Dos hombres, culpables de torturar hasta la muerte a niño en Chile

- 04 de junio de 2018 - 00:00
Alan Peña tenía 13 años, era autista y vivía en la calle vendiendo calendarios. Uno de los acusados creyó que él había abusado de su hija.
Foto: foros.fotech.cl

Pablo Morales Correa y Abraham Bravo, dos de cuatro imputados por secuestrar y torturar hasta la muerte a un niño de 13 años, fueron declarados culpables de los delitos  de sustracción de menores con homicidio y sustracción de menores con graves daños.

Los otros dos ciudadanos fueron absueltos por un tribunal oral de la ciudad de Temuco, en el sur de Chile.

El crimen ocurrió en Temuco, a 672 kilómetros de distancia de Santiago, en diciembre de 2016.

El crimen fue motivado por la sospecha de que la víctima, Alan Peña, había abusado sexualmente de una hija de Morales, de cinco años, lo que resultó ser falso. La víctima vivía en la calle vendiendo calendarios para subsistir, aunque estaba en el sistema de protección del Servicio Nacional de Menores (Sename), pero acostumbraba a escaparse del establecimiento en que debía permanecer.

Alan Peña fue agredido en la calle y llevado a una casa donde fue torturado durante doce horas para forzarlo a confesar el supuesto abuso, hasta que murió.

Su cadáver fue encontrado debajo de una cama, envuelto en una frazada, junto a un colchón ensangrentado, un cinturón de cuero y un martillo con los que había sido golpeado.

Según el expediente, Alan Peña era un niño autista, con el síndrome de Asperger y que por su condición su umbral de dolor era más alto, por lo que sus victimarios optaron finalmente por asfixiarlo, para lo cual emplearon una bolsa de nailon y una almohada.

La Policía detuvo rápidamente a los cuatro imputados, que permanecieron desde entonces en prisión preventiva.

La sentencia contra los dos condenados se conocerá el próximo 9 de junio a las 12:00. Para Morales la Fiscalía solicitó cadena perpetua.

Uno de los absueltos es la esposa de Morales a quien no se le encontró culpabilidad.

El otro era el dueño del domicilio donde ocurrió el crimen, a quien no se lo acusó, pues  los jueces consideraron que no hay posibilidad de reproche penal por cuanto actuó impulsado por un miedo insuperable al condenado Morales Correa, según destacó su abogada defensora, Patricia Cuevas. (I) 

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