La ruta del cangrejo, uno de los manjares de los guayaquileños

- 12 de abril de 2019 - 15:35
Los cangrejeros llegan al mercado Caraguay, en el sur de Guayaquil, donde comerciantes les compran el producto del manglar.
Fotos: Danny Mera / Medios Públicos

Marcelo Benítez es un aficionado a comer cangrejos. Cada fin de semana acude al local de Pedro Arias, en el norte de Guayaquil, a consumir los apetecidos crustáceos que los acompaña de una cerveza fría.

Es abril y ha fenecido la veda de marzo que -de acuerdo al Instituto Nacional de Pesca- busca proteger la reproducción de esta especie, que abunda en los manglares del litoral ecuatoriano.

Benítez señala que los prefiere preparados criollos, es decir cocinados en agua y sazonados con distintas yerbas y plátano maduro, que le dan el gusto típico porteño.

“Vengo comiendo cangrejos desde los quince años, tengo 39 años y no recuerdo haber enfermado por consumir estos deliciosos animalitos”, sostiene este padre de familia, quien dice que los prefiere ‘pata gorda’.

Desde el lunes 1 de abril del 2019, luego que feneció el lapso de restricción de la captura y comercialización del crustáceo, los ecuatorianos pueden consumir los platillos elaborados con cangrejo rojo.

¿Pero cómo llegan los apetecidos cangrejos a las mesas porteñas? La captura de esta especie se da especialmente en los manglares situados en las provincias del Guayas y El Oro en las pequeñas islas del Golfo de Guayaquil, como Puerto Roma.

Ejércitos de recolectores se arman de sombreros, guantes, ropa larga, repelente y botas para introducirse en el espeso lodo y capturarlos manualmente con la destreza que solo les da la experiencia.

Cuando la jornada está buena recogen hasta unos 70 cangrejos, dice Jacinto Jordán, de la comuna Puerto Roma, quien empezó en esta actividad a la edad de 12 años.

Una vez recolectados, los crustáceos son divididos en atados, que se componen de 12 cangrejos, y planchas que se arman de cuatro atados.

El destino para la comercialización es el mercado de Caraguay, situado en el sur de la urbe porteña. Allí llegan decenas de pequeñas embarcaciones para desembarcar el producto entre los comerciantes.

Los precios para esta temporada oscilan entre los 15 y 17 dólares por atado dependiendo el porte del crustáceo.

Desde allí, los cangrejos son llevados a lugares específicos del norte, sur y oeste de la ciudad, en donde los comerciantes los acercan a los consumidores y a conocidos restaurantes que se distinguen por su preparación.

Uno de los sitios que concentra la mayor cantidad de cangrejales es la ciudadela Sauces VI, en el norte. Uno de los locales es Marthita, que según su propietaria Martha Vilaña, vende hasta 10 planchas en un fin de semana.

La segunda veda del año abarca del 15 de agosto hasta el 15 de septiembre, que es la que busca proteger el crecimiento adecuado del cangrejo.

Así, mientras dura la época de consumo, los comensales acuden religiosamente a los cangrejales a darse el gusto con este plato que es uno de los tradicionales de esta ciudad portuaria. (I)

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