Francia-Australia, la ofensiva ante la eficacia en marca

- 16 de junio de 2018 - 00:00
El delantero Antoine Griezmann (c) es la principal arma de Francia. Aquí durante una práctica en el Kazán Arena.
AFP

Didier Deschamps, técnico del combinado galo, atacará con tres hombres, en busca de vulnerar al elenco del DT Bert van Marwijk, que apuesta por un estilo defensivo.

El competido grupo C de la Copa del Mundo Rusia 2018 echa a andar este día en el imponente Kazán Arena con el encuentro que enfrenta a la Francia de Antoine Griezmann, Kylian Mbappé, Ousmane Dembelé y compañía, una de las favoritas al título, con la renovada Australia.

Bleus y socceroos confían en sumar sus primeros tres puntos y dar así el primer paso hacia los octavos de final a la espera del segundo lance del grupo, Perú-Dinamarca, que se disputará en el Mordovia Arena de Saransk.

Poco amigo de los cambios, el seleccionador francés, Didier Deschamps, parece decidido a dar un vuelco a su once de debut para poner más quilates en el ataque.

El tridente formado por Mbappé, Griezmann y Dembelé ha demostrado un atractivo en los lances previos que han terminado por convencer al técnico, en detrimento de Olivier Giroud, que, pese a ser el máximo goleador histórico de los presentes, ha pagado su falta de química con la generación venidera.

En el centro del campo, si se cumplen los augurios que apuntan las pruebas hechas en Istra, a las afueras de Moscú, cuartel general de Francia, el damnificado será Blaise Matuidi, que dejará su puesto a Corentin Tolisso, el mejor en la construcción del juego en los últimos partidos.

Junto a él, el sólido N’Golo Kanté, pilar del juego en el esquema de Deschamps, y Paul Pogba, quien mantiene crédito, pese a que recientemente no ha mostrado gran cosa y su año en el Manchester United ha sido mediocre.

El tercer eje de la revolución está en los laterales. Si los dos puestos del centro parecen prometidos al dúo Samuel Umtiti-Raphael Varane, en los carriles los jóvenes han dado un “golpe de Estado”.

En el derecho, la baja forma de Djibril Sidibé ha dado un salvoconducto inesperado a Benjamin Pavard, que pasó de ser la sorpresa de la convocatoria a posible titular. Al otro lado, Lucas Hernández también ha aprovechado los problemas de rodilla de Benjamin Mendy.

El resultado es un equipo joven y prometedor, con jugadores que provienen de grandes clubes y que han afrontado competiciones importantes, pero pueden pagar cara su inexperiencia en un certamen global absoluto.

En la renovada selección australiana de Bert van Marwijk -tomó el equipo tras la sorpresiva marcha de Ange Postecoglou en noviembre- ha habido un cambio de mentalidad y de juego.

Su espejo, como ha dicho Van Marwijk, es el Atlético de Madrid; confía en adoptar una filosofía similar a la del plantel del “Cholo” Simeone para intentar hacerle partido a la favorita Francia.

Van Marwijk, quien llevó a Holanda a la final del Mundial de 2010, abandonó la defensa de tres centrales y dos laterales que probó en los últimos cotejos su predecesor y se ha decantado por un clásico 4-5-1 (o 4-4-1-1 en ataque), priorizando la zaga y la seguridad en el centro.

En la meta estará Matt Ryan. El guardameta del Brighton & Hove Albion, exjugador del Valencia, formará detrás de Josh Risdon, Mark Milligan, Trent Sainsbury y Aziz Behich.

El veterano Mile Jedinak apunta a titular en una línea de volantes con el creativo Aaron Mooy y Massimo Luongo y con Andrew Nabbout y Mathew Leckie en los costados. Tomi Juric será el 9, relegando al veterano Tim Cahill, el futbolista más mediático de los socceroos y quien aspira a convertirse en el cuarto jugador en anotar en cuatro mundiales, tras el brasileño Pelé y los alemanes Uwe Seeler y Miroslav Klose. (I)  

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