Dictamen acusatorio reactiva caso de joven muerto en hospital

12 de agosto de 2012 - 00:00

Un  nuevo caso de  presunta negligencia médica pasaría a etapa de juzgamiento  luego de que el fiscal Robert Acosta Castro emitiera un dictamen acusatorio por el delito de homicidio culposo contra el galeno Édison Manzaba Paz, quien atendió  al joven  Luis Manuel Cáceres, de 23 años, antes de que falleciera el 26 de julio de 2009 por un golpe en la cabeza que le ocasionó un desangrado en la médula cervical.

En los próximos días, el juez  del Noveno Juzgado de Garantías Penales del Guayas, Aquiles Dávila, deberá decidir si dicta  auto de llamamiento a juicio.

Han transcurrido ya 3 años desde el deceso de Luis, quien padecía de un retraso psicomotor y era sordomudo, en el hospital de la Policía Nacional en Guayaquil, y el sufrimiento de los padres aún continúa, incluso en lo económico. Y es que aún  mantienen una deuda que asciende a 50.000 dólares con la institución policial.

La situación ha impedido que Luis Cáceres Aucancela, padre del fallecido, pueda jubilarse como suboficial Primero de Policía, y al contrario, inicie el curso de ascenso a suboficial mayor.

El vía crucis de la familia Cáceres inició el 18 de abril de 2008, cuando la madre del joven, Narcisa de Jesús Yunga Matute,  lo llevó al centro de salud para que le hagan los    exámenes de rutina, como un hemograma completo y revisión de los riñones, pero debido a que Luis   tenía el corazón grande y al caminar se cansaba, la progenitora  solicitó una silla de ruedas para transportarlo. 

Fue con ese accesorio   que, en un descuido,  se cayó y   golpeó fuertemente el rostro.

La madre desesperada llevó al joven al área de emergencias, en la que los doctores Édison Manzaba Paz y Luz Pardo  constataron que el “bebé”, como hasta hoy lo llama su madre,  no reaccionaba ni se movía, por lo cual le dieron a la mujer una orden para que   le realizaran una radiografía.

Tras salir de rayos X, Luis   no reaccionaba   y tenía un abultado hematoma en el occipital.

Los médicos determinaron que había que operarlo, pero,   presuntamente, dieron una fecha distante para   ingresarlo.
A pesar de la negativa de la progenitora, Luis   fue trasladado a su domicilio, donde llegó en     estado vegetal y no como había salido horas antes, previo a su revisión médica: sonriente y caminando junto con su madre y hermana.

En la vivienda, situada en el sur de la ciudad, lo acostaron en su cama y no reaccionaba, ni   pedía nada, lo que causa  la intranquilidad de sus seres queridos que sabían intrínsecamente que algo no estaba bien.

La situación se agravó  cuando el abdomen del joven se empezó a hinchar y se evidenciaba una retención de líquidos, que anteriormente no se había observado   en su organismo.

Lo llevaron nuevamente al área de emergencias del hospital, donde dispusieron que se le realizara rápidamente una radiografía del cuello, mediante la cual descubrieron que tenía la médula cervical ensangrentada. Los especialistas coincidieron en que había que ingresar a Luis  de urgencia para intervenirlo quirúrgicamente.

Los médicos le dijeron que había que esperar 7 días para operarlo, pero una vez transcurrido ese tiempo,  confesaron, sencillamente, que no lo iban a hacer, lo que ocasionó que la madre del joven perdiera los estribos y pidiera  una explicación de la causa.

El joven fue ingresado  inmediatamente en terapia intensiva porque tenía un   paro cardiorrespiratorio. En el  área estuvo más de un mes, cuando allegados de otros pacientes del nosocomio aconsejaron a los familiares de Luis Manuel que presentara la denuncia, porque ahí “pasaban muchas cosas”, relató Narcisa.

Presentada la denuncia ante la Fiscalía, la madre de Luis   pidió a la doctora Eva Carrera un informe médico, en el que  se señalaba que el joven debía ser operado máximo un par de horas después de caerse, pasado ese tiempo ya no había nada que hacer.

Con los resultados del informe y con los de la resonancia magnética y radiografías, la mujer fue a consultorios de médicos particulares, donde le confirmaron lo mismo.

Finalmente, estuvo un año, tres meses y 26 días en el hospital hasta que su hijo falleció el 26 de julio de 2009.

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