Emelec no viajó vía aérea por culpa de unos baches

13 de abril de 2011 - 00:00

Con seis horas de retraso, la delegación de Emelec llegó a Cuenca (13:30), luego de que el vuelo 171 de TAME, en el cual los azules tenían previsto trasladarse a las 07:00, para disputar el partido ante el “Expreso”, no pudiera llegar a su destino, debido a que la pista del aeropuerto Mariscal Lamar tuvo que ser reparada.

Cuando la aeronave tenía 5 minutos de haber despegado, se les informó a  los pasajeros del vuelo,  que  tenía previsto llegar a Cuenca en media hora, que debían  regresar, debido a un desperfecto en la pista azuaya.

Este contratiempo causó molestias en los jugadores y cuerpo técnico del cuadro “millonario”, quienes tuvieron que permanecer hasta las 09:00 en el aeropuerto José Joaquín de Olmedo,  a la espera de que se solucionara el percance.

Pero debido a que   TAME  les informó  que la situación en Cuenca se solucionaría recién  en horas de la tarde, la directiva azul resolvió alquilar un bus y trasladar a toda la delegación  vía terrestre, pues a las 18:00 arrancaba el partido ante el Deportivo Cuenca. 

Eran alrededor de las 09:30 cuando toda la plantilla de Emelec ya se encontraba dentro del micro. Los primeros en subir y buscar los mejores puestos fueron José Luis Quiñónez y Fernando Gaibor.

El “Pulpo” aprovechó la ventaja de haber entrado primero y de inmediato buscó los últimos puestos para utilizarlos como cama. Los últimos en subir  fueron Wilmer Zumba, Roberto Mina, Marco Caicedo, Wilson Morante y Omar Asad.
El estratega azul, quien se encontraba muy calmado, manifestó que este imprevisto no mermaría el rendimiento de los jugadores, debido a que las horas de viaje entre Guayaquil y Cuenca no son muchas. Tres horas aproximadamente demoró el bus en llegar.

“Gracias a Dios no fue a Quito donde  teníamos que viajar, ja ja ja. Ahí sí el inconveniente hubiese sido mayor, porque son más horas de viaje (8). Estas son cosas que se nos salen de las manos, pero ya está”, dijo.

El “Turco” acotó que la única información que les dieron los representantes de la aerolínea fue que en Cuenca había llovido toda la noche del lunes anterior y que eso  provocó la aparición de  baches en el asfalto del aeropuerto Mariscal Lamar.

“Ojalá y en el camino no tengamos problemas y que a la hora del partido no llueva más”, sostuvo el DT.

Por otra parte, el golero Wilmer Zumba manifestó que el plantel tomó con calma este inconveniente, “pues son cosas de la naturaleza que no se pueden prevenir”.

Leonardo Espinel, uno de los pasajeros del vuelo 171, aseguró que  cuando se les informó que tenían que retornar a tierra, debido al incidente en el aeropuerto de Cuenca, algunos miembros de la delegación “eléctrica” estaban inquietos, otros se reían y el resto dormía, pero el más asustado fue el “Turco” Asad, quien mostró cara de pánico.

Espinel aseguró que cuando aterrizaron fueron notificados de que, posiblemente, al mediodía  se reanudarían los vuelos a Cuenca.

Los jugadores de Emelec aprovecharon para desayunar en la sala de embarque, donde permanecieron hasta tomar un bus que los trasladó por carretera a Cuenca.

Por otra parte, el director de seguridad de la terminal aérea de la capital azuaya, Diego Andrade, indicó que el problema radicó en que los técnicos verificaron, en horas de la mañana, que la pista de aterrizaje tenía baches en varios tramos de la vía, lo cual complicaba el tránsito de cualquier aeronave.

A decir de Andrade, apenas se supo del desperfecto en la superficie de la pista, se envió un notam (nota de aviso a todos los aeropuertos mundiales) para que  suspendan todos los vuelos a Cuenca, en el que estaba incluido el de Guayaquil.

Para cuando la pista  fue habilitada -recién a las 10:30- la plantilla “eléctrica” ya se encontraba viajando en un bus. Los miembros de Emelec llegaron a Cuenca pasadas las 13:30 y de inmediato se hospedaron en el hotel Pinar del Lago. (DP/AP/ACG)

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