La derecha de la mano dura tuvo a su líder al servicio del capital

28 de enero de 2013 - 00:00

En la segunda vuelta de los comicios de 1984, resultaron triunfadores León Febres-Cordero y Blasco Peñaherrera, candidatos apoyados por el denominado Frente de Reconstrucción Nacional, una coalición de partidos políticos aglutinados por el Partido Social Cristiano, al cual pertenecía el presidente electo.

En la primera vuelta, realizada en enero de 1984, participaron nueve candidatos presidenciales, cobijados bajo diferentes banderas ideológicas (MPD, PSC, CFP, FADI, entre otros).

En esta ocasión el binomio conformado por Rodrigo Borja Cevallos y Aquiles Rigaíl ocupó el primer lugar, con 28,7% de los votos; el segundo puesto fue para León Febres-Cordero y Blasco Peñaherrera, con 27,2%.

Sin embargo, en la segunda vuelta (mayo 6/84) los candidatos del Frente de Reconstrucción Nacional lograron remontar y finalmente alcanzaron la victoria con el 51,5% de votos, frente a los 48,5%  de la Izquierda Democrática.

Lo paradójico del asunto es que Febres-Cordero ganó en 3 provincias de la Costa (Guayas, Manabí y Los Ríos) y 2 de la Sierra (Tungurahua y Loja) y Borja se impuso en las 15 restantes.  

Este resultado dividió los poderes: el Ejecutivo quedó en manos de la derecha. En el Legislativo, compuesto en total por 71 diputados, se conformó el llamado Bloque Progresista, compuesto por 42 legisladores pertenecientes a la Izquierda Democrática, Partido Demócrata, Democracia Popular, Movimiento Popular Democrático, Partido Roldosista Ecuatoriano, Frente Amplio de Izquierda y Partido Socialista Ecuatoriano.

A partir de la asunción de Febres-Cordero al poder y durante una larga etapa, hasta su muerte en 2008, su figura y la de su partido formaron parte del imaginario político y social del Ecuador.

Nebot, para salvarse de la debacle electoral de 2009, tuvo que crear otro partido provincial. Una baja de la que el PSC no logra recuperarse.

Y EL TERRORISMO DE ESTADO SE INSTAURA EN ECUADOR

La sociedad ecuatoriana vivió cuatro años de terror. bajo el argumento de combatir la subversión se reprimió al sindicalismo, a los estudiantes, a los profesionales. murieron 36 personas, alrededor de una decena desapareció y ni un solo ministro o autoridad policial ha recibido hasta el momento sanción alguna.

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