En la ayuda a las víctimas está presente el pensamiento de Oswaldo Guayasamín

26 de junio de 2015 - 06:00

Pablo Guayasamín, hijo del extinto pintor ecuatoriano (muerto el 10 de marzo de 1999) y presidente de la Fundación Oswaldo Guayasamín, al explicar desde cuándo y por qué apoyan a los afectados por Chevron, contó que lo hacen siguiendo el pensamiento que su padre plasmaba en sus pinturas: “de una lucha permanente por la gente humilde del país, de América y del mundo. No podíamos estar alejados del sufrimiento de nuestro pueblo del norte de la amazonía, provocado por una mano negra y por unos intereses que se produjeron a favor de unas multinacionales (Texaco-Chevron), resaltó.

Sin ocultar la rabia que le provoca conocer el daño al ambiente y a la salud justamente de gente humilde, destacó: “El no estar vinculados a la lucha de nuestro propio pueblo aborigen del oriente ecuatoriano, sería no ser consecuente con la pintura de Oswaldo Guayasamín”.

Al ser consultado: ¿de qué manera han venido apoyando desde la Fundación Guayasamín para socializar la lucha de los afectados por Chevron?, respondió: “Por ejemplo, se hizo la exposición de dos fotógrafos estadounidenses. El hombre hizo gráficas en blanco y negro y la fotógrafa realizó a color, de toda la amazonía afectada por la petrolera. Esa exposición, que comprendían más de 100 fotos, se hizo por primera vez hace 8 años atrás”.

Añadió que después sacaron copias de esa exposición y las enviaron a La Habana para que circule por toda Cuba y la gente conozca la tragedia ambiental provocada en Ecuador. “Ese material se encuentra en poder de Fundación Guayasamín para seguir exponiendo y presentando esta denuncia del tema social”, puntualizó.

En esta ocasión, para la subasta, el apoyo de Fundación Guayasamín consistió en pedir a artistas ecuatorianos y extranjeros que donen algunas de sus obras, cualquiera sea su técnica, en el caso de los pintores: acuarela, óleo, acrílico, pastel, carboncillo y grafito.
Gracias a ello se consiguió pinturas, esculturas y fotografías de artistas como el mismo Oswaldo Guayasamín (Cabeza), Carlos Lara Murillo (Sangre Petróleo), Espíritus de la Amazonia y Saskia Calderón (Coros de la selva), Oswaldo Viteri (Los novios), Mena Franco (Las ninfas), Javier Guerrero (La Chevron y sus Crímenes), Pablo Gamboa Santos (Subproductos petrolíferos, salve oh! Patria, a vos también te gustan los dólares), Alfonso Endara (No me mires), Pavel Égüez (Madre en rosa), Pablo Cardoso (Suit del Coan Coan) y de los cubanos Luis Saavedra (Las manos limpias de las Víctimas) y Jesús Mederos (Madre Naturaleza), entre otros.

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El detalle de las obras, los autores, la técnica utilizada, la temática y el precio base de cada una de ellas consta en la página web subastaamazonia.wordpress.com.

Según Pablo, el apoyo y colaboración de los artistas es muy importante porque “son los que reflejan el sentir de los pueblos. Cada artista, en cada obra, está marcando eso, cómo siente las alegrías o las tristezas, las costumbres de cada uno de nuestros pueblos. Por eso el artista es el hombre más sensible, quien como decía Oswaldo Guaysamín da cantando, da riendo, da llorando, porque los pueblos no lo quieren expresar”.

Señaló que la lucha de los indígenas amazónicos en contra de Chevron-Texaco viene desde hace 22 años y que Fundación Guayasamín es partícipe de ese dolor del pueblo de la amazonía y de esa lucha desde hace 14 años atrás.

“Nosotros creemos que esta es una lucha del país, donde debemos estar todos unidos para decirle basta de estas injusticias, este no es territorio libre para que vengan a hacer lo que les da la gana. Yo creo que aquí hay un pueblo digno que puede levantarse y parar estas atrocidades”, manifestó a EL TELÉGRAFO.

Agradeció “de todo corazón” que existan en este momento más de 100 obras para esta subasta. “No importa la cantidad que se recaude, aunque es indispensable y necesaria para continuar la lucha, sino que es el gesto y que la humanidad y el mundo sepan que los artistas ecuatorianos están junto a su pueblo, que están cantando, riendo o llorando nuestra realidad”.

Pablo, hijo del “pintor indio” Oswaldo Guayasamín cuyas obras fueron expuestas en las mejores galerías del mundo, indicó que el hecho de que apoyen los artistas en esta causa, significa que no estamos solos en esta lucha por justicia, lo cual es un ejemplo porque se demuestra al mundo entero que no podemos callar frente al atropello cometido.

Cofanes, Sionas, Secoyas, Waoranis y Kichwas perdieron su máxima riqueza: la naturaleza

Humberto Piaguaje, indígena Secoya que presidente la Unión de Afectados por Texaco (Udapt), destacó la importancia del apoyo de los artistas y de los ecuatorianos en general. Contó lo que es vivir en carne propia con la contaminación y estar 22 años en pie de lucha contra la injusticia y por defender la dignidad de los pueblos perjudicados.

“Hemos perdido nuestra naturaleza que era la única riqueza que teníamos, no podemos ya vivir igual porque no tenemos los árboles, ríos y animales, porque afectaron nuestra hábitat. Durante las explotaciones petroleras de Texaco-Chevron dañaron todo”, dijo.

Si la ayuda y la justicia no llegan, 5 nacionalidades y pueblos indígenas podrían desaparecer (Cofán, Siona, Secoya, Waorani y Kichwa), tal y como ocurrió con los pueblos ancestrales de los Tetetes y Sansahuaris.

Para ello, es necesario que la transnacional cumpla con el pago de la indemnización de $9.500 millones a la que fue condenada en 2011 por la justicia ecuatoriana.

El efecto angustia a Piaguaje y no porque le hayan contado, sino porque lo sufre en carne propia. “Desde muy niño he observado todo lo que ha pasado por culpa de la transnacional. Se está perdiendo la vida de nuestra gente por las enfermedades o porque las mujeres abortan a causa de la contaminación”.

Según estudios, se calcula que entre 1972 y 1992 Texaco contaminó suelo, esteros, pantanos, ríos y cauces naturales con 464766.540 barriles de agua de formación, que resultan altamente tóxicos porque contienen petróleo hasta 5.000 partes por millón, que están supersaturadas con sales de metales pesados como cadmio y mercurio.

Además, Texaco derramó millones de galones de petróleo en la zona de donde lo extrajo, y, por no adoptar medidas para disminuir la contaminación con partículas altamente tóxicas: se calcula que quemó un total de 235.000 millones de pies cúbicos de gas.

Eso afectó la salud de los habitantes de las zonas donde operó: se desarrolló especialmente cáncer de estómago, de útero, pulmón, piel, hígado y leucemia.

“Este apoyo es importante (donación y subasta de obras de arte) porque hemos perdido el apoyo financiero para esta lucha, pero aparece gente sensible que nos ayuda en esta causa, en la que lo único que queremos es que se limpie nuestra madre tierra”, concluyó.

El gesto de solidaridad de los artistas ecuatorianos y extranjeros frente al abuso

José Luis Macas, uno de los pintores participantes, al explicar la visión desde el lado de la comunidad de artistas, indicó que en esta iniciativa de la donación de cuadros para la subasta hay todo un gesto de solidaridad con este proceso de lucha de los afectados, por todas las repercusiones que han tenido. También muestra el rechazo a este tipo de abusos.

“Me alegra que espacios como este (muestra y subasta) tomen también este tipo de posiciones con respecto a esta lucha y que se puedan discutir de manera pública. Ojalá consigan los recursos que requieren y vaya al destino que se merece”, sostuvo.

A nombre de los artistas que se han unido a la causa envió su solidaridad con los pueblos directamente afectados y por la defensa de los derechos de la naturaleza.

Raúl Pérez Torres, presidente de la Casa de la Cultura Ecuatoriana (que funciona desde 1944), indicó que esa institución de gestión cultural de la República apoyan la lucha de los afectados.

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