“Debemos trabajar por partidos responsables”

03 de septiembre de 2012 - 00:00

¿Cómo mira -hasta el momento- el proceso de verificación de firmas para la inscripción de las organizaciones políticas que se lleva a cabo en el país?

Este es un proceso con sus características propias, inédito en América Latina, que a pesar de lo que desarrollamos en otros países como El Salvador, es integral e intenso. Obviamente es un proceso que cumple un rol muy importante de cara a certificar y consolidar la credibilidad de la ciudadanía en las  instituciones partidarias y en los movimientos políticos. Desde esa perspectiva creo que es un proceso muy importante que refrenda la confianza de los ecuatorianos en su sistema democrático y político.

¿En El Salvador hay registro de partidos y movimientos políticos?

Si, nosotros lo desarrollamos permanentemente en El Salvador, porque en la reinscripción de un partido político hacemos algo bien parecido al sistema que actualmente se implementa en su país. Esto porque igual verificamos una a una las firmas y cuando ocurre que hay rúbricas irregulares verificamos detenidamente y si asumimos que se cometió algún delito, ese caso le enviamos a la Fiscalía para su investigación, porque a veces vemos personas que aparecen firmando pero ocurre que ya estaban fallecidas y lo conocemos por familiares. Eso significa un dolo o un fraude, pero quien lo determina es la instancia respectiva como lo es la Fiscalía.

¿Qué tan común es en El Salvador encontrar firmas adulteradas en  la reinscripción o inscripción de las organizaciones políticas?

Se da.

¿Cómo interpreta aquello?

Lo que ocurre -y sobretodo eso pasa en mi país- es que circulan bases de datos de manera ilegal -de pronto eso pasó en Ecuador- y esas bases de  datos pierden vigencia y fallecen personas, otras abandonan el país  y esas bases de datos las toman personas inescrupulosas que copian y falsifican las firmas. De allí que la aplicación de instrumentos tan rigurosos como el que lleva a cabo el CNE de Ecuador son favorables, porque cumple con los estándares.

Hemos verificado que el personal (ordenadores, supervisores, controladores) que participa esté debidamente capacitado, además que los grafólogos internacionales que han traído reúnan altos niveles de experticia, que aseguren un buen desempeño de la asesoría. Además hemos testificado que la metodología, procesos y reglamentación cumplen con estándares internacionales. El software es moderno y la plataforma tecnológica está debidamente instalada y pasó la  prueba de “fuego” -como le llamamos en la curva de aprendizaje- al proceso que se realizó con el MPD.

¿Se superó la prueba?

Esa fue la fase más intensa, más delicada, que es cuando se echa a prueba todo el sistema y a estas alturas vemos superada la curva de aprendizaje, vemos mayor agilidad y capacidad de todo el proceso. Me atrevo a decir que es un proceso muy seguro, muy transparente y fiable, que cumple los estándares exigibles para este tipo de procesos.

¿Cómo es la participación de los grupos políticos en la revisión de las firmas en su país?

Muy limitada.

¿A qué se refiere?

Porque nuestra ley no permite más de cinco delegados para la verificación, para que no haya mucha injerencia e intervención en los procesos. Aquí les permiten hasta 40 veedores por cada organización. Pero bien, Ecuador tiene su propia normativa. Se está  desempeñando un  proceso que es sumamente abierto y con muchas garantías para los partidos políticos.

¿Qué recomendaciones haría usted para evitar  incidentes con las organizaciones políticas en este proceso de verificación?

La autoridad, el jueves pasado cuando hubo incidentes con el MPD, actuó como se debe hacer, garantizando la continuidad del evento. Lo que recomendaría es la calma a los institutos, movimientos y partidos políticos y que se sientan tranquilos  porque es un buen proceso técnico el que se está desarrollando. Las organizaciones deben conservar la cordura, colaborar con el proceso, porque de este procedimiento dependerá  los grados de confianza que la ciudadanía tenga sobre el proceso y los partidos políticos.

¿Cómo se miden los estándares de calidad en  estos procesos?

Se miden desde diferentes parámetros, desde la normativa legal, en donde Ecuador tiene una norma actual y vigente no por diseño de la autoridad electoral sino por las leyes del país. Aquí se han desarrollado las normativas que  permiten configurar el proceso, luego han puesto en marcha  los manuales de capacitación para el personal y han desarrollado toda la experticia técnica que acompaña todo el proceso: tecnología, organización, y es a partir de allí que consideramos que se cumple con los estándares internacionales para asegurar una debida organización, transparencia, agilidad y cumplimiento con el propósito de los fines que fue diseñado.

¿En El Salvador, el registro de organizaciones es digital?

Hoy lo hacemos de la misma manera a cómo lo ejecutan en el Ecuador, pero antes no fue así.

¿Tuvieron problemas en el traspaso de los registros análogos a los digitales?

Siempre se da, es un proceso complejo, pero hoy con el acompañamiento técnico se facilita. Hay que escanear documentos, cambiar bases de datos de un sistema a otro.

¿Cuánto les tomó este proceso?

Fueron algunos meses. El tiempo se puede acortar en dependencia de la cantidad de recursos que se inviertan. A menor tiempo, mayor cantidad de recursos técnicos y financieros. Se pueden disminuir los costos ampliando los plazos, eso depende con cuánto tiempo legal se disponga. En este caso creemos que una  batería como este sistema para la revisión de firmas va a permitir un proceso ágil.

¿Cómo el órgano electoral puede responder -a su criterio- a la ciudadanía que fue la más perjudicada de que su nombre se haya tomado en cuenta para la inscripción de los partidos sin su consentimiento?

La institucionalidad electoral del CNE está actuando de la manera como se debe realizar en estos casos; es decir, someter a la experticia y luego aplicar la ley. Nosotros transferimos esos casos a la entidad competente (Fiscalía) si hay personas que dijeron que no han firmado o que su familiar ha fallecido y lo quitamos de la afiliación. No es competencia del CNE dirimir sobre este caso, sino es competencia de la Fiscalía ver si es un delito.

¿En El Salvador se han visto denuncias masivas de personas que sostienen que no firmaron para los partidos políticos y constan en los registros, como sucedió en el Ecuador?

No.

¿Este proceso empañará los comicios electorales del 2013?

No, al contrario, lo que he visto es la confianza de la gente, de que este proceso -complejo- redundará en considerar que las instituciones que participen en las próximas elecciones han pasado el túnel de la validación ciudadana. En este sentido, en las próximas elecciones revestirán de mayor legalidad y legitimidad, además de confianza de la ciudadanía, porque se cumplen las leyes al pie de la letra.

¿Esta verificación quedará como un precedente para que no se cometa este tipo de problemas en un futuro inmediato?

Las irregularidades y los ilícitos son  producto de la naturaleza humana y es parte de su misma naturaleza. Es necesario que hayan instituciones fuertes como el CNE de Ecuador con normativas sólidas (leyes) y procesos claros.

¿Quién es el culpable de este proceso: el CNE por no haber aplicado con rigor la normativa antes de inscribir a los partidos o las organizaciones por entregar firmas falsas?

A estas alturas, más que buscar culpables es necesario ver quién será el ganador del proceso, que es el pueblo ecuatoriano, que tendrá una renovada y nueva confianza sobre el sistema democrático y político y sobre el próximo proceso electoral.

Usted ha seguido de cerca los procesos electorales ¿Ha visto algún desarrollo en el Ecuador desde los 90?

Nosotros recordamos el Ecuador que se vio envuelto durante muchos años por continuos descalabros, fraudes, golpes de gobierno. Y hoy vemos una institucionalidad que se va edificando, consolidando y fortaleciendo. Vemos cómo se van desplegando nuevos y renovados procedimientos de participación ciudadana, que generan confianza. La ciudadanía ahora tiene poder, decide, participa de sus procesos. Y en este sentido, el Ecuador demuestra que es nuevo, fuerte y que está avanzando democráticamente.

¿Cómo puede trabajar el CNE con los grupos que aún se muestran renuentes a este proceso?

Es parte del juego político. Siempre habrán detractores, desafectos, descontentos por parte del juego democrático de nuestras sociedades y eso es parte de la tolerancia que se debe tener. Debemos trabajar porque hayan fuerzas políticas responsables, que cuando difieran sean capaces de ofrecer un debate político e  ideas institucionales, que permitan consolidar la democracia.

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