Quito está amenazada por siete zonas de alto riesgo

24 de abril de 2011 - 00:00

Siete zonas de alta vulnerabilidad fueron identificadas tras la emergencia producida por la temporada de fuertes lluvias en la capital.

La Vicentina Baja, La Libertad, San Juan, Itchimbía, San Francisco de Miravalle, Colinas de Pichincha y Paluco son intervenidas por una brigada interdisciplinaria que ayuda a los habitantes de estos sectores.

En un recorrido realizado ayer, el alcalde de Quito, Augusto Barrera, explicó que el invierno recrudeció en estos días. Por lo cual el Municipio estableció una declaratoria de emergencia de los barrios que el mapa señala niveles de vulnerabilidad.

El burgomaestre indicó que siete quebradas de los barrios mencionados son tratadas por más de 150 funcionarios y técnicos de la Secretaría de Seguridad, Emseguridad-Q, Cuerpo de Bomberos, Policía Metropolitana y Emmap-Q.

Los especialistas realizan el trabajo de prevención y levantamiento de información técnica y social de las familias ubicadas en las zonas.

Según Barrera, se continúa con la impermeabilización con plásticos en las laderas, junto con la inspección del estado de las alcantarillas y colectores. También sigue el trabajo de limpieza de los deslizamientos de tierra ocurridos en estos días en las quebradas afectadas por las fuertes lluvias.

Uno de ellos fue el barrio Paluco, ubicado en el sector de Monjas. En este lugar, Manuel Sánchez Cepeda de 47 años, falleció el pasado 20 de abril, tras un deslave de tierra que cubrió su vivienda, que no tenía estructura y estaba al pie de un talud ubicado al lado norte de la Autopista General Rumiñahui.

El recorrido también incluyó el barrio San Francisco de Miravalle del sector Guápulo, nororiente de la ciudad. Juan Aulestia, presidente del Cabildo Comunitario de este sector, recuerda que en el 2009 hubo varios deslaves en las laderas de Guápulo, por lo que fue declarada zona de emergencia.

A raíz de estos deslaves se elaboró un plan integral de riesgo en el cual se identificaron las zonas más críticas y se desarrollaron obras de construcción de muros de contención, donde el 60% se logró poner fuera de riesgo, relató.

El dirigente indicó que todavía hay otras zonas en las laderas que son de peligro. Una   es la casa de la familia Caluquí-Olmos que vive 32 años en la zona.

El burgomaestre visitó la vivienda que se encuentra al filo de una quebrada que se desmorona con la lluvia, donde explicó que los seis miembros que integran esta familia deben salir de forma inmediata por seguridad. Como solución ofrece el pago de tres meses de arriendo en otro lugar  que sea más seguro.

Luis Caluquí contó que el espacio de la quebrada hace algunos años fue más amplio y que con el tiempo y el mal temporal se ha reducido.

Sin embargo, él junto con su esposa María Olmos agradecieron el ofrecimiento del Municipio, pero insistieron que no pueden salir de su casa porque carecen de los recursos económicos necesarios para subsistir.

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