La migración deja de ser demanda y ahora es una política de Estado

25 de enero de 2013 - 00:00

Yolanda vivía en Quevedo, en Los Ríos. Era 1999 y Ecuador era un caos. La economía nacional se resquebrajaba. La conversión monetaria, el congelamiento de los ahorros y, entre sus consecuencias, la falta de empleo, como ocurrió entonces, empujaron a ella y a su esposo a cruzar el Atlántico para llegar a España. En Ecuador quedaron sus tres hijas. Años después ellas también realizarían el mismo periplo.

Esta historia parece de tragedia. Lo es y no. Junto con su cónyuge, a los dos años, lograron llevar a sus hijas. Yolanda era -y sigue siendo- empleada doméstica y su esposo logró emprender un negocio de fletes. Alcanzaron a comprar una casa en Barcelona. No es grande, tiene un área de construcción de 70 metros cuadrados.

Lograron que una de sus hijas terminara la universidad como ingeniera civil. Las otras dos seguían estudiando. Pero hace seis años su pareja falleció.

La vida de Yolanda desde aquel 1999 empezó experimentar la itinerancia. Hoy, con 52 años, espera que su hija, la ingeniera civil -que ahora labora en Ecuador porque su campo (caminos, puentes y puertos) fue menguando en España-, y las otras dos, que viajaron a Miami para terminar la universidad y encontrar trabajo, vuelvan a reunirse con ella.

Como la historia de Yolanda existen miles. Entre 2000 y 2005 de Ecuador salieron 1’500.000 ecuatorianos al extranjero en busca, algunos, del “sueño americano”, otros del europeo. A eso se suman los 1’500.000 que salieron 50 años antes de 2000. Todas estas cifras las maneja la Secretaría Nacional del Migrante (Senami).

Y aquellos significaron un puntal de la economía nacional, pues las remesas enviadas eran, hasta hace poco tiempo, el segundo ingreso para el país luego del petróleo. Pero a raíz de la crisis mundial de 2008 los países considerados en zonas de economía de poder cayeron. En España, donde residen más de medio millón de ecuatorianos -según estimaciones de la Embajada de Ecuador en Madrid-, hasta hoy se cuentan, a grosso modo, seis millones de desempleados. Según la misma Embajada, eran 49.493 compatriotas paralizados laboralmente hasta septiembre del año pasado.

Aquella caída de ese “boom” económico llevó a que el actual Gobierno adoptara políticas de apoyo con la intención de que los ecuatorianos residentes en el exterior retornen. Incluso uno de los apoyos emblemáticos es el Plan Retorno que propone, entre otras ayudas, un crédito para microempresa, crédito para vivienda, ingreso del menaje de casa sin impuestos.

Y este grueso de ecuatorianos también obliga a que los ocho candidatos a la Presidencia de la República expongan dentro de sus planes de gobierno qué harán para los compatriotas en caso de quedar electos el próximo 17 de febrero, de no existir segunda vuelta.

Por ejemplo, el ex mandatario Lucio Gutiérrez expone escuetamente en su proyecto: “Apoyo legal a los migrantes facilitando la reagrupación y protección familiar”, pero no indica cuál sería el presupuesto para dichos propósitos. El Partido Roldosista Ecuatoriano, que postula al pastor Nelson Zavala, no menciona a los migrantes en su plan. Y en los medios de televisión donde ha dado entrevistas el candidato, que propone pastorear a los catorce millones de ecuatorianos que viven en el país si lo eligen, no se ha referido al tema.

Y tampoco lo ha mencionado claramente el líder del Prian, Álvaro Noboa, aunque, tiempo atrás, cuando fue notificado de un impedimento para no salir del país por una deuda que mantiene con el fisco, el candidato dijo que deseaba ir a España, Italia, Estados Unidos, donde hay más inmigrantes ecuatorianos para promover su campaña.

Guillermo Lasso, aspirante por CREO, en su plan de trabajo en caso de llegar a la Presidencia y publicado en la página web del movimiento político, analiza la problemática de la migración en Ecuador. Inclusive presenta cifras en las que se asegura que en la última década, los adultos mayores han pasado a representar casi el 25% del total de jefes de hogar, por la ausencia de padres y madres que han emigrado. Sin embargo, no presenta una propuesta concreta que invite al regreso de millones de ecuatorianos que aún residen en el exterior.

Paquita Cabrera, una de las candidatas de CREO, quien se promociona como postulante a asambleísta por EE.UU. y Canadá, dice en una cuña audiovisual: “El migrante ecuatoriano que regrese al país y que quiera emprender ya sea pequeñas o medianas empresas, en franquicias nacionales o internacionales que tengan un promedio de cinco empleados, será exonerado de varios impuestos, como los de la renta, los prediales y tendrá incentivos a través de una nueva ley tributaria”.

Obviamente no dice cómo financiarán, por ejemplo, el pago de los tributos prediales, que son competencia exclusiva de los municipios del país y no del Gobierno Central.

Por su parte, el movimiento Ruptura plantea: “Hacer efectivos los derechos de ciudadanía otorgados por la Constitución del Ecuador dentro y fuera del territorio nacional. Promover la participación activa desde el extranjero en los ámbitos político, social, económico y cultural del país, y estimular el retorno; y valorar y desarrollar las oportunidades de enriquecimiento cultural, comercial y político generado por la presencia de ciudadanos ecuatorianos en el extranjero”.

Casi por esa misma línea, y capitalizando lo que hasta ahora se ha hecho en el actual Gobierno, el Movimiento SUMA afirma que su propuesta ayudará a los ecuatorianos, “no solo para mantener un vínculo con su tierra y apoyar a las familias que dejaron en el país, sino también para, eventualmente, retornar a la patria y aportar con su visión y experiencia valiosos insumos para el desarrollo nacional”.

Este movimiento político no indica -al igual que Ruptura- cuáles serían los montos de inversión en el trabajo con los compatriotas que residen en el extranjero. Como una especie de continuidad, la Unidad Plurinacional de Izquierdas, que promueve al binomio Alberto Acosta-Marcia Caicedo, pretende “asegurar el derecho de los ecuatorianos y ecuatorianas a vivir en el país”. Asegura que logrará sus metas a través de “acciones concretas en el ámbito laboral, de seguridad, de repatriación en caso de muerte”. Además, ofrecerá “garantías laborales en el Ecuador”.

Alianza-PAIS, que auspicia la reelección de Rafael Correa, en su plan sostiene: “Continuaremos defendiendo los derechos de nuestros migrantes en el exterior y promoviendo la integración de los extranjeros en nuestro país”. Con esta continuidad apuntala lo que hasta ahora hizo la Secretaría Nacional del Migrante (Senami) -creada en el primer período de Gobierno de Correa- con los apoyos para el retorno al país y demás incentivos económicos.

Los vínculos que se plantean son extradisciplinarios: “El objetivo es profundizar en la oferta y calidad de servicios que se brindan en los lugares donde radica la población ecuatoriana, que permiten mantener y fortalecer sus vínculos familiares, comunitarios, culturales, políticos, económicos y científicos. Con este enfoque se busca tener un contacto más humano y cercano con nuestros migrantes”.

Incluso sus propuestas van en doble vía. “Denunciar los convenios e instrumentos jurídicos que no estén acordes a la nueva política migratoria de la Revolución Ciudadana”. Así busca que el trato de los migrantes ecuatorianos sea igualitario y no discriminatorio. Bajo esas intenciones se plantea el panorama de propuestas para quienes residen en el exterior. Así, por ejemplo, quizá con el paso del tiempo, Yolanda pueda retornar al país y reunirse con sus hijas. 

Sin embargo, ella espera que más bien, en 2016, se puedan reunir en su casa en Barcelona, año en el que -según ha calculado el Gobierno español- se superará la crisis. Pero hasta los mismos ciudadanos ibéricos manifiestan su incredulidad de que eso ocurra.

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