El problema es atribuido a plantas ubicadas en el sector de Pájaro Azul

Prefectura investiga pestilencia en Guayaquil

- 17 de marzo de 2016 - 00:00
En la ciudadela Urdesa (foto), en el norte de la ciudad y en La Puntilla, los moradores han percibido la pestilencia sin saber cuál es el origen.
Foto: Archivo/El Telégrafo

La entidad recibió denuncias de habitantes de Urdesa, La Puntilla y el centro de la urbe, por la fetidez en el ambiente. Jairala afirma que las inundaciones en Guayas son por las fuertes lluvias en la Sierra.

Las denuncias de olores desagradables en la urbe y en zonas cercanas como Durán y Samborondón son investigadas por la Dirección de Gestión Ambiental de la Prefectura del Guayas. Jimmy Jairala, titular del Gobierno Provincial, dijo que la pestilencia ha sido percibida por moradores de La Puntilla, Urdesa y el centro del puerto principal.

El origen de la fetidez sería una empresa de cocción de balanceado asentada en Durán. “Tenemos brigadas buscando e identificando cuál o cuáles son las fábricas que están produciendo este daño”, indicó el prefecto durante una entrevista concedida ayer a una estación radial.

Otra posibilidad es que el hedor provenga de plantas ubicadas en Guayaquil, en el sector de Pájaro Azul. De ser así, sostuvo, es una competencia del Municipio. Ningún funcionario del Cabildo porteño se pronunció, hasta el cierre de esta edición, respecto a la revelación del prefecto.

Jairala también se refirió a los problemas causados por la estación invernal en la provincia: “Las lluvias no son causadas por el fenómeno de El Niño. Los inconvenientes en Guayas se deben a que los ríos de la provincia son los receptores del agua de las intensas lluvias en Cañar y Chimborazo”.

En la Sierra Centro, añadió el prefecto, se han dado precipitaciones pluviales tres veces más intensas que en otros años: “Como los ríos vienen en pendiente arrastrando sedimento y palizada, se desbordan acá en Guayas”.

Ratificó que en mayo firmará el contrato para el dragado del río Guayas (receptor de todos sus afluentes de la Sierra).

Jairala invocó a conformar una comisión multisectorial con otras prefecturas, los ministerios del Ambiente y de Agricultura, Senagua y la Secretaría de Gestión de Riesgos, con el fin de hallar una solución integral al problema de la sedimentación.

“Dragar el río es una medida parcial. Le vamos a dar mantenimiento, porque la draga se va a quedar; pero si siguen los problemas aguas arriba, después de 4 años comenzará a hacerse otro parecido y sería botar la plata”.

Entre las acciones propuestas está prohibir que los agricultores siembren en las vegas de los ríos, aplicar un plan de reforestación, entre otras.

Un muro para Jujan

Una retroexcavadora de la Dirección de Obras Públicas de la Prefectura se mantiene al pie del segmento del muro carrozable que fue socavado por la crecida del río Amarillo. Esta estructura sirve de acceso y protección al recinto El Recreo, en el sector El Mango.

El martes ingresaron cuatro nuevas volquetadas con piedra escollera, que las colocaron en la base del muro. Ello como parte del trabajo para contener las aguas del río, que crecieron a un nivel peligroso y mantienen en zozobra a sus habitantes.

Residentes como Octavio Gómez están a la espera de que culminen los trabajos para recuperar la tranquilidad. Aún no se ha establecido la fecha en que el muro esté listo. (I)

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