto en Estados Unidos. La resolución del Supremo determinaba que el aborto era legal siempre y cuando el embrión no fuera "viable" fuera del útero materno. Ésa fue una decisión salomónica e imposible de llevar a la práctica, porque la gestación no es una ciencia exacta, y la "viabilidad" del feto ha aumentado a medida que avanza la Medicina.

La sentencia del Supremo, combinada con el carácter federal de Estados Unidos, ha creado un rompecabezas de regulaciones del embarazo, aunque la mayor parte de los estados establecen como fecha tope el periodo que va de las 20 a las 24 semanas de gestación, cuando, en teoría, el feto tiene menos del 50% de posibilidades de sobrevivir. La cuestión es que hay casos que rompen claramente esa presunción, como el de un niño en 2018 en California que sobrevivió a un parto prematuro tras un embarazo de poco más de cinco meses.

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