Depay sucumbió ante la presión del 7 en el United

- 04 de noviembre de 2015 - 00:00
Memphis Depay, jugador del Manchester United, aceptó llevar el número 7 en su dorsal, a pesar de las supersticiones que existen. Foto: internet

Desde junio de 2009, el 7 es un número maldito en Old Trafford. El peso del dorsal es fuerte para sus portadores desde que Cristiano Ronaldo abandonó el Manchester United rumbo al Real Madrid.

“Conozco la presión y la tradición que conlleva portar este número. Aunque la aprecio, quiero construir mi propia historia. Es un honor y espero llevarlo con orgullo”, declaró Memphis Depay tras usar el 7 a su camiseta. Tres meses después, la mala suerte surtió efecto.

“Depay puede soportar la presión. Cuando le ofrecieron el dorsal, lo cogió sin dudar. Es un chico joven, pero con cualidades para emular a Cantona, Beckham o Cristiano”, afirmó Bryan Robson, antiguo 7 y excapitán de los ‘diablos rojos’. Unas expectativas que, por ahora, le han sobrepasado.

Desde que fuera sustituido en el descanso ante el Arsenal el 4 de octubre, Depay solo ha disputado un encuentro de titular -Copa de la Liga ante el Middlesbrough-. Se ha convertido en un habitual del banquillo de suplentes. “Giggs ya le ha aconsejado. Tiene un enorme potencial, pero debe ponerlo al servicio del equipo, respetando su idiosincrasia”, soltó Van Gaal.

Su impacto en la previa de Champions ante el Brujas -2 goles y 2 asistencias- se ha difuminado: desde entonces, únicamente acumula 2 dianas. “Tiene 21 años y está en una fase en la que se tiene que adaptar a muchas cosas. Volverá más fuerte”, aseguró Van Gaal en la previa del duelo ante el CSKA. No estará por lesión, como el fin de semana tampoco jugó ante el Palace.

“Un jugador debe funcionar en un equipo y él no lo hace siempre”, afirmó Blind tras dejarle fuera de la convocatoria de Holanda.

Depay es el último de un lote con mala suerte. En la era Premier, tres sietes brillaron con luz propia con el rojo mancuniano. Eric Cantona catapultó con su talento e irreverencia al United a la cima. El guante de Beckham impulsó a los ‘diablos rojos’ al Olimpo del fútbol inglés y mundial y Cristiano Ronaldo reventó todos los parámetros con su voracidad realizadora. Tres tótems que no han tenido herederos.

Después de la partida de ‘CR7’, Michael Owen cogió su camiseta. El Balón de Oro se convirtió en un revulsivo sin gran protagonismo. En 3 temporadas, solo fue 15 veces titular y anotó 17 goles. Antonio Valencia se puso el 7, pero solo le duró un año. Le pidió a David Moyes recuperar el 25. Superstición.

El dorsal estuvo un año desierto hasta que Ángel Di María, con la pompa de sus 75 millones de euros, aceptó el reto. “Quiero llevar esta camiseta y hacerlo tan bien como Cristiano”, expresó. Un espejismo. Solo marcó 4 goles -3 en sus primeros 5 partidos- y emigró a París. La presión les ha hecho un siete. (I)

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