En la Sierra central madrugaron para acudir a las urnas

08 de mayo de 2011 - 00:00

A pesar del intenso frío y la espesa neblina que cubrió  al pueblo de Cotaló, una parroquia rural asentada en las faldas del volcán Tungurahua,  la población llegó desde muy temprano para ejercer su derecho al voto.  

A partir de las 06:30, los miembros de las cuatro juntas electorales (dos de hombres y dos de mujeres)  destinadas a la parroquia empezaron a armar las urnas y a instalar las mesas, pues la jornada democrática  debía arrancar a las 07:00. Solo la junta 1 de varones recibió a los votantes con 30 minutos de retraso.

Aunque en los últimos días hubo incertidumbre entre los habitantes de la zona por una posible erupción del Tungurahua, ayer la jornada fue tranquila, indicó Vicente Miranda, coordinador designado por el Consejo Nacional Electoral  (CNE).

En Cotaló sufragan 1.300 personas, entre las cuales están moradores de localidades aledañas como Baños, Sucúa y Pelileo. Luis Paredes llegó desde Sucúa, tras dos horas de caminata, para votar por el No. Pese a que dijo no haber revisado con anticipación el contenido de las 10 preguntas del referendo y la consulta, comentó que su decisión se basó en la información que recibió desde la televisión.

Fuera del recinto, en cambio, esperaba Manuel, un trabajador de la Avícola Cecilia, ubicada en la zona. El joven contó que la gente hablaba de votar en contra de la consulta porque temía ser despedida si se penalizara la no afiliación a la seguridad social, pues “prefieren ganar poco a no tener trabajo”. Es que a él y a su esposa les pagan 380 dólares mensuales por cuidar más de 14.000 aves, lo que representa 148 dólares menos de lo que les correspondería si su patrono cumpliera con el salario básico que actualmente se ubica en 264 dólares.

Paralelamente, en Ambato, el proceso electoral se desarrolló con normalidad, salvo  las quejas de quienes no verificaron con antelación su recinto electoral. Para  atender esos requerimientos el CNE instaló mesas de información en el ingreso a cada lugar de sufragio.

En la escuela Hispano América, uno de los recintos más grandes de Ambato, estaban empadronadas 8.000 personas, entre ellas  Olga Machado, de 85 años, quien  acudió en compañía de su hija a pesar de  que el voto es voluntario para las personas de la tercera edad.

“Cuando votamos el bien es para todos, por eso es importante”, aseguró Olga, tras comentar que su voto fue a favor de la consulta.

Un ambiente de fervor se vivió en Zumbahua, en Cotopaxi. Llevando a sus hijos sobre la espalda, envueltos en chalinas, las mujeres y sus esposos se congregaron  en la escuela del Milenio Cacique Tumbalá para participar en el proceso electoral.

En la parroquia, compuesta principalmente por indígenas, estuvieron convocados alrededor de 8.000 personas, organizadas a través de  26 juntas.

En las juntas 11 de varones y 14 de mujeres, más del 50% de los empadronados acudió a las urnas hasta las 13:30, pese a que se veían vacías en comparación con las demás, donde hombres y mujeres, por separado, formaban extensas filas.

Fany Chaluisa, presidenta de la junta 11, indicó que la jornada se desarrolló con orden y normalidad, en cumplimiento de lo dispuesto por el Consejo Nacional Electoral  (CNE). 

Cabe señalar que un 25% de la población es analfabeta y a pesar de ello acudió para ejercer su derecho al voto.

“Ellos fueron capacitados previamente sobre el contenido de las preguntas, así que  cada uno hallará la manera de expresar su voto, pero los miembros de la junta estamos impedidos de asistirlos en ese sentido”, informó Chaluisa, tras comentar que en algunos casos observó que echaban los padrones en blanco a las urnas.

La fuerza pública también colaboró, vigilando la transparencia del proceso y colaborando con la organización.

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