Johnny H. es el primer interno de la Regional Cotopaxi que se incorpora de ingeniero en seguridad

“Este logro me permitirá conseguir un trabajo para no volver a delinquir”

- 22 de septiembre de 2015 - 00:00
Johnny H., primer privado de la libertad de la Regional Cotopaxi, en ser ingeniero en Seguridad. Silvia Osorio / El Telégrafo

Johnny H. es el primer interno de la Regional Cotopaxi que se incorpora de ingeniero en seguridad

La biblioteca del Centro de Rehabilitación Social (CRS) de Latacunga, Regional Cotopaxi, es el espacio favorito de Johnny H., quien a sus 41 años consiguió su título universitario en Ingeniería en Seguridad en mención pública y privada; y también se convirtió en el primer privado de libertad en concluir una carrera profesional dentro del penal.

Es humilde cuando se refiere a su logro, que no fue fácil, cuenta que se ayudó con las herramientas tecnológicas como el internet para adquirir los conocimientos necesarios de su carrera.

Johnny agradece el acceso y dotación de implementos educativos que le concedieron en el CRS de Latacunga, donde cumple su condena en el pabellón de mediana seguridad.

Sus estudios se iniciaron en 2008, gracias al proyecto educativo “Rehabilitar educando”, que impulsó el Ministerio de Justicia, Derechos Humanos y Cultos, y la Universidad de las Fuerzas Armadas (ESPE-L).

La iniciativa contempla establecer espacios para que los privados de la libertad puedan tener una formación universitaria. En ese año Johnny comenzó a estudiar junto a siete internos, la mayoría abandonó la carrera al salir en libertad.

Pero, él fue constante y continuó con sus estudios para superarse. Cuenta que las asignaturas le parecían interesantes, por eso no le resultaron del todo complicadas, pues tienen relación con los centros de rehabilitación.

Por esa razón escogió su tema de tesis: “La seguridad en el Centro de Rehabilitación Social de Latacunga ante un evento natural”. Sonríe cuando recuerda el día de la sustentación oral del tema. Hubo una mezcla de emociones: nerviosismo al principio y felicidad al final, confesó.

Johnny aún recuerda que cuando estuvo frente al tribunal académico defendió sus conocimientos y demostró su preparación, lo que se reflejó en la puntuación que le asignaron: 19 sobre 20.

El 9 de septiembre de este año fue la sencilla ceremonia de incorporación como profesional en Ingeniería en Seguridad. “Mi madre y esposa fueron las encargadas de ponerme la toca y la capa, ese fue un momento soñado, creo que no tengo palabras para expresar lo que sentí”, manifiesta con tranquilidad.

Después de este logro académico, Johnny tiene como meta ayudar en el Infocentro que se planea implementar en el CRS o dictar charlas para compartir sus conocimientos con los demás internos. Solo espera que las autoridades de la regional lo incluyan en la lista de esas actividades.

Con alegría recuerda que faltan pocos meses para que le concedan una libertad preventiva, anhela estar junto a su esposa e hijo, de 15 años, para disfrutar una vida en familia y demostrarle a la sociedad que está rehabilitado.

Está consciente de que su reinserción no será sencilla. “Siempre hay ese estigma sobre la persona que estuvo interna”, comenta. Pero, inmediatamente se motiva al recordar su logro.

El nuevo ingeniero destacó la importancia de que el Estado brinde verdaderas oportunidades de rehabilitación y reinserción para las personas privadas de la libertad. “Me siento orgulloso de este logro personal; ahora, cuando recupere mi libertad tengo un título que me respalda y me permitirá conseguir un trabajo digno para no volver a delinquir”.

Desde agosto del año pasado 638 internos de las regionales de Latacunga y Guayaquil recibieron acompañamiento para inscribirse en el sistema de nivelación y admisión. Posteriormente 536 rindieron el examen de Educación Superior, y 323 postularon a una carrera. (I)

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