Cuatro menores ingirieron veneno en lugar de vitaminas

- 11 de marzo de 2018 - 00:00
Foto: William Orellana / EL TELÉGRAFO

Uno de los niños falleció, los otros se encuentran hospitalizados. La madre de la víctima y el dueño del brebaje fueron retenidos para investigación. Hasta la tarde de ayer no eran procesados.

Un niño de 9 años perdió la vida luego de ingerir un brebaje que estaba en un envase de vitaminas de una reconocida marca de productos naturales. 

Sus tres hermanos -de 5, 8 y 13 años- también tomaron la sustancia y, hasta el mediodía de ayer, continuaban hospitalizados: dos en el hospital Francisco de Icaza Bustamante y otro en el Universitario.

El menor, identificado como Gary, falleció en su vivienda situada en la cooperativa Trinidad de Dios, en el sector de Monte Sinaí, en el noroeste de Guayaquil. El hecho ocurrió la tarde del pasado viernes.

De acuerdo con un reporte de la Dirección Nacional de Delitos Contra la Vida y Muertes Violentas (Dinased), la madre de los menores había sustraído el frasco con la supuesta medicina de una casa en la que trabajaba limpiando.

La progenitora, Betty Ch., y el dueño del envase, José  A., fueron retenidos para investigaciones y llevados a la Unidad Judicial  Penal Norte, ubicada en el centro comercial Albán Borja.

Hasta el cierre de esta edición, no eran procesados en audiencia de flagrancia.

El ciudadano le dijo a los agentes que el preparado contenía una sustancia estupefaciente y diluyente (entre otros ingredientes) y que la usaba para calmar los dolores en las piernas.

“Ella limpiaba cuando encontró ese envase, se lo llevó y se lo dio a los niños. Uno de ellos dijo yo sí soy valiente y se lo bebió. Los otros también tomaron, pero parece que menos”, contó Hernán Chea, el abuelo de los niños.

Más tarde, uno de ellos empezó a convulsionar y “mi hija le metió los dedos en la boca, para inducirle el vómito, pero ya era tarde. Fue un accidente y las huellas de los dientes que quedaron en su mano son la evidencia de que intentó salvar al niño”.

Agregó que su hija trabajaba aseando casas cuando clientes la llamaban. Indicó que le sorprendió que el “remedio” tuviera diluyente entre los componentes, pues si era para frotarse en el cuerpo lo quemaría.

Una mujer que vive cerca de la casa de las víctimas narró que escuchó cómo la mamá le insistía a los menores para que se tomaran el remedio y que luego vieron a unos vomitando afuera del domicilio. (I)

 

 

 

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