Daniel Pontón: "¿Hasta qué punto la gente que está trabajando en las cárceles está presa del temor?"

Para este experto en política pública lo que está primando es el temor a la vida.
25 de febrero de 2021 10:00

Daniel Pontón, máster en Política Pública con mención en gestión de Desarrollo por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO sede Ecuador); experto en seguridad y actualmente decano del Instituto de Altos Estudios Nacionales de Ecuador (IAEN) conversó con diario El Telégrafo sobre la violencia desatada en las cárceles del país. Esto fue lo que dijo.  

En vista de los amotinamientos que han ocurrido en varias cárceles del país ¿por qué 79 detenidos han sido asesinados?

Han existido muchas falencias en el manejo del sistema penitenciario, tanto de este Gobierno como del anterior. De pronto, en su momento, lo que no hubo fue una continuidad a las series de políticas que deberían haberse tomado para evitar desenlaces de esta naturaleza. Lo que tenemos en este momento es un subsistema penitenciario totalmente irritado y a merced de las bandas criminales.

¿Entonces cree necesario reformar la política criminal ecuatoriana?

Por supuesto, creo que debe haber una política criminal que esté acorde a la realidad de nuestro país, a las necesidades propias de la colectividad y al interés estratégico del Estado.

Nosotros conocemos la política criminal como una serie de acciones que sumadas en su conjunto podría ser considerada como tal. Lo que menos tiene la nuestra es una capacidad estratégica ni algún tipo de orientación adicional que nos permita tener un mejor manejo de la seguridad del país. Entonces la suma de acciones no hace una política. No ha habido una política criminal en el Ecuador, no existió, no existe y no existirá si es que no se toman los correctivos.

¿Cuál cree que sea la respuesta que el Estado debería dar a la opinión pública con respecto a la seguridad?

El primer problema es que los criminales han entendido que la opinión pública es un excelente mecanismo de movilización y de comunicación que les permite tener ciertas ventajas estratégicas. El primer factor es el temor. Pude ver una buena respuesta ciudadana, por lo menos en redes sociales, como una especie de acuerdo tácito entre la ciudadanía, de no publicar imágenes sensibles. Esto es positivo, ya que de alguna u otra manera debilita la estrategia que las bandas criminales han venido utilizando por dos años para generar temor y zozobra.

El segundo elemento tiene que ver con la protección de autoridades. El gran problema que tienen las autoridades es que más allá de que la corrupción es un problema en las cárceles, esa corrupción ya no es el producto central. El producto central es que al tener tanto poder estas bandas lo que está primando es el temor a la vida.

Por ejemplo, si una persona no permite el ingreso de una motosierra, su vida queda en peligro. Entonces la pregunta es: ¿Hasta qué punto la gente que está trabajando en las cárceles está presa del temor? Eso no quiere decir que sean santos, tampoco los estoy defendiendo, pero de alguna u otra forma no solamente es un tema de corrupción sino de temor que al parecer está dominando.

Si tienes un Estado atemorizado, tienes un Estado a merced de las bandas criminales.

El tercer elemento es buscar un mecanismo de pacificación en las cárceles. Algo que no es fácil porque ya no solo se necesitan medidas a corto plazo como las requisas. Se debe generar un mecanismo de gobernanza adecuado en las cárceles donde el Estado tenga la capacidad de recomponer su legitimidad. Además de tratar de hablar con esa gente y si es necesario buscar mecanismos de resolución de conflictos, pero desde una lógica en la que el Estado tenga la sartén por el mango porque hasta ahora, al parecer, quienes tienen el poder de manejo son las bandas criminales.

Después de lo acontecido, ¿cómo puede ocurrir la rehabilitación y en un futuro la reinserción social de los penitenciarios?

Yo no creo que las cárceles en sí rehabiliten, lo máximo que se puede lograr en este caso es que ellos paguen una pena y dentro de ese cumplimiento tengan un trato humanitario y se respeten los derechos de la persona y se precautele su vida. Actualmente estamos viendo que la vida de los presos está en peligro y eso es algo por lo que el Estado debe velar como primera instancia. Ahora, esto no quiere decir que no se haga estrategia de rehabilitación, el problema es que yo no creo que eso sea sistemático y no existe una política clara al respecto.

Dicho esto ¿qué podemos hacer como sociedad para aportar en estas estrategias para la prevención de estos escenarios?

La cárcel necesita posicionarse como un tema de alta seguridad del Estado. Tal como está la situación ahora no creo que solo debamos pensar en una cuestión de gobierno sino de Estado, eso implica que primero se tomen decisiones mucho más integrales, no solo articuladas a una institución y al apoyo de la policía porque básicamente la policía hace una labor subsidiaria, superficial. Se necesitan políticas mucho más integrales. También se debería posicionar el tema del debate público, yo creo que la gente debe discutir los temas penitenciarios porque ahí se va formando la política pública. Y obviamente está el tema de la transparencia que se debe buscar en la gestión de los penitenciarios con lógicas claras para operar de la manera adecuada. 

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