El riesgo y el olvido son parte de la vida diaria en San Eduardo

14 de enero de 2014 - 00:00

Los habitantes de la cooperativa 25 de Julio, en el cerro San Eduardo, aún carecen de agua potable y pavimentación. Han pasado 30 años desde que se formó este asentamiento popular.

El barrio está entre la ciudad deportiva Carlos Pérez Perasso y los túneles que conectan las avenidas Martha de Roldós y Barcelona.

Sin embargo, los vecinos de la 25 de Julio no se sienten beneficiados de las estructuras construidas por el Municipio de Guayaquil.

La residente Gladys Delgado recordó que empezaron el trámite para la legalización de tierras, pero aún no lo ha resuelto el Cabildo.

Según los vecinos, cuando comenzaron las obras de los túneles (en 2006),  el alcalde Jaime Nebot ofreció la regularización, pero si los interesados se acogían a la Ley 37, aprobada en 1997, que beneficiaba a los asentamientos populares antiguos del cantón.

DATOS

En 2008, el Comité de Desarrollo Comunitario de la Coop. 25 de Julio envió un pliego de peticiones a la Asamblea Constituyente para que interceda ante el Municipio de Guayaquil. El documento
tenía como objetivo que se resuelvan los problemas de cobertura de servicios básicos.

La solicitud detallaba, en el mismo año, que el Concejo Municipal aprobó el Reglamento Interno del Diseño Urbanístico de “San Eduardo II”, un proyecto con el objetivo de potenciar turísticamente el sector pero que aún no se ejecuta.

La comunidad solicitó al Cabildo que adjudique los solares con los valores que se aplican en otros sectores populares y no los que proponía la Junta de Beneficiencia de Guayaquil, propietaria de los terrenos
Han transcurrido 7 años y Delgado solo sabe que mantienen con- versaciones el Cabildo y la Junta de Beneficiencia de Guayaquil, propietaria de los terrenos. “Nuestros datos los tiene el Municipio y, supuestamente, este año nos regularizarán”, comentó con esperanza.

En mayo de 2013, la concesionaria Interagua instaló las tuberías para la red del servicio, no obstante, todavía  no está disponible. Por ello, la comunidad aún se abastece con tanqueros. La presencia de estos vehículos está condicionada a la estabilidad de las peatonales que conforman el sector.

A pesar de que en el barrio no hay calles, en la zona se ha colocado un letrero en el que el Cabildo promociona “Pavimentación: Obra de la Alcaldía”.    

Por esa razón, los tanqueros no ingresan a la cooperativa cuando llueve, ya que los vehículos se resbalan o   hunden en el fango. Los moradores únicamente pueden abastecerse en los días secos.

Si las precipitaciones se prolongan varios días “cogemos agua de lluvia”, contó Miriam Suárez, de la manzana 647.

La falta de pavimentación también condiciona la movilización de las habitantes, porque los lugares por los que transitan se tornan resbaladizos en la época invernal y en varias ocasiones han ocurrido accidentes.

Beatriz Guerra, por ejemplo, aseguró que durante las precipitaciones prefiere no enviar a sus hijos a la única escuela de la zona.

Durante los trabajos recientes de Interagua, la tierra fue removida para instalar las acometidas que, en el futuro, abastecerán de agua potable. Como parte de las obras se instaló un muro que, en la primera lluvia, se cubrió de lodo.

La comunidad sugirió a la concesionaria que se construya una pared más elevada que impida que se presenten deslaves. Guerra criticó que no se haya acogido la propuesta. “Si no les corresponde, debieron canalizar el pedido al Cabildo”.

El servicio de recolección de basura también está condicionado a un solo contenedor ubicado en la parte baja del cerro San Eduardo. Los habitantes de la Coop. 25 de Julio solicitaron una mayor cobertura.

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