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La fricción entre placas produjo los sismos en el Golfo de Guayaquil

El Instituto Geofísico estableció que el fracturamiento de la falla Nazca-Sudamericana causó el estruendo percibido por la ciudadanía durante el movimiento telúrico del lunes anterior y los ocurridos hace casi dos semanas.
29 de noviembre de 2017 00:00

El acceso peatonal que separa las manzanas A6 y A5 de la ciudadela Las Acacias, en menos de un minuto, se llenó de ciudadanos que salieron asustados de sus casas por el temblor de magnitud 5,4 registrado a las 21:04 del lunes anterior, en Guayaquil.

Entre vecinos comentaron el estruendo que sintieron y escucharon bajo sus pies, como si las bases de las viviendas se rompieran. “Fue peor que el del día del simulacro”, manifestó Jeannine Castro, habitante del lugar.

En un reportaje anterior de EL TELÉGRAFO, un grupo de ingenieros explicó que la vulnerabilidad sísmica de la ciudad está en las características de sus terrenos y fallas geológicas.

Los sismos más recientes en la zona del Golfo de Guayaquil tienen su origen en una misma situación: La subducción (proceso de hundimiento) de la placa de Nazca por debajo de la Sudamericana, explicó el sismólogo Sandro Vaca, del Instituto Geofísico (IG).

“Al moverse una placa sobre otra se acumula energía que cuando se libera se presentan terremotos y temblores”.

El fracturamiento de la placa de Nazca es el estruendo que se percibe en la superficie. Aunque el proceso de los movimientos telúricos de las últimas semanas es el mismo, no se puede asegurar que son réplicas.

La subducción ocurre entre dos y tres veces al año. Carlos Chon, presidente de la Sociedad Ecuatoriana de Ingeniería Sísmica (SEIS), indicó que Guayaquil tuvo una “advertencia” al sismo del 17 de noviembre pasado. Exactamente dos días antes se registró un temblor de magnitud 3,5 en Naranjal.

La placa de Nazca se mueve a una velocidad de 46 mm por año. “La zona donde colinda con la parte Sudamericana recorre el perfil costanero de Ecuador”, citó Chon.

El fenómeno geológico provoca la aparición de montañas y volcanes. De hecho, según el informe Radius, las cordilleras de los Andes y Chongón-Colonche son el resultado de un choque antiguo entre las placas.

La falla Nazca-Sudamericana también condiciona el comportamiento de otras menores en el país. Una de las más importantes es la falla Puná-Pallatanga, ubicada en el sur de Guayaquil.

Chon manifestó que es preferible la recurrencia de sismos de intensidad mediana y baja. “Con ello, se libera poco a poco la energía. Si no se libera, en el largo plazo, nos puede llegar un gran terremoto con consecuencias más desastrosas”.

Los expertos consultados por EL TELÉGRAFO coinciden en que por efecto de las placas, la región Costa es de alto riesgo sísmico. Sin embargo, un mapa del IG establece una incidencia de daño mediano para Guayaquil.

Álex Villacrés, docente de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UESS), señaló que es poco probable que en el puerto principal se dé un movimiento telúrico de las dimensiones presentadas en la provincia de Manabí.

La zona de contacto entre las placas por debajo del cantón ocurre entre los 70 y 100 km. Además, la mayor liberación de energía en la Costa no se presenta en el Golfo de Guayaquil. (I)

*Haga click en la imagen para ampliarla

Vulnerabilidad

Investigación del Cabildo
→En 1998 el proyecto denominado Radius, desarrollado por el ingeniero Jaime Argudo bajo la supervisión del Municipio de Guayaquil, buscó determinar los posibles daños en la ciudad durante un escenario sísmico.

→15 por ciento de los edificios de la zona centro se afectaría ante un temblor de magnitud 7.

Sismos históricos
→Las evidencias históricas indican que los terremotos que más afectaron a la urbe ocurrieron en 1942 y 1980.

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