No hay 200 juicios sino 33 indagaciones sobre indígenas

27 de marzo de 2012 - 00:00

La cifra sobre el número de procesos de indagación por protestas en contra de ciertos dirigentes indígenas acentúa el debate. El fiscal  Galo Chiriboga señaló que son 33 procesos en 11 provincias del país  y no 200 casos los que se siguen,  pero  José Acacho, vicepresidente de la   Conaie, se ratifica que son 194 los juicios  y que   la cifra salió de su última convención.

Sin embargo, el dirigente no toma en cuenta que no es lo mismo la indagación al planteamiento del juicio, pues en el proceso de indagación previa, el Fiscal investiga para determinar la existencia del delito y los responsables, mientras que en el juicio, que  es ya el proceso en sí, se sustancia  el caso ante el juez de Garantías Penales.

Chiriboga informó que se creará un equipo especial que analizará los procesos y que  los resolverá   en los próximos cuatro meses. Entonces, allí  “se revisarán las causas anotadas y se determinará si  son desestimadas definitiva o temporalmente, caso contrario se dará inicio a la instrucción fiscal”, sostuvo.

Según la Fiscalía,  en Zamora Chinchipe, Loja, Esmeraldas, Morona Santiago, Manabí, Pichincha, Guayas, Azuay, El Oro, Bolívar e Imbabura se depurarán las indagaciones por los delitos de terrorismo, sabotaje,  obstrucción de vías y en contra del medio ambiente.

El presidente Rafael Correa comparte el criterio,  pues   sostuvo que de los cuatro procesos judiciales, solo  dos están  en juicio, mientras que en la causa iniciada  en contra de tres dirigentes -entre ellos  Marco Guatemal  por violar el derecho al libre tránsito al cerrar   las vías durante una  protesta contra la Ley de Agua en Imbabura- el Estado perdió el juicio. 

Con respecto al proceso en contra de José Acacho, vicepresidente de la Conaie,  por el fallecimiento  del profesor shuar Bosco Wisuma, en Macas, continúa. “¿Qué creen que un asesinato es protesta social?, ¿acaso en un  Estado derecho un asesinato debe dejarse de investigar y judicializar?”, cuestionó el gobernante.

El  30 de septiembre de 2009 en Morona Santiago, Wisuma murió  tras ser impactado  por  un perdigón en la frente, que luego de peritajes internacionales se determinó que la munición no provino de ningún  arma de la Policía Nacional.

Estos criterios se contradicen con el  Informe elaborado por la Defensoría del Pueblo, a finales de 2011,  acerca de la criminalización de la protesta. Esto  porque, según el Estado, de los 63 casos presentados, los actores del sector privado (empresas  mineras y petroleras) son los que más han impulsado judicializaciones contra ciudadanos durante el período 2007-2010.

Y es precisamente este  sector  el que más ha entablado procesos jurídicos relacionados con la minería y con las tierras comunales, derechos colectivos y espacios públicos (ver infografía).   

Mientras que la  Función Judicial,  a través de la Fiscalía,  es el componente   público (Estatal) que más procesos judiciales ha impulsado y los casos están relacionados con el agua y el petróleo.  A su vez, el Régimen Autónomo Descentralizado, por medio del entonces alcalde de Chillanes, Rolando Colina, integrante del Movimiento Municipalista,  fue quien dentro del sector público  impulsó más procesos   judiciales  por conflictos de agua; y Petroecuador y Petroproducción  por petróleo.

El Presidente precisó que  de los 42  juicios   a dirigentes con base a protestas solo el 90%, es decir 38 casos, es  investigado.

Por ello, el gobernante sostuvo que ciertos sectores buscan que se detengan las investigaciones, “¿si nada tienen que temer   por qué quieren que paren las investigaciones?”, dijo. Y recordó que ciertos asambleístas también iniciaron procesos en su contra por supuesto genocidio, “entonces que también se detengan esas investigaciones, porque yo soy un perseguido”.

Además, agregó que de los 38 casos solo cuatro  fueron judicializados, de  los cuales dos fueron seguidos  por  instituciones privadas (empresas mineras y petroleras).

Correa manifestó que solo dos casos de  los que fueron  presentados y  calificados   como  “criminalización de la protesta social” por ciertos sectores de la oposición, con apoyo de los medios de comunicación,   fueron encaminados  por la   Función Ejecutiva. 

El Mandatario señaló que   acontecimientos  como los del 22 de marzo en las inmediaciones de la  Asamblea Nacional,  en donde personas “encapuchadas” agredieron (golpearon y maltrataron)  a cinco policías  no son  persecución a los dirigentes, sino “criminales protestando” y que a ellos se les debe “aplicar la ley”.

Lectura estimada:
Contiene: palabras
Visitas:
Enlace corto: