Ícono ibarreño recibió una contribución estatal de $ 400 mil

16 de diciembre de 2012 - 00:00

Por alrededor de tres años las puertas del emblemático Teatro Gran Colombia de Ibarra permanecieron cerradas al público. Escombros, basura y polvo era lo único que se veía en sus abandonados pasillos a través de sus cristales rotos. El interior de este ícono histórico y cultural de Ibarra se  convirtió en un nido de ratas durante el primer año tras su cierre.

Mientras que el pequeño hall, construido en 1960  para que los asistentes a grandes obras de teatro, funciones de cine o recitales musicales no esperaran en mitad de la calle mientras compraban sus boletos, sirvió como refugio para  indigentes.

Sin embargo, la situación cambió desde hace dos años. A partir del 2010 quienes pasaban por  la calle García Moreno y Rocafuerte  se acostumbraron a escuchar el golpeteo de martillos y el sonido de serruchos y maquinaria industrial de construcción. Jorge Martínez, alcalde de Ibarra, anunció en aquel entonces el inicio del proyecto de rehabilitación del Teatro: “La recuperación de este ícono de la ciudad blanca costará un poco más de $ 500 mil; pero al invertir ese dinero estaremos recuperando parte de la esencia de San Miguel de Ibarra”.

Olga Pupiales (72 años), vendedora de caramelos,  contó que al principio no creyó en las palabras de Martínez, pues esa no era la primera vez que un alcalde ofrecía restaurar el teatro. “A lo mucho venían, le daban una manito de gato y listo. Al poco tiempo nuevamente se dañaba y otra vez se cerraban sus puertas”, comentó la comerciante.No obstante, el sábado, a pocas horas de que el escenario fuese reabierto,  doña Olga comentó con una gran sonrisa dibujada en su rostro,  que el sueño de muchos ibarreños se hizo realidad con la intervención.

“Esperemos que la época de oro del cine, la música y la danza vuelva a esta calle y así mi humilde negocio mejore”, dijo esperanzada. La mujer recordó que hace 30 años el Teatro Gran Colombia era el punto de encuentro de toda la gente importante de Ibarra y de la región. “Hasta este sitio venían personalidades  como ministros, embajadores y hasta presidentes de la República”, afirmó. 

El Ministerio Coordinador de Patrimonio Cultural invirtió más de $400 mil dólares  y el Municipio de Ibarra  desembolsó los anunciados $500 mil para la reconstrucción integral. Gioconda Benavides, administradora del Cabildo ibarreño, dio a conocer que con el dinero invertido se cambió por completo la cubierta, se reforzó la estructura del inmueble y se adquirieron nuevas butacas. La funcionaria dijo, asimismo, que todo el cableado eléctrico y el sistema de iluminación fue reemplazado.

Más de 70 años de historia  

La construcción del teatro empezó en la década de los 40. Germánico Pinto le impregnó de un estilo arquitectónico catalogado  como poco ortodoxo, cuenta el historiador y periodista Francisco Hadathy. La construcción, por falta de recursos económicos y por la dificultad de su estilo neoclásico, tardó 10 años.

Fue inaugurado el 16 de agosto de 1950. Según  Hadathy, por los años 60 y 70 las Estampas Quiteñas de Don Evaristo Corral y Chancleta se convirtieron en el plato fuerte de su menú artístico. 

Asimismo, con el tiempo se convirtió en el lugar habitual para realizar  la sesión solemne por las fiestas de fundación de la ciudad, cada 28 de septiembre. Rafael Correa fue el último presidente que visitó el Teatro Municipal Gran Colombia antes de su intervención, ocasión que fue aprovechada por el alcalde Martínez para solicitarle su ayuda.

La orquesta sinfónica engalanó la reapertura

Tras años de espera, el Teatro Gran Colombia fue reinaugurado la noche de este sábado 15 de diciembre. El evento de inauguración contó con la  participación del Grupo de Cámara de la Orquesta Sinfónica Nacional del Ecuador. Como parte  de la programación de reapertura, los ibarreños podrán espectar en la sala películas modernas con tecnología 3D los días 17, 18, 19 y 20 de diciembre, en horarios de 11:00 y  17:00.        

La utilización del remodelado Teatro Gran Colombia será reglamentada a través de una ordenanza, en la que se establece el pago de arrendamiento del lugar, así como  su utilización únicamente con fines de orden cultural, artístico y eventos de gala tales como sesiones solemnes y otros similares, propios de los que organizan las administraciones municipal o gubernamental. 

Las autoridades del Cabildo buscan con  esto garantizar la preservación de este auténtico ícono y orgullo de los ibarreños por mucho tiempo.