Los incendios forestales se combaten por aire y tierra

- 29 de enero de 2020 - 00:00
El helicóptero Koala de la FAE mostró precisión a la hora de descargar el agua en los flagelos. En las cuatro prácticas logró sofocar las llamas.
Miguel Castro / ET

La Fuerza Aérea Ecuatoriana brinda apoyo aéreo a la División Forestal del Cuerpo de Bomberos de Guayaquil para el control de flagelos ambientales.

El Benemérito Cuerpo de Bomberos de Guayaquil y personal militar del Ala de Combate #22 de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE) realizaron un ejercicio conjunto para el combate por aire de incendios forestales.

El ensayo se lo realizó en la Academia de Bomberos Coronel Gabriel Gómez Sánchez”, ubicada en el campus de la Escuela Superior Politécnica del Litoral, en el km 30.5 de la Vía Perimetral.

Se trató de la segunda prueba realizada a equipos adquiridos por la FAE y con los que se pretende mejorar la capacidad de reacción ante flagelos que ocurren especialmente en lugares de difícil acceso por vía terrestre.

El mayor Fernando Ayala, Jefe de la División Técnica Forestal y Ambiental de los Bomberos, explicó que el objetivo de la operación era revisar y mejorar los protocolos de seguridad para estos casos y así evitar eventualidades en caso de una operación real. En el ejercicio de ayer uno de los mayores obstáculos fue el tendido eléctrico de alta tensión.

Para cumplir con el simulacro, tres grandes fogatas fueron encendidas en un área despejada, en un ambiente controlado, en las estribaciones del Cerro Azul.

Luego un helicóptero Koala, piloteado por personal de la FAE, cargó la canasta con agua de un lago al interior del campus, sobrevoló los incendios y liberó el fluido, logrando apagarlos al instante.

El ejercicio se repitió en cuatro ocasiones. Además, mientras los militares se encargaban de las acciones por aire, en tierra una decena de bomberos forestales cavaba zanjas para cortar la línea de avance de las llamas.

El capitán Gustavo González también supervisó el ejercicio bomberil. Explicó que una  de las acciones practicadas fue que los “casacas rojas” -que realmente utilizan uniforme amarillo- se pusieran a buen recaudo en el momento en que los helicópteros soltaban la descarga de agua.

“La canasta tiene una capacidad de 750 litros que equivalen a un peso de 750 kilogramos. Si a eso le sumamos la fuerza de la gravedad a esa altura, si alguien es golpeado por la descarga puede sufrir graves lesiones”, dijo.

Periferia es zona de riesgo
El mayor Ayala detalló que en  2019 se atendieron aproximadamente 2.800 emergencias forestales, la mayoría en las zonas montañosas y periféricas. Citó entre las más accidentadas los territorios boscosos de vías a la CostaDaule, así como sectores invadidos como Monte Sinaí.

Aseguró que si bien el calor ayuda a la propagación y dificulta el control de las llamas, la mano del hombre casi siempre las enciende.

“Las personas los provocan para invadir las tierras, para preparar el suelo para la agricultura o hay quienes se esconden en el bosque para quemar cable para vender el cobre, no apagan bien, pierden el control del fuego y ahí empiezan”, concluyó. (I) 

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