El Tambo llora aún a sus dos hijos caídos del avión

- 31 de marzo de 2018 - 00:00
Ana Pichizaca y María Pichizaca, madres de los adolescentes Marco Pichizaca y Luis Chimbo lloran sus muertes registradas hace un mes en Guayaquil.
Foto: César Muñoz / Agencia Andes

Las autoridades del Gobierno Nacional, Municipio y la comunidad educativa local adoptan medidas para prevenir nuevos casos de migración ilegal.

El día amanece triste. La neblina y nubarrones cubren de gris el verde campo de la comuna Cachi, perteneciente al cantón El Tambo, en la provincia andina de Cañar, en el austro ecuatoriano. 

El lunes 26 de marzo se cumplió un mes de ese fatídico acontecimiento que llenó de tristeza a Cachi, una pequeña comuna compuesta por 50 casas con una población predominantemente indígena cañari que se dedica a la agricultura y ganadería.

En medio de unos pastizales y sembríos de maíz se levantan dos endebles casas de adobe y techo de paja y zinc,  donde vivieron los primos Marco Pichizaca y Luis Chimbo, quienes fallecieron trágicamente cuando en el intento por conseguir el sueño americano cayeron del tren de aterrizaje de un avión que despegaba del aeropuerto internacional José Joaquín de Olmedo de Guayaquil.

Allí, bajo una tenue llovizna estaban Ana y María Pichizaca, madres de los jóvenes, quienes claman por respuestas sobre cómo los menores lograron burlar los controles aeroportuarios e internarse en el avión aquel fatídico 26 de febrero.

Ellas están conscientes de que la pobreza y el deseo de seguir los pasos de cuatro hermanos, quienes llegaron ilegalmente a Estados Unidos los motivó a arriesgarse en la temeraria aventura de migrar.

Más aún Marco Vinicio, quien deseaba reencontrarse con su pareja, quien recientemente emigró a ese país después de dejarle una hija de cuatro meses de nacida.

“Yo solo pido que estas muertes no queden impunes”, dice Ana Pichizaca mientras se frota incesantemente las manos por el frío que flota en el ambiente.

Los deudos confían en que la Fiscalía no desmaye en las investigaciones y descubra a los ‘coyoteros’, que bajo engaños y de manera cruel, trataron de cumplir los sueños de dos jóvenes, quienes ahora yacen juntos en unas tumbas del cementerio cantonal.

Pese a los riesgos migran
Pero el caso de los jóvenes es solo uno de la larga lista de historias dramáticas de migración riesgosa en el cantón El Tambo, uno de los más golpeados por este fenómeno enraizado en Cañar. Esta localidad fue una de las que más expulsó migrantes durante el feriado bancario de 1999 en Ecuador.

Según el Viceministerio de Movilidad Humana de la Cancillería de Ecuador, desde 2016 hasta febrero de 2018 se repatriaron los cuerpos de 39 ecuatorianos que fallecieron en la travesía ilegal hacia Estados Unidos, todos oriundos de provincias del austro ecuatoriano.

Tanto los que llegaron a su objetivo como los que quedaron en el camino dejaron atrás una dramática historia de abusos, violencia, explotación, discriminación; sin embargo esto no los amedrenta y el fenómeno de la emigración persiste en los jóvenes.

Alta tasa de migrantes
El alcalde de El Tambo, Luis Pinguil, reconoce que esta localidad tiene una tasa del 10% de migración, la cual es alta si se toma en cuenta que el cantón tiene una población de 12.000 habitantes.

Admite que el trauma de la separación de los padres  derivó en problemas de depresión, bajo rendimiento escolar, consumo de drogas y en la mayoría de casos los chicos buscan reencontrarse con sus padres que están en condición ilegal en el extranjero.

Esa situación los lleva a contactar a los ‘coyoteros’ para realizar la travesía por mar, desierto o tren, acotó.

Conoce de casos de jóvenes que tienen una buena posición económica como consecuencia del envío de remesas de sus parientes, sin embargo, ellos tienen posicionada la idea de llegar a Estados Unidos, que es una especie de aspiración luego de ver el progreso de familias que sí consiguieron estabilidad laboral en el país del norte.

Pero pese al alto índice de migración y el envío de remesas, la situación de la pobreza todavía golpea fuerte a este cantón. Según el Cabildo local, la pobreza se encuentra en el orden del 50%, por lo que las autoridades piden al Gobierno Nacional crear fuentes de empleo que cambie la histórica realidad de Cañar.

Magdalena Choclo, coordinadora del Departamento de Consejería y Bienestar Estudiantil (DECE) del colegio El Tambo, el más emblemático de este cantón, asegura que el problema de baja autoestima es una consecuencia de la migración.

Según la unidad docente, el 60% de los 900 alumnos tienen padres en el extranjero.

Ante esta problemática, señala Choclo, se activaron los talleres dirigidos a las personas que quedaron al cuidado de los chicos.

También han trabajado con la Cancillería en charlas dirigidas a los estudiantes en las cuales mediante la exposición de videos se da a conocer los riesgos y violencia en que se desarrolla la emigración ilegal.

Todas estas acciones tienen el objetivo de persuadir a los alumnos de que no cometan la imprudencia de viajar de manera ilegal al exterior, sostiene Marianita Montero, rectora del plantel al que asistían los primos Luis y Marco en jornada nocturna.

“Estamos muy consternados todos quienes hacemos el plantel. Los chicos que en paz descansen eran estudiantes como cualquiera, nunca nos dieron a notar algún tipo de angustia”, recuerda Montero.

Casas para madres de fallecidos
En un último encuentro que tuvieron el viernes 23 de marzo las autoridades locales y nacionales en la Gobernación de Cañar resolvieron dotar de viviendas a los deudos de los jóvenes fallecidos.

También el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda  donará casas a las familias de la comunidad Cachi, donde se detectó una falla geológica que representa un riesgo para los pobladores. (I)   

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