Despenalizar las drogas confronta a América Latina con EE.UU.

05 de junio de 2013 - 00:00

Cuarenta años después de lanzada por Washington, la guerra antidrogas está en tela de juicio en la Asamblea General que inició ayer la OEA, confrontada al reto de consensuar alternativas que paren la violencia desatada por el tráfico y consumo de cocaína en América.

A 45 kilómetros al suroeste de la capital guatemalteca, en la ciudad colonial de Antigua se inauguró ayer de noche el 43 período de sesiones de la asamblea de cancilleres de la Organización de Estados Americanos (OEA), con la asistencia de tres presidentes y el secretario de Estado norteamericano, John Kerry.

Según el informe de la  OEA sobre las drogas, 45% de los consumidores de cocaína en el mundo, la mitad de los que consumen heroína y opiáceos y una cuarta parte de los que fuman marihuana, viven en América, segundo continente más violento del planeta -después de Africa-, con 16 asesinatos por cada 100.000 habitantes, el doble de la media mundial.

La Asamblea también tocaría la reforma de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), a la que Caracas y sus aliados acusan de supeditarse a intereses estadounidenses, y temas de actualidad del continente como la crisis política de Venezuela.
El debate, que reúne hasta el jueves a 28 cancilleres y delegados de los 34 miembros activos, girará en torno a la búsqueda de nuevas estrategias, tras el reconocimiento de que la política antidrogas estadounidense, basada en la represión policial y militar a la producción y distribución, es un fracaso.

“Un debate largamente esperado, que nuestros países necesitan para buscar soluciones a un fenómeno que afecta a todos, aunque no a todos por igual (...), los más vulnerables ponen la cuota más pesada de violencia”, afirmó el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza.

Decenas de miles mueren en América Latina por la violencia asociada a las drogas, mientras el multimillonario negocio de los narcos sigue viento en popa: cambian rutas, sofistican sus métodos, abren nuevos mercados y aumentan operaciones de lavado de dinero, pese a los decomisos, las capturas y las extradiciones.

La asamblea, en cuya inauguración el presidente anfitrión estará acompañado de los mandatarios Laura Chinchilla (Costa Rica) y Danilo Medina (República Dominicana), se celebra precisamente en el país que hace un año puso el dedo en la llaga.

El debate se basará en un informe hecho por la OEA, por mandato de la Cumbre de las Américas de abril de 2012 en Cartagena (Colombia), la cual acogió la idea del presidente guatemalteco, Otto Pérez, de buscar alternativas a la guerra antidrogas.

El estudio esboza cuatro escenarios frente al flagelo: el fortalecimiento de las instituciones y la seguridad, la despenalización de las drogas, la capacidad de reacción desde la comunidad y la ruptura de la cooperación entre países consumidores y de tránsito.

“Se ha tocado una cuerda sensible de mucha gente que no creyendo que haya que liberarlo todo y cambiar todo de un día para otro, cree que es necesario reexaminar la política antidrogas”, manifestó Insulza.

Aunque sin consenso, la despenalización gana terreno. La marihuana es legal para consumo recreativo en Colorado y Washington, en Uruguay se pretende legalizar y regular la distribución y en países como Argentina y Brasil se avanzó en despenalizar el consumo personal.

Al menos 14 países de Latinoamérica están interesados en impulsar una nueva política, incluidos los de Centroamérica, Uruguay, Colombia y México, según el canciller guatemalteco, Fernando Carrera.

Figuras como los ex mandatarios César Gaviria (Colombia), Fernando Henrique Cardoso (Brasil) y Vicente Fox (México), empujan a los gobiernos a un diálogo que rompa el statu quo.

No es casual entonces que Washington envíe a Antigua a pesos pesados. En su primera visita oficial a América Latina, Kerry reafirmará a los cancilleres la estrategia de Estados Unidos, según su subsecretaria adjunta para la región, Roberta Jacobson.

“Ninguna entidad internacional va a dictar la legalización, ciertamente no a los Estados Unidos”, dijo hace poco contundente el subsecretario encargado de la lucha antinarcóticos, William Brownfield, quien integra la delegación con Jacobson y el zar antidrogas Gil Kerlikowske

Pero para Carrera ya se rompió un “tabú” en política de drogas: “Se pensaba que ya todo estaba dicho y que lo único que había que hacer era aplicar un paradigma de manera ciega”.

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