Guamán: “Cometí un error y lo pagué, ahora soy otro”

25 de mayo de 2011 - 00:00

La sonrisa regresó  a Xavier Guamán. Atrás quedaron los 24 meses que padeció en “carne propia” la sanción impuesta por la Ecuatoriana de Fútbol, tras haber dado positivo por marihuana.

Sucedió el 25 de marzo de 2009,  cuando el ex arquero de Emelec salió sorteado para someterse a un control de dopaje, tras el encuentro ante el Deportivo Quito.

Para él fue una “dura sanción”  la que se le impuso y  que empezó a correr desde el 21 de abril de ese mismo año.

Tuvo que probar suerte para  poder subsistir.  Trabajó de albañil en el Puerto Marítimo, como ayudante de su papá en una farmacia en el hospital Guayaquil y como arquero en partidos de barrios.

Para el meta, de 24 años, todo este tiempo le ha servido para aprender la lección de su vida. Ahora ríe, se siente optimista y su pasado “oscuro” y posterior rehabilitación ahora   son transmitidos como mensajes de superación para los niños y jóvenes que se encuentran inmersos en el alcohol y drogas.

Desde hace diez meses trabaja para el proyecto la  “Casa de la Juventud”, impulsado por la Gobernación del Guayas. Allí se encarga de la parte deportiva y entrena a los aspirantes a guardametas.

Esta labor la combina con sus prácticas, que realiza a diario en la cancha de Fertisa, al sur de la ciudad,   desde hace ocho meses. Allí se mueve  con el preparador de arqueros Carlos Ruiz.

“Cuando me suspendieron estaba con un bajón anímico  tremendo, pero gracias a Dios salí de lo oscuro. Estoy trabajando fuerte en lo que más me gusta y de seguro que se me van abrir muchas puertas;  por eso soy feliz”, manifiesta Guamán.

Se siente “chévere”  y “limpio”, dice, y en cada respuesta muestra una amplia sonrisa, que se interrumpe cuando se le pregunta  cómo  salió de las drogas.

“Una cosa es que yo lo cuente y otra que se lo viva, no se lo deseo ni a mi peor enemigo,  es algo feo que no quisiera recordar. Estuve en una clínica de rehabilitación por tres meses, pero este problema no es solo de la clínica, sino de uno mismo, porque se puede pasar por diez mil de esas casas asistenciales, pero si no se quiere cambiar, no pasa nada. Allí conocí  chicos que habían estado  hasta por el Lorenzo Ponce y seguían en lo mismo”, manifiesta.

El jugador considera que el centro de rehabilitación lo ayudó solo parcialmente, ya que indica que no lo trataron profesionalmente, porque solo lo mantuvieron aislado para no recaer. “En esos lugares no  meten nada bueno en la cabeza”, afirma.

Desde que salió del centro pudo respirar “un nuevo aire”, mas no se avergüenza al aceptar que tuvo miedo de  recaer,  pero “con la gracia de Dios” no lo hizo y continuó con su vida. “Eso es un pasado pisado y no se repetirá”, asegura, mientras pisa el césped con su botín.

Su familia fue un pilar importante que lo ayudó en su lucha contra el vicio. Su esposa Cristina Vera y sus hijas, Doménica -de 4 años- y Christell -de 1-, fueron el envión anímico que necesitó  para salir de la penumbra.   “Amigos no hay, solo la familia. Por ahí puede haber conocidos que se interesan por uno, mas nada como mis padres e hijos. Uno puede estar toda la vida con ellos y nunca se van  cansar de ti”, reflexiona.

Durante sus largos meses lejos de las canchas, el guardameta  pensó en no volver a jugar, pero los consejos y oraciones de su mamá, Nelly Cajamarca, lo hicieron desistir de esa idea. “Me dije: cómo voy a dejar el arco, si es lo que más me gusta, no sé hacer nada más. tengo que seguir”, cuenta para luego entrar en detalles. 

“Cuando he atajado en el barrio (Guasmo), lo he hecho como  si estuviera jugando en un equipo de la ‘A’, es como si todos los periodistas me estuvieran  viendo”, añade.

Ahora, en su nueva etapa, se encuentra ansioso por fichar por un equipo, ya sea de primera categoría, de la serie “B” o de segunda;  lo que anhela es volver al terreno de juego. El club “eléctrico”, su última casa, no le ha quitado el respaldo, dice;  y espera regresar al “Ballet”, porque fue la institución donde aprendió a ser arquero y la que lo albergó durante ocho años.

“Cometí un error y lo pagué. Ellos (Emelec) me han ayudado con consejos. Les debo todo,  pues allí nací y estoy muy agradecido. Ellos me formaron y no guardo rencores,  porque fallé  y cumplí la pena”, enfatiza.

Sin embargo, Guamán indica no haber tenido acercamientos con los directivos azules. El meta cumplirá 25 años el  1 de julio y está en buena edad para continuar con su carrera, Edwin van der Sar (Manchester United) tiene 40 y sigue tapando...

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