Saralegui está a seis materias de graduarse como psicólogo

23 de octubre de 2011 - 00:00

Una cajetilla de cigarrillos y una bebida caliente de mate son los compañeros inseparables en el diario vivir del DT uruguayo Mario Saralegui, amante de la carne y sobre todo de un buen asado. Con 52 años, es el dueño de la cocina, prepara como todo un chef deliciosos platillos, además le fascina ir de compras. En lo futbolístico, hoy (16:30) espera tener la mejor estrategia para vencer a Barcelona en el Monumental.

La vida no le dio hijos, pero sí pasión por el fútbol. En su alma lleva tatuada la afición por la “aurinegra” de Peñarol, la cual cultivó desde chico. Trepado en un banco observaba y escuchaba la transmisión deportiva que su padre Tydeo (+) hacía de los partidos. Saralegui abrió las puertas de su domicilio en el sector La Carolina, norte de Quito, a  FANÁTICO.

¿Cómo fue su niñez?

Sin nada de privaciones y mucha exigencia, sobre todo de mi  madre María Iriarte (+), quien fue profesora. Ella nunca dejó que me dedique solo al fútbol, debí al menos concluir el liceo y así lo hice.

Destaca en Peñarol, va al Elche en España y fracasa. ¿Qué pasó?

Eso es algo de lo que me arrepentiré siempre. Fue 1984 y nunca logré encajar en ese fútbol. Era una marca hombre por hombre y todos desentendidos del resto, era algo incomprensible para mí. Además de que  como sudamericano me veían mal.

¿Qué le ha dado hasta el momento el balompié?

Me brindó la oportunidad de formarme como persona con muchos valores, como la fortaleza para afrontar los momentos difíciles  de los cuales tuve muchos y, sobre todo, luchar por lo que se quiere, de  una manera  competitiva.

¿Y usted qué le entregó?

Mi vida misma. No me imagino dónde estaría si hubiese hecho otra elección. Disfruto sin obsesionarme de lo que hago, y si  dejo de dirigir estaré tranquilamente en otro lado.

23-10-11-deportes-mario-saralegui03¿Sus conocimientos de psicología cómo lo ayudan en su labor de DT?

Me sirven de mucho, porque uno logra establecer un vínculo fuerte con sus jugadores  basado en la credibilidad, responsabilidad, en el afecto y hacerlo de manera recíproca. Uno da y también recibe.

¿Realiza actividad física?

Solo camino, pues un esfuerzo mayor puede complicar mi salud. Vivo medicado porque hace 6 años sufrí un infarto al corazón en un cotejo amistoso. De eso mismo falleció mi padre.

¿Su mayor defecto?

A veces mi carácter demasiado explosivo y también mi vicio al tabaco. A diario puedo fumarme una cajetilla y en los partidos cuando no me ven los árbitros al menos unos 6. Eso es algo que debo dejar por salud.

¿Cuantos años más en la DT?

No lo sé, solo que al menos uno más estaré en El Nacional, después quién sabe. Lo que sí es seguro  es que regresaré a mi país a vivir ahí.

¿Qué extraña más de Uruguay?

Tengo añoranza de mi ciudad natal Artigas, muy de campo, de ganado y eso me hace falta experimentar. Son varios años sin ir para allá.

¿Algo pendiente por cumplir?

Sí, la conclusión de mis estudios de psicología, que los abandoné en el último año y me restan por aprobar 6 materias que las debo hacer de manera presencial y lo haré pronto.

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