35 años de cárcel por matar a un padre y su hija en Durán

02 de julio de 2012 - 00:00

El 1 de abril de 2009, un criminal acto conmocionó a los habitantes de la ciudadela El Recreo, sector Marianita de Jesús (cantón Durán), luego de que en la cajuela de un vehículo fueran hallados maniatados los cuerpos sin vida de una joven de 16 años y su padre (discjockey).

Ambos murieron asfixiados con fundas plásticas sujetadas con cintas alrededor del cuello. Pero los victimarios antes de cometer el hecho violaron a la joven J. A. C. frente a su progenitor A. T. C.

Más de tres años han transcurrido desde que ocurrió este suceso y los procesos judiciales abiertos para sancionar a los responsables han finalizado con resoluciones que imponen la pena máxima: 35 años de reclusión mayor especial.  

Los jueces Dora Vargas, Edwin Logroño y Gabriel Noboa, del Tribunal Quinto de Garantías Penales del Guayas, resolvieron dictar esas condenas a los cinco procesados hasta ahora en este hecho (cuatro ya fueron sentenciados en 2010). 

La última resolución fue notificada a finales del mes pasado en contra de Alejandro Andrés Lerma Zúñiga, quien tras ser capturado, en noviembre de 2011, fue juzgado en calidad de coautor del delito de asesinato. A esa conclusión se llegó luego de que se realizara la audiencia de juzgamiento el 12 de junio.

Lerma era uno de los implicados que faltaba por capturar, los otros que aún están prófugos en calidad de coautores son Jairo Borja Nazareno, Marcos Alberto Maruri Alvarado y Pamela Chiriguay Castro. También es buscada Gabriela Glenda Méndez Corrales en calidad de encubridora.

Durante el juicio se determinó que el ahora sentenciado era miembro de la banda delincuencial del cantón Durán,  que procedió a asesinar a las víctimas.

Según el expediente judicial, fue en casa de Lerna donde ocurrieron los hechos. “Le dieron un cachazo en la cabeza a A. T. C. y (luego) lo amarraron... a la menor J. A. C., la llevaron a un cuarto (para) bajo los efectos de alguna sustancia sicotrópica proceder a violar”, relató en el juicio la testigo J. Q. N. Ella ayudó a bajar los equipos del discjockey en el domicilio que, supuestamente, se realizaría la fiesta y vio cómo les quitaron la vida en la forma más inhumana a la parentela.

Así también lo ratificó, según el expediente, Vicente Lerma (quien fue sentenciado en 2010) al identificar a su hermano Alejandro como la persona que permaneció en la vivienda y participó directamente en la muerte de ambos.

Miguel Tayupanta Albán, quien suscribió el protocolo de autopsia, reveló en el juicio que tanto en el cadáver del adulto como el de la menor se halló una funda de plástico azul, con rayas roja y amarilla, con retazos de telas humedecidas, sujetos con cinta adhesivas rodeando el perímetro de las cabezas.

En el caso del padre, aclaró el especialista, se identificó en el cuero cabelludo un infiltrado hemorrágico (corte) de siete centímetros a nivel de la región frontal derecha.

Desde el punto de vista médico legal se trataría de una muerte violenta en ambos casos. Al referirse al cadáver de la menor, dijo que había huellas de que fue violada.

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