Iraníes vivieron con pasión la derrota contra España

- 21 de junio de 2018 - 00:00
En Quito residen 500 iraníes y un grupo de ellos se reunió para ver el partido contra Portugal en el restaurante Shirin, en la capital.
Foto: Jhon Guevara / EL TELÉGRAFO

El árbitro uruguayo Andrés Cunha impidió que los festejos en Kazán se alarguen hasta Quito. El VAR confirmó la posición adelantada del jugador iraní y  con ello se anuló cualquier opción de empate.

Si bien los iraníes residentes en Quito no pudieron recuperar el aliento tras gritar el gol en vano, les quedó la satisfacción de que su selección se mostró muy competitiva ante España. Aún mantienen las expectativas, aunque saben que contra la Portugal de Cristiano Ronaldo será complicado.

En la capital residen unos 500 iraníes, de los 1.500 que viven en todo Ecuador, según la embajada de ese país en Quito. Un grupo de ellos, unos 40, se reunió en un restaurante especializado en comida de Irán, Shirin, pero que también se adaptó a las costumbres ecuatorianas y ofrece almuerzos con un menú local.

La embajada de Irán organizó un encuentro denominado “Para la solidaridad y la paz”, donde estaba previsto que aficionados españoles y del elenco asiático se junten en un mismo lugar para ver el compromiso.

Sin embargo, la única española que llegó al lugar fue Lila Angélica Adana, que se sorprendió al llegar al lugar por ser la única de su nacionalidad. Le tocó jugar de visitante, pero no tuvo problemas para juntarse con sus “rivales” del momento, que la recibieron de forma cálida.

Ella llegó hace cuatro años desde Valladolid y trabaja como psicóloga en una empresa. Como no podía ser de otra forma, ella es hincha del Real Valladolid en su país, pero le falla la memoria para recordar que el ecuatoriano Jaime Iván Kaviedes jugó en el conjunto español en 2000.

Su favorito en España es el delantero Diego Costa y ayer no la decepcionó. El futbolista del Atlético de Madrid marcó el único tanto del partido -con algo de suerte- que significó la primera victoria española en Rusia 2018.

Antes del gol, Lila animaba a todos los futbolistas de la Furia Roja con gritos y vivas. En el tanto de Costa, ella optó por contenerse y apenas lo celebró con el puño cerrado y una media sonrisa.

Los iraníes masticaban rabia, pero aquello fue momentáneo. Después volvieron a su sonrisa habitual para continuar respaldando a su selección.

Con una desgastada camiseta de la selección apareció Kaveh, que vive en el país desde hace 13 años. Primero estuvo un año y medio en Guayaquil y luego se mudó a Quito, donde se quedó por el clima, la comida y la tranquilidad. Él es proveedor de lentes y gafas, por lo que trabaja cerca de ópticas y hospitales.

“Irán lo ha hecho bien en el Mundial. Sabemos que contra Portugal es muy difícil, pero si mantenemos esa línea de juego podemos dar una sorpresa”, pronosticó para el partido del próximo lunes.

Las mujeres también son parte de la fiesta del fútbol y entre ellas destaca una prenda: el chador, que es una tela que se coloca sobre la cabeza y cubre el cuerpo, salvo la cara. Las asistentes apenas saben español, pero ríen constantemente al ver las reacciones de los hombres ante las lamentaciones por el juego de los asiáticos.

El embajador de Irán en Quito, Saadat Aghajani, llegó al lugar y se sumó como un aficionado más en medio de todos sus compatriotas.

“El fútbol es una herramienta para unir a las naciones y ese siempre ha sido nuestro mensaje. Irán ha hecho una gran participación y esperamos que la termine de la misma forma”, dijo la autoridad iraní en Ecuador.

Los minutos pasaban y el marcador parecía inamovible, a pesar de la insistencia iraní por igualar. Los nervios nunca se fueron, pero los residentes en Quito vivieron el partido siempre con una sonrisa. La derrota no cambió el semblante de quienes están lejos de su tierra. (I)   

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