Víctima de ataque sexual esperó 7 horas por examen toxicológico

- 06 de febrero de 2019 - 19:21
Foto: Cortesía

Una joven de 21 años fue víctima de robo, de un ataque sexual y posteriormente revictimizada por el sistema de justicia. Así lo aseguró Hernán Ulloa, abogado de la afectada. 

Él explicó que el personal de la Fiscalía la atendió oportunamente, la madrugada del 5 de febrero; sin embargo, - dijo- el problema ocurrió después cuando fue derivada al Instituto Nacional de Investigación en Salud Pública (Inspi) para un examen toxicológico, ya que había sido aparentemente drogada.

"El problema que aqueja la justicia es la falta de coordinación entre las entidades encargadas de aportar con las pruebas para que la Fiscalía procese a los sospechosos".

Ulloa detalló que la Fiscalía envió un oficio al Inspi el 5 de febrero a las 05:43, poco después de que la víctima denunciara y fuera sometida a los exámenes ginecológicos y protológicos. "Sin embargo, esperó alrededor 7 horas (hasta las 12:51) para que el Inspi recibiera el documento y le extrajera la sangre para analizarla".

El abogado rechazó que personal del Inspi no haga turnos fuera del horario de oficina, pues las pruebas toxicológicas deben practicarse inmediatamente para determinar la presencia de droga en la sangre.

También refutó que aunque las puertas fueron abiertas a las 08:00, la joven no fuera atendida rápidamente porque al oficio de la Fiscalía le faltaba un sello.

Personal del departamento de Cmunicación del Inspi emitió un comunicado sobre el tema. El documento señala que aproximadamente a las 12:15 del martes 5 de febrero, se recibió en el Laboratorio de Toxicología un oficio suscrito por el abogado Wilson Álvarez Valencia, en el que se solicitaba realizar un examen toxicológico. Según el comunicado, esto fue atendido en un lapso de 30 minutos, aproximadamente.

La muestra fue analizada dándole la prioridad que el caso amerita y sus resultados se obtuvieron dentro de las 24 horas”, puntualiza el escrito.

La joven fue víctima de un robo en la parroquia Pascuales, en el norte de Guayaquil, y empezó a sentirse mareada. De repente, un conductor de tricomoto que ella conocía se le acercó y se ofreció a ayudarla, pero la llevó a una casa.

La víctima se quedó dormida y se despertó cuando un hombre la besaba. En un momento que dijo que quería vomitar la dejaron salir y corrió hasta encontrar ayuda. (I)

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