Guerra enmarañada y autonomía universitaria

Los estudiantes de base de la UPEA rompieron el silencio y tal vez esta es una ventana de esperanza.
07 de marzo de 2021 06:00

Maraña ó Ch’ampa guerra (guerra enmarañada) , es el calificativo que envuelve los fatales hechos acontecidos esta semana en la Universidad Pública de El Alto UPEA (Bolivia) donde fallecieron trágicamente al menos siete estudiantes al desprenderse una baranda del cuarto piso, por la presión de innumerables personas enfrentándose en un espacio reducido.

Esta fatalidad, pertenece a una secuencia de conflictos en esta casa de estudios, mismos que evidenciaron varios intereses involucrados: desde pugnas por el poder hegemónico de ciertos sectores estudiantiles (viciados por la corrupción, extorsión, chantaje y cooptación) , seguido de intereses político partidarios por obtener altos cargos dentro de la universidad y finalmente intereses político partidarios por sentar presencia en un bastión importante como la ciudad de El Alto, en este último punto me refiero específicamente a las aspiraciones del partido del MAS y la agrupación JALLALLA, quienes están a puertas de las elecciones subnacionales este 8 de marzo.

En este marco, la autonomía universitaria nacional también sufrió un duro golpe, bajo el argumento de la ostensible degradación expresada en acciones de altos dirigentes de la Federación estudiantil, de los centros de estudiantes de facultades y de los centros de estudiantes de carrera, espacios en los que los “jefes” se anclan, encontrándose casos increíbles de ejecutivos estudiantiles con más de 30 años de ejercicio en el poder .

Así, tampoco faltaron las voces externas a la UPEA, como la de representantes del Senado por el MAS que pidieron “revisar” la autonomía, seguido de pronunciamientos de la Central Obrera Regional ( una de las 3 organizaciones paralelas en pugna por la oficialidad) para “auditar” esta casa de estudios. Esto porque además la politización e irregularidades escaló hasta altas autoridades.

Ahora bien, no es la primera vez que la autonomía universitaria boliviana sufre intentos de desmantelamiento, ya pasó por esto en la década del 50, 70 y 80, sin embargo en estos años el enemigo de la autonomía claramente estaba fuera de la universidad: se trataba de milicianos y de golpes militares, sin embargo, actualmente y como nunca antes, los traidores a la autonomía están dentro de la Universidad.

No sé si es posible arrancar a las mafias de la universidad, lo cierto es que luego del miedo y la sumisión esta semana los estudiantes de base de la UPEA rompieron el silencio y tal vez esta es una ventana de esperanza, ante todo el dolor por la pérdida de sus compañeros. (O)

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