Campoverde: “Jonathan C. no actuó solo, se debe investigar a la iglesia”

- 15 de noviembre de 2018 - 00:00
Foto: Marco Salgado / El Telégrafo

El detenido amenazó a su hija: “Me buscarán y no me encontrarán, me llamarán y no responderé”. Eso pasó.

Cuando Juliana desapareció hace seis años, ustedes denunciaron a la iglesia, ¿por qué no se investigó allí?
Hubo negligencia en la primera fiscal Ligia Villacrés. Elizabeth (mamá de Juliana) supo de la desaparición a la media hora, porque su esposo al retirar unos productos del almacén de Juliana no la halló. Emprendió la lucha. El domingo fueron al Regimiento Quito y asomó el papá de Jonathan C., detenido.

¿Qué fue a hacer allí?
Esa es la pregunta del millón. Asomó y le dijo que buscará a Juliana en Ambato y Cuenca.

¿Por qué les dijo eso?
Eso quisiera saber. El sábado 7 de julio de 2012, a las 19:17, llega un mensaje a Elizabeth del número de Juliana, en el cual le dice: “Mami ya voy a dejarte las llaves, no te preocupes”. Yo viajaba desde Zamora. El lunes 9, el papá de Jonathan C. llama a Elizabeth y le dice que en pocos minutos tendrá noticias de su hija.

De hecho, a las 15:00 sale un mensaje de la cuenta de Facebook de mi hija, que dice: “Gracias por la preocupación, pero tomé mis propias decisiones”. Eran términos que no usaba ella. Pedí que se rastree la computadora y se hackee la cuenta para saber en dónde estaba.

¿Y qué pasó con el hackeo?
En los mensajes encontramos al pastor sicólogo Juan Solano y seguimos los diálogos. Juliana se iba a estudiar música en Argentina, pero luego vimos que Juan Solano, quien era Jonathan C., con un perfil falso, la hizo desistir. Le dijo que debe casarse con un pastor de la iglesia.

En el último mensaje con textos bíblicos la amenazó: “Me buscarán y no me encontrarán, me llamarán y no responderé”.  El jueves 5 de junio, Juliana vio a Jonathan C. merodeando por la casa. El viernes 6, lo encontró Elizabeth en el mismo lugar. Y el sábado 7, las dos lo vieron.

¿Qué les dijo?
Solo saludaron, pero Juliana se mostró temerosa al verlo. En mayo 2012 salieron de esa iglesia, entre otras, porque no le permitían a Juliana tener enamorado.

¿Por qué si eso se descubrió 10 días después de la desaparición, no se hizo nada?
Todo entregamos a la fiscal y dijo que esa es nuestra hipótesis y que “los pastorcitos no son. Yo meto las manos al fuego porque ellos no son”. Confesó que era cristiana. Decía que Juliana ya volvería, que se fue con el novio y regresaría con el nieto.

Nombró al capitán Gino Pillajo, también evangélico. Esto confabuló para proteger a esos pastores. En la Fiscalía, Jonathan C. negó todo un viernes.

Pero un martes dijo que Dios lo iluminó para ampliar la versión y que era Juan Solano para aconsejar a Juliana, y que ella fue a su oficina para que escriba el mensaje en Facebook, pero la Policía jamás halló ese encuentro en las cámaras de seguridad del trabajo del procesado. (I)

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