La “AKD” continúa con su campaña perfecta

14 de agosto de 2011 - 00:00

Quince puntos sumó Deportivo Quito y sigue de líder solitario en la segunda etapa del certamen con una campaña perfecta. Alcanzó todas las unidades en juego y ayer venció 2-0 a Espoli en el estadio Atahualpa. Un tiro penal y un cabezazo fueron suficientes para incrementar la racha goleadora e invicta de los “azulgranas”, que mantienen además  450 minutos su valla sin caer.

El planteamiento táctico de los entrenadores fue claro. El DT “chulla” dispuso un 4-4-2 donde Maximiliano Bevacqua y Matías Alustiza eran los encargados de atacar el arco defendido por Diego Martínez, pero el cumplimiento de la orden fue leve. Los “policías” con orden  frenaron con éxito cuanto ataque generaron los locales.

El “chavo” Alustiza no tuvo el abastecimiento de otras ocasiones para generar auténtico peligro en la defensa rival. Su presencia pasó casi desapercibida y eso mermó incluso el desempeño del goleador Bevacqua, quien no tuvo ni una oportunidad clara hasta los quince minutos.

Fueron los visitantes los que con buena disposición táctica para defenderse (4-5-1) sortearon sin contratiempos los avances “azulgrana” creando zozobra e inquietud en el adiestrador argentino Ischia, que no encontraba la fórmula para pasar la férrea defensa rival.

Su colega, el ecuatoriano Eduardo Granda, transmitía serenidad y aplomo a sus pupilos y estos lo traducían en jugadas que inquietaban al golero Adrián Bone. La primera la puso el volante Diego Lara que ensayó un remate apenas desviado.

Cinco minutos más tarde nuevamente Espoli tuvo la ocasión de abrir el marcador. Un potente tiro de Nicolás Ascensio fue devuelto por Bone, pero en la puntillada final falló el juvenil Cristian Penilla. La desesperación se apoderaba de los “chullas” que cometían muchas equivocaciones en el medio sector.

Entregaban al rival el balón y no inquietaban para nada al golero Martínez. Por eso en un avance local hasta el defensa Luis Checa apareció en la delantera intentando definir. Y al igual que sus compañeros no tuvo fortuna para hacerlo.

Los minutos transcurrían y los “policías” se asentaban más en la cancha. Con mucho corazón más que técnica luchaban cada pelota mientras los locales confundidos no atinaban a traducir en el marcador la superioridad que, colo por instantes, mostraban en la cancha.

Producto de la fuerza con la que jugaban hubo un choque entre Fernando Saritama y el defensa paraguayo Cristian Ojeda, quien terminó con una herida en el pómulo derecho, lo que lo dejó fuera de las acciones por alrededor de 8 minutos. Ese tiempo desesperó al entrenador Granda que ante la posibilidad de quedarse sin ese hombre miró a la banca en busca de alternativas que no encontró. Por eso su gesto de resignación al llevarse las manos a la cabeza. Solo se tranquilizó cuando el zaguero volvió al encuentro segundos antes de que concluyera la primera parte.

Con una correcta lectura del cotejo, el “pelado” Ischia ordenó para el segundo tiempo el ingreso de Fidel Martínez en lugar de Alustiza.  Eso cambió totalmente las acciones y la historia del encuentro otorgándole mayor movilidad a los locales.

“Neymar” Martínez tuvo incluso la ocasión de inaugurar el marcador, pero su cabezazo salió desviado. A jugada seguida una desafortunada intervención del lateral visitante Lenín Poroso hizo que su mano derecha chocara con el balón en su propia área para decretar un penal.

El tiro fue ejecutado con potencia, colocación y efectividad por el “Maxi” goleador del torneo, quien salió en veloz carrera a festejar con la preferencia su anotación 18 a los 51 minutos del compromiso.

Hasta ahí llegó la resistencia de los “policías”, porque de inmediato apareció otra vez Martínez para levantar un centro perfecto que concluyó en la cabeza de  Juan Carlos Paredes para inflar por segunda vez las redes adversarias a los 56’.

Todo el esquema planteado por el debutante entrenador ecuatoriano Granda se desbarató. Los cambios que realizó refrescaron las líneas, mas no fueron el soporte que el equipo necesitó para tratar de equilibrar las acciones. El dueño de casa, fiel a la disposición del entrenador,  por propia iniciativa se frenó.

Como ha sido habitual en Ischia, se conformó con la ventaja adquirida. Cambió a sus hombres, replegó el juego  y ordenó un mejor control del balón. Incluso los “chullas” ensayaron toquecitos que despertaron el grito de “ole” en las gradas.

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